LITERATURA

Qué difícil es escribir un relato

Alérgico como siempre he sido a los lugares comunes, no deja de ser cierto que algunos de ellos respiran verdad, o por lo menos cierta verdad. Por supuesto, luego suele ser conveniente matizar, acotar y poner algunas consideraciones para no abundar en una idea que, como todas las ideas generalizadas, también tiene un punto de mentira o de falsedad o de falacia.

Se suele decir, en determinados debates, que es más difícil escribir un relato o un cuento, que una novela. Puede que sea cierto o puede que no. Yo he escrito ambas cosas y tengo mi opinión (que por supuesto voy a desgranar en este artículo), pero puedo entender, hasta cierto punto, a los que así piensan o se expresan. Un cuento, o un relato, que no son exactamente lo mismo, ni mucho menos, aspiran a contarte una historia, a erigirse en una experiencia lectora satisfactoria, con muchas menos páginas que una novela, por supuesto, y eso es muy complicado, y para demostrarlo basta ver qué pocos maestros reconocidos existen del relato, qué pocos simples buenos escritores de relatos, y cuántos que, con presencia de ánimo admirable pero estéril, lo intentan y se estrellan una y otra vez porque no acaban de cogerle el gusto a un formato tan breve.

Es también importante establecer las diferencias, radicales, entre relatar y novelar. Una cosa y la otra no es ni puede ser lo mismo, y es interesante que muchos que aspiran a escribir relatos lo hacen novelando, y que muchos que aspiran a escribir novelas lo hacen relatando. Quizá por eso, entre otras razones, muchos buenos cuentistas no terminan de funcionar en el género de la novela, y muchos buenos novelistas no terminan de cuajar en el género del relato. Sin embargo, y en esto creo que no estaré solo, me parece que los buenos escritores, los grandes, todos ellos, triunfaron, triunfan, en ambos géneros, y que los que sólo son expertos en uno de ellos no son verdaderamente grandes, con muy pocas excepciones. El gran narrador siempre, por definición, podrá desenvolverse en más de un género, ya sea novela, cuento, relato, teatro, incluso guión cinematográfico, para corto o largometraje, para ficción o documental. Este aspecto es para mí tan fundamental a la hora de definir a un narrador nato, como lo es el hecho de que posea oído musical, y que esté, en definitiva, interesado tanto en la música como en la literatura.

Yo he escrito novelas, y he escrito relatos, y puedo decir, sin en el menor atisbo de duda, que es mucho más difícil escribir una novela que un relato. Ahora bien, escribir un interesante relato, y escribirlo bien, es muy complicado. Es un verdadero reto en el que algunos vencen y convencen y otros hacemos lo que podemos. Lo realmente complicado es escribir bien, o muy bien, y al mismo tiempo ser capaz de hacerlo según los requerimientos de cada género. Y creo que la idea, generalizada, de que es más difícil escribir un cuento que una novela nace de una necesidad de ser políticamente correctos, casi condescendientes, con un género que por alguna absurda razón se percibe como «menor».

¿Por qué opino que es mucho más difícil escribir una novela? Por la sencilla razón de la inversión de tiempo y energía, de documentación, de disciplina. Un buen relato puede escribirse, corregirse, modificarse y concluirse en su versión definitiva en una semana. O incluso en un fin de semana. Por supuesto que antes de ponerse con él, hay que tener definidas muchas cosas, y es necesario un trabajo previo, a veces concienzudo. Pero escribirlo, redactarlo, no requiere del narrador la intensidad, el compromiso, de una novela. No digamos ya de una novela extensa. Me dirán, y no les faltará razón, que aunque se invierta menos tiempo y energía, es mucho más complicado establecer caracteres sólidos, una trama poderosa, un estilo y un vocabulario concretos a ese relato maravilloso que queremos escribir, en el que sin duda tenemos menos páginas para establecer un tono, para inducir al lector en un estado de ánimo determinado. Y es verdad. Pero salvo relatos más extensos (es decir, de más de ocho mil palabras), no entra en la narrativa, salvo excepciones realmente muy raras, el concepto del tiempo, que obligatoriamente se halla como elemento configurador, a veces como escollo casi insalvable, en la sustancia de una novela que puede tener diez o veinte veces más número de palabras que un relato.

Los mejores cuentistas de todos los tiempos (Tolstoi, Turgueniev, Chejov, Poe, Bierce, Kafka…etc), y algunos magníficos más recientes (Faulkner, King, Matheson, Hemingway), no incluyeron casi nunca el concepto del tiempo, más allá de unas pocas jornadas, y casi siempre lineales, porque jugar, manipular, trocear, fragmentar el tiempo en diez páginas en las que intentas epatar al lector con una historia poderosa, no es posible salvo en una humorada con poco alcance. La mayoría de estos grandes escritores, y estoy pensando ahora en Faulkner sobre todo, tan sólo utilizaban una porción de su fuerza imaginativa para sacar adelante sus cuentos. Ni el mejor cuento de Faulkner (estoy pensando en Dos hermanos, o en El oso, por ejemplo) puede competir, en intensidad, en lenguaje, en sabiduría narrativa, con Los invictos, o con Las Palmeras salvajes. Y en otros como Chejov, cuya actividad cuentística es gigantesca, sólo son breves apuntes de su mundo personal, mucho más cuajado en sus magníficas obras teatrales, en las que precisamente el paso del tiempo, el uso del tiempo, la concepción del tiempo, es tema capital.

Escribir bien es tan difícil como tocar bien el piano, o tocar bien el violín, o pintar bien, o dibujar bien. Y escribir un buen cuento, un gran relato, un relato magnífico, está al alcance de muy pocos. Hace falta no solo una idea maravillosa, sino la capacidad de capturarla en unos pocos miles de palabras, a veces en unos pocos cientos de palabras, y de hacerlo en muy pocas jornadas de trabajo, para que no descienda la presión psíquica de su autor sobre el material. Pero escribir una gran novela, o simplemente novelar (la mayoría de nuestros escritores mejor leídos eso de novelar no lo tienen muy claro…), es también increíblemente complejo, y lleva toda una vida, a veces, realizarlo.

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CINE

1979-2018, las mejores películas de cada año

Me permito la «boutade» de dejar por escrito una relación de las mejores películas por año, después de muchas reflexiones y mucha búsqueda. Creo, pese a la complejidad del empeño, que está casi todo lo valioso de cada año, salvando por supuesto las limitaciones de mi entendimiento y siendo consciente de que seguro que hay joyas escondidas, sudamericanas, africanas o asiáticas, que no he podido ver y que seguro alguno que lea esta lista querría añadir.

Hay literalmente de todo, y no he dado de lado cineastas que particularmente no me agradan (caso de Ridley Scott, Kenneth Branagh, Woody Allen (con varias películas), o Clint Eastwood), como tampoco he dado de lado películas consideradas «menores» por un sector de la crítica, caso de películas de animación, de acción, comedia o incluso de superhéroes (dos, en este caso). También hay representación española (poca, pero la hay…mientras que otros países, como Gran Bretaña, casi no tienen), femenina y de documentales. No me he basado en modas ni en gustos personales, sino en la objetividad más absoluta que he podido reunir. En el arte, en realidad, no caben relativismos.

Ya como colofón, y en eso quizá sí he pecado de tendenciosidad, he elegido la mejor del año entre el grupito de cada año, y la he marcado en rojo. Y que el inopinado lector de esta lista no piense que no he tenido en cuenta películas estimables que, sin embargo, no alcanzan la altura necesaria, a mi parecer, para entrar en el selecto grupo de «lo mejor del año».

Para terminar, como se podrá ver, pocas películas en los años 2017 y 2018, y ninguna como la mejor. Puede que hayan sido años terribles para el cine, o puede que todavía sea demasiado pronto para establecer las mejores. Aún así, he apuntado algunas, sin decidirme por la hipotética mejor de entre ellas. Dado que yo nací en 1979, he hecho la lista a partir de ese año. Cuarenta años de cine. Quizá no esté yo capacitado para hacer la lista de años previos a esos, o quizá sí. No lo sé. Lo dejo para una hipotética segunda lista. Por el momento estos cuarenta años, que he valorado con toda la honestidad posible:

1979

Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola

Alien, de Ridley Scott

All That Jazz, de Bob Fosse

Life of Brian, de los Monty Phyton

Stalker, de Andrei Tarkovski

Nosferatu vampiro de la noche, de Werner Herzog

Tess, de Roman Polanski

Manhattan, de Woody Allen

El tambor de hojalata, de Volker Schlöndorff

1980

Raging Bull, de Martin Scorsese

Star Wars The Empire Strikes Back, de Irvin Kershner

The Elephant Man, de David Lynch

Kagemusha, de Akira Kurosawa

Atlantic City, de Louis Malle

De la vida de las marionetas, de Ingmar Bergman

1981

Excalibur, de John Boorman

Escape From New York, de John Carpenter

Mad Max 2: Road Warrior, de George Miller

Gallipolli, de Peter Weir

El hombre de hierro, de Andrzej Wajda

Raiders of the Lost Ark, de Steven Spielberg

Blow Out, de Brian de Palma

1982

The Thing, de John Carpenter

Fitzcarraldo, de Werner Herzog

Victor/Victoria, de Blake Edwards

Fanny y Alexander, de Ingmar Bergman

Honkytonk Man, de Clint Eastwood

Missing, de Costa Gavras

The Year of Living Dangerously, de Peter Weir

One From the Heart, de Francis Ford Coppola

1983

El sur, de Víctor Erice

Nostalghia, de Andrei Tarkovski

La balada de Narayama, de Shohei Imamura

Rumble Fish, de Francis Ford Coppola

The Outsiders, de Francis Ford Coppola

Under Fire, de Roger Spottiswide

The Dark Crystal, de Jim Henson y Frank Oz

1984

The Terminator, de James Cameron

Paris Texas, de Wim Wenders

Los santos inocentes, de Mario Camus

Passage to India, de David Lean

Body Double, de Brian de Palma

Cotton Club, de Francis Ford Coppola

1985

Shoah, de Claude Lanzmann

Brazil, de Terry Gilliam

Ran, de Akira Kurosawa

Prizzi’s Honor, de John Huston

Witness, de Peter Weir

After Hours, de Martin Scorsese

1986

Aliens, de James Cameron

The Color of Money, de Martin Scorsese

Platoon, de Oliver Stone

The Fly, de David Cronenberg

Hannah and her Sisters, de Woody Allen

Blue Velvet, de David Lynch

Alrededor de la medianoche, de Bertrand Tavernier

Sacrificio, de Andrei Tarkovski

1987

Robocop, de Paul Verhoeven

Prince of Darkness, de John Carpenter

Adiós muchachos, de Louis Malle

Innerspace, de Joe Dante

The Dead, de John Huston

Near Dark, de Kathryn Bigelow

1988

Die Hard, de John McTiernan

Who Framed Roger Rabbit?, de Robert Zemeckis

A Fish Called Wanda, de Charles Crichton

Bird, de Clint Eastwood

Tucker: The Man and his Dream, de Francis Ford Coppola

Pelle el conquistador, de Bille August

Dekalog, de Krzysztof Kieślowski

Mi vecino Totoro, de Hayao Miyazaki

La tumba de las luciérnagas, de Isao Takahata

They Live, de John Carpenter

1989

My Left Foot, de Jim Sheridan

Crimes and Misdemeanors, de Woody Allen

Valmont, de Milos Forman

The Abyss, de James Cameron

Mystery Train, de Jim Jarmusch

Henry V, de Kenneth Branagh

Do the Right Thing, de Spike Lee

1990

Goodfellas, de Martin Scorsese

The Godfather part III, de Francis Ford Coppola

Miller’s Crossing, de los hermanos Coen

Cyrano de Bergerac, de Jean-Paul Rappeneau

Sueños, de Akira Kurosawa

Wild at Heart, de David Lynch

Hidden Agenda, de Kean Loach

Contraté a un asesino a sueldo, de Aki Kaurismaki

1991

The Silence of the Lambs, de Jonathan Demme

J.F.K, de Oliver Stone

Terminator 2: Judgment Day, de James Cameron

Cape Fear, de Martin Scorsese

Point Break, de Kathryn Bigelow

La linterna roja, de Zhang Yimou

Barton Fink, de los hermanos Coen

La doble vida de Verónica, de Krzysztof Kieślowski

Rapsodia en agosto, de Akira Kurosawa

Europa, de Lars Von Trier

Shadows and Fog, de Woody Allen

1992

Aladdin, de John Musker y Ron Clements

One False Move, de Carl Franklin

Bram Stoker’s Dracula, de Francis Ford Coppola

Basic Instinct, de Paul Verhoeven

Unforgiven, de Clint Eastwood

Un lugar en el mundo, de Adolfo Aristaráin

Bitter Moon, de Roman Polanski

Lorenzo’s Oil, de George Miller

Baraka, de Ron Fricke

Porco Rosso, de Hayao Miyazaki

Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino

El sol del membrillo, de Víctor Erice

Bad Lieutenant, de Abel Ferrara

1993

The Age of Innocence, de Martin Scorsese

L. 627, de Bertrand Tavernier

The Nightmare Before Christmas, de Henry Selick

In the Name of the Father, de Jim Sheridan

Groundhog Day, de Harold Ramis

Carlito’s Way, de Brian de Palma

Manhattan Murder Mistery, de Woody Allen

Adiós a mi concubina, de Chen Kaige

The Remains of the Day, de James Ivory

1994

Ed Wood, de Tim Burton

Pulp Fiction, de Quentin Tarantino

Bullets Over Broadway, de Woody Allen

The Shawshank Redemption, de Frank Darabont

Tres colores: Rojo, de Krzysztof Kieślowski

Heavenly Creatures, de Peter Jackson

Vivir, de Zhang Yimou

Eat Drink Man Woman, de Ang Lee

1995

Smoke, de Wayne Wang

Mighty Aphrodite, de Woody Allen

Dead Man Walking, de Tim Robbins

Dead Man, de Jim Jarmusch

Sense and Sensibility, de Ang Lee

12 Monkeys, de Terry Gilliam

Die Hard: With a Vengeance, de John McTiernan

Before Sunrise, de Richard Linklater

El día de la bestia, de Álex de la Iglesia

Casino, de Martin Scorsese

Seven, de David Fincher

Toy Story, de John Lasseter

Underground, de Emir Kusturica

1996

The Funeral, de Abel Ferrara

Fargo, de los hermanos Coen

Trainspotting, de Danny Boyle

James and the Giant Peach, de Henry Selick

Capitán Conan, de Bertrand Tavernier

Breaking the Waves, de Lars Von Trier

Secrets and Lies, de Mike Leigh

The English Patient, de Anthony Minguella

Beautiful Girls, de Ted Demme

Michael Collins, de Neil Jordan

Crash, de David Cronenberg

Hamlet, de Kenneth Branagh

1997

Titanic, de James Cameron

Boogie Nights, de Paul Thomas Anderson

La princesa Mononoke, de Hayao Miyazaki

Jackie Brown, de Quentin Tarantino

Lost Highway, de David Lynch

Deconstructing Harry, de Woody Allen

Martín (Hache), de Adolfo Aristaráin

Secretos del corazón, de Montxo Armendáriz

Keep Cool, de Zhang Yimou

Affliction, de Paul Schrader

The Ice Storm, de Ang Lee

1998

The Thin Red Line, de Terrence Malick

The Big Lebowski, de los hermanos Coen

Gods and Monsters, de Bill Condon

A Simple Plan, de Sam Raimi

Celebración, de Thomas Vinterberg

La eternidad y un día, de Theo Angelopoulos

1999

Fight Club, de David Fincher

The Sixth Sense, de M. Night Shyamalan

American Beauty, de Sam Mendes

Magnolia, de Paul Thomas Anderson

The Straight Story, de David Lynch

The Iron Giant, de Brad Bird

The Talented Mr. Ripley, de Anthony Minguella

Ghost Dog, de Jim Jarmusch

Ni uno menos, de Zhang Yimou

El camino a casa, de Zhang Yimou

Ça commence aujourd’hui, de Bertrand Tavernier

Bringing Out the Dead, de Martin Scorsese

2000

Dancer in the Dark, de Lars Von Trier

Amores perros, de Alejandro Glez-Iñárritu

Chicken Run, de Nick Park y Peter Lord

Crouching Tiger, Hidden Dragon, de Ang Lee

Quills, de Philip Kaufman

In the Mood for Love, de Wong Kar-Wai

Código desconocido, de Michael Haneke

Unbreakable, de M. Night Shyamalan

As I Was Moving Ahead Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty, de Jonas Mekas

2001

El viaje de Chihiro, de Hayao Miyazaki

Training Day, de Antoine Fuqua

La pianista, de Michael Haneke

En la habitación, de Todd Field

En construcción, de Jose Luis Guerín

Monster’s Ball, de Marc Forster

En tierra de nadie, de Danis Tanovic

Shrek, de Andrew Adamson y Vicky Jenson

2002

Ciudad de dios, de Fernando Meirelles

El pianista, de Roman Polanski

Catch Me If You Can, de Steven Spielberg

Gangs of New York, de Martin Scorsese

Hero, de Zhang Yimou

Punch-Drunk Love, de Paul Thomas Anderson

Un hombre sin pasado, de Aki Kaurismaki

Bloody Sunday, de Paul Greengrass

Far From Heaven, de Todd Haynes

La caja 507, de Enrique Urbizu

Ser y tener, de Nicolas Philibert

Persona non grata, de Oliver Stone

2003

Mystic River, de Clint Eastwood

Kill Bill Vol. 1, de Quentin Tarantino

Finding Nemo, de Andrew Stanton y Lee Unkrich

21 Grams, de Alejandro Glez-Iñárritu

Dogville, de Lars Von Trier

Saraband, de Ingmar Bergman

Memories of Murder, de Boong Joo-Hoo

Elephant, de Gus Van Sant

Te doy mis ojos, de Icíar Bollaín

Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera, de Kim Ki-Duk

Bienvenidos a Belleville, de Sylvain Chomet

La vida mancha, de Enrique Urbizu

Oldboy, de Park Chan-Wook

2004

Eternal Sunshine of the Spotless Mind, de Michel Gondry

The Aviator, de Martin Scorsese

Kill Bill Vol. 2, de Quentin Tarantino

2046, de Wong Kar-Wai

Sideways, de Alexander Payne

A Series of Unfortunate Events, de Brad Silberling

The Incredibles, de Brad Bird

El hundimiento, de Oliver Hirschbiegel

Before Sunset, de Richard Linklater

La casa de las dagas voladoras, de Zhang Yimou

Alejandro Magno, de Oliver Stone

2005

A History of Violence, de David Cronenberg

The New World, de Terrence Malick

Brokeback Mountain, de Ang Lee

Munich, de Steven Spielberg

Caché, de Michael Haneke

The Constant Gardener, de Fernando Meirelles

Last Days, de Gus Van Sant

The Three Burials of Melquiades Estrada, de Tommy Lee-Jones

No Direction Home, de Martin Scorsese

Grizzly Man, de Werner Herzog

2006

Little Children, de Todd Field

Babel, de Alejandro Glez-Iñárritu

A Scanner Darkly, de Richard Linklater

La vida de los otros, de Florian Henckel von Donnersmarck

Children of Men, de Alfonso Cuarón

The Black Book, de Paul Verhoeven

INLAND EMPIRE, de David Lynch

The Last King of Scotland, de Kevin McDonald

The Departed, de Martin Scorsese

2007

No Country for Old Men, de los hermanos Coen

There Will Be Blood, de Paul Thomas Anderson

Zodiac, de David Fincher

4 meses, 3 semanas y 2 días, de Cristian Mungiu

La escafandra y la mariposa, de Julian Schnabel

The Assasination of Jesse James by the Coward Robert Ford, de Andrew Dominik

Paranoid Park, de Gus Van Sant

I’m not There, de Todd Haynes

Funny Games, de Michael Haneke

2008

Entre les murs, de Laurent Cantet

Hunger, de Steve McQueen

Wall-E, de Andrew Stanton

The Dark Knight, de Christopher Nolan

Burn After Reading, de los hermanos Coen

In Bruges, de Martin McDonagh

The Curious Case of Benjamin Button, de David Fincher

Miel, de Semith Kaplanoglu

Man on Wire, de James Marsh

2009

El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella

The Hurt Locker, de Kathryn Bigelow

Avatar, de James Cameron

Inglourious Basterds, de Quentin Tarantino

Up, de Pete Docter y Bob Peterson

A Serious Man, de los hermanos Coen

Un prophete, de Jacques Audiard

Anticristo, de Lars Von Trier

La cinta blanca, de Michael Haneke

Fantastic Mr. Fox, de Wes Anderson

Ponyo, de Hayao Miyazaki

Coraline, de Henry Selick

2010

The Social Network, de David Fincher

Buried, de Rodrigo Cortés

Winter’s Bone, de Debra Granik

Tangled, de Byron Howard y Nathan Greno

Toy Story 3, de Lee Unkrich

Animal Kingdom, de David Michod

El ilusionista, de Sylvain Chomet

Amor bajo el espino blanco, de Zhang Yimou

2011

The Girl With the Dragon Tattoo, de David Fincher

Nader y Simin, de Asghar Farhadi

Ghost Protocol, de Brad Bird

No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu

The Tree of Life, de Terrence Malick

Melancolía, de Lars Von Trier

Rango, de Gore Verbinski

Shame, de Steve McQueen

Samsara, de Ron Fricke

The Cove, de Louie Psihoyos

The Flowers of War, de Zhang Yimou

2012

Holy Motors, de Leos Carax

Life of Pi, de Ang lee

Amour, de Michael Haneke

Mud, de Jeff Nichols

The Master, de Paul Thomas Anderson

Django Unchained, de Quentin Tarantino

Lincoln, de Steven Spielberg

La caza, de Thomas Vinterberg

2013

Gravity, de Alfonso Cuarón

Before Midnight, de Richard Linklater

La vida de Adele, de Abdellatif Kechiche

Prisoners, de Denis Villeneuve

Blue Jasmine, de Woody Allen

Locke, de Steven Knight

Wolf of Wall Street, de Martin Scorsese

Inside Llewyn Davis, de los hermanos Coen

Only Lovers Left Alive, de Jim Jarmusch

Nymphomaniac, de Lars Von Trier

Ida, de Pawel Pawlikowski

2014

Guardians of the Galaxy, de James Gunn

Gone Girl, de David Fincher

Birdman, de Alejandro Glez-Iñárritu

Boyhood, de Richard Linklater

Inherent Vice, de Paul Thomas Anderson

The Lego Movie, de Phil Lord y Christopher Miller

Leviatán, de Andréi Zviáguintsev

A Most Wanted Men, de Anton Corbijn

Sueño de invierno, de Nuri Bilg-Ceylan

2015

Mad Max: Fury Road, de George Miller

El hijo de Saúl, de Lázsló Nemes

Carol, de Todd Haynes

Room, de Lenny Abrahamson

Trumbo, de Jay Roach

2016

Arrival, de Denis Villeneuve

Kubo and the Two Strings, de Travis Knight

Hell or High Water, de David McKenzie

Paterson, de Jim Jarmusch

Silence, de Martin Scorsese

Captain Fantastic, de Matt Ross

Manchester by the Sea, de Kenneth Lonergan

2017

Get Out, de Jordan Peele

Phantom Thread, de Paul Thomas Anderson

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, de Martin McDonagh

You Were Never Really Here, de Lynne Ramsay

2018

Roma, de Alfonso Cuarón

Cold War, de Pawel Pawlikowski

Spider-Man: Into the Spider-Verse, de Peter Ramsey, Rodney Rothman y Bob Persichetti

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CINE

Clint Eastwood en unos pocos párrafos

(Inicio con este artículo una serie de textos en pocos párrafos en los que desglosaré la trayectoria de varios directores que, a pesar de la gran valía puntual de algunos de sus trabajos, me parecen lo suficientemente sobrevalorados como para no extenderme más allá de un sucinto texto)

Si hay una figura, en el cine estadounidense actual, venerada y respetada como un viejo maestro de referencia, como un tótem viviente, ese es sin duda Clint Eastwood, cuya prolífica carrera (como actor y como director) le ha otorgado ese lugar de privilegio casi intocable de quien se sabe una leyenda. Eastwood se ha ganado ese lugar de privilegio por su trabajo constante, su visión de productor, su talento interpretativo, su innegable carisma. Tal es la veneración que se le tiene, que se le considera el último director clásico, signifique eso lo que signifique. Pero a mi modo de ver, si algo no es Eastwood es un director clásico, pues cada vez se parece más a ese John Huston al que interpretó en Cazador blanco, corazón negro (1990), y pocos directores hay menos clásicos que Huston. Pero ahora que su carrera se acerca a su fin, es más sencillo valorar la carrera de este buen director, y es muy difícil considerarle ese gran maestro que tantos fanáticos reverencian. Ciertamente, su aportación al cine es, en estos tiempos que corren, superior a la media, pero en ningún caso es siquiera comparable a los grandes maestros de su tiempo.

Mucho más parecido a Don Siegel, de quien de verdad aprendió casi todo lo que sabe, que a Sergio Leone, cuyo barroquismo y vehemencia no tienen nada que ver con el temperamento de Eastwood, su carrera comenzó con humildad y buen oficio, y no empezó a destacar hasta que dirigió su segundo western, el muy estimable The outlaw Josey Wales (1976), que junto con Infierno de cobardes (High plains drifter, 1973), y sobre todo El jinete pálido (Pale rider, 1985), suponen los primeros borradores de lo que será su obra maestra (cuyo guión, según cuentan, lo escribió David Webb Peoples precisamente en esos primeros años de carrera de Eastwood). Pero aún tardaría en acometer ese proyecto, mientras seguía creciendo como realizador. Y no fue hasta que dirigió un casi western crepuscular, el muy notable El aventurero de medianoche (Honkytonk Man, 1982), que algunos empezaron a percibir que este hombre era algo más que el tipo duro por antonomasia capaz de encarnar al policía más despiadado del cine, o al pistolero más frío del oeste.

Pero Eastwood siguió sin prisa, madurando su estilo y sus intereses, hasta que dirigió su primera gran película, la primera de las dirigidas por él en la que no figuraba como actor, ni siquiera fuera de créditos, la magnífica Bird (1988), cuya fotografía en color casi parecía un blanco y negro, y que indagando en la personalidad de Charlie Parker se erigía en un fascinante fresco sobre la creación y la autodestrucción. A continuación la ya mencionada Cazador blanco, corazón negro, que aunque estimable suponía un paso atrás respecto a Bird, y luego la olvidable El principiante (The Rookie, 1990), un remedo hábil pero hueco de sus antiguos thrillers policíacos. Pero ya llegaba Sin Perdón (Unforgiven, 1992), que es su obra maestra, la mejor película por él dirigida y la auténtica culminación del western. Compró los derechos del guión de Webb Peoples y esperó varios años hasta tener la edad adecuada para interpretar al protagonista, el inolvidable William Munny, y la apuesta fue un rotundo éxito y se alzó con el Óscar a mejor película del año, amén del premio al mejor director, actor secundario y montaje.

Convertido por tanto en un director de prestigio, Eastwood afrontaba una nueva vida como realizador, ahora con mucha mayor atención por parte de los medios y con más respeto por parte de crítica y público, sin embargo su carrera posterior no fue tan brillante como algunos se empeñan en ver. Los genios lo son porque nos ofrecen un trabajo extraordinario tras otro, y ese no es el caso de Eastwood. Sin perdón fue extraordinaria, pero no así Un mundo perfecto (A perfect world, 1993), Poder absoluto (Absolute Power, 1997), Medianoche en el jardín del bien y del mal (Midnight in the Garden of Good and Evil, 1997), Ejecución inminente (True Crime, 1999), Space Cowboys (2000), Deuda de sangre (Bloodwork, 2002)…. que nos mostraban a un buen realizador y mejor director de actores (salvo en películas puntuales como Poder absoluto…), a un director prolífico cada vez más avejentado y con mayor número de seguidores, pero en ningún caso a un gigante del cine, e incluso la grandeza que percibimos en Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County, 1995), se ve constantemente quebrada por un guión mal meditado.

Sí que supo extraer todas las esencias de una gran historia en Mystic River (2003), un excelente policíaco con interpretaciones magistrales y un pulso y un tempo magníficos, y dotó de excelentes claroscuros las trampas y las oquedades en la historia de Million Dollar Baby (2004), que le reportó su segundo Óscar, pero a partir de ahí los bandazos en su carrera han sido constantes, y las oportunidades de mostrar el gran talento de Bird o Sin perdón, de Mystic River o de Honkytonk Man, han quedado malogradas. Blood Work en su momento a muchos nos pareció muy floja, pero en comparación con las blandenguerías de Invictus (2009), Hereafter (2010), Jersey Boys (2014) o Sully (2016), casi nos parece una buena película. Y la densidad y turbación que intenta imprimir en The Changeling (2008), J. Edgar (2011) o American Sniper (2014), quedan impostadas, sin verdadero alcance ni vuelo artístico, simples artefactos con los que Eastwood intenta erigirse en el gran cronista estadounidense, a mi juicio sin conseguirlo. Así las cosas su última buena película, aunque con sus caídas en lo melodramático y lo sensiblero, es Gran Torino (2008), que vista hoy no cabe duda de que podría haberse llegado más lejos con ella.

Ensalzar como el gran director americano a Eastwood (un actor-director al que yo siempre he admirado mucho) es una temeridad y una equivocación. Película a película, trabajo a trabajo, logro a logro, si lo comparamos sin ir más lejos con Scorsese, Eastwood no es rival. Su aportación no es particularmente original, e incluso su obra maestra, Sin perdón, no tiene nada que hacer en intensidad, en genio narrativo, en vuelo estético, con Goodfellas o The aviator, por ejemplo. Mucho me temo que se le respeta y se le venera más por su condición de anciano prolífico y de tipo duro que por sus valores de cineasta, algo que no debería sorprender a nadie tal como están las cosas. Y así seguirán, hasta que se abra los ojos, y todos los críticos que establecen la superioridad y el supuesto «clasicismo» de Eastwood empiecen a ver las evidencias que se exponen ante ellos.

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