Este mundo estúpido en que vivimos

En una de las escenas iniciales de ‘Aliens’, la obra maestra de James Cameron de 1986, el personaje protagonista, Ellen Ripley, interpretado por Sigourney Weaver, interpelado una y otra vez por lo poco creíble de su relato, responde con una pregunta: ¿ha bajado el nivel intelectual de la gente mientras ella ha estado en el espacio? Yo me encuentro demasiadas veces recordando esta línea de diálogo, y preguntándome lo mismo a tenor de las noticias que nos llegan cada día. Con las noticias de todo tipo, pero especialmente con las noticias que tienen que ver con la cultura.

Viene todo esto por la absurda polémica, si polémica se le puede llamar, propiciada por unas declaraciones de Martin Scorsese de hace algunos días, en las que afirma que para él todo este circo mediático de las producciones de superhéroes de Marvel gira en torno a películas que no son cine, o algo por el estilo. Acto seguido, la prensa y otros medios de comunicación se han hecho eco y han empezado a llamarlo, con esa estrechez mental y tendenciosidad tan propia de estos días, “la cruzada de Scorsese contra Marvel”. Y han añadido, a este relato, el de James Gunn, director de la muy estimable ‘Guardians of the Galaxy’ (para quien esto firma, aunque a nadie le importe realmente, la mejor película de Marvel de lejos), y su respuesta vía Twitter a las palabras de Scorsese. Y para rematar el asunto, las recientes palabras de Francis Ford Coppola, que respondiendo a una pregunta acerca de este tema, y sabiendo que Marty es buen amigo suyo, ha dicho que Scorsese ha sido bastante blando, y que para él esas películas de superhéroes son despreciables.

Con lo cual, como no podía ser de otra manera, “Coppola se ha unido a la cruzada de Scorsese”. Yo leo estos titulares y se me quitan las ganas de leer prensa durante los próximos veinte años. Y más aún leyendo los comentarios de los anónimos o los graciosillos de turno, esos que no tienen otra cosa que hacer que meterse a comentar en blogs o en periódicos, o en cualquier medio digital que lo permita, porque creen que el mundo necesita de sus opiniones, y porque así se sienten ganando ese espacio que ellos merecen simplemente por existir. Comentarios en los que la esa gente, como si pudiesen hablar directamente con Coppola o con Scorsese, les echan en cara sus ideas y tratan de darles lecciones. Lecciones. A Scorsese y a Coppola.

Y claro, luego surge el tema de la libertad de expresión, y que todo el cine es válido, y que cada uno ve el cine que le da la gana, y una colección de obviedades parecidas a esas. Pero yo creo que merece la pena destacar que cuando sale un titular, aunque nos parezca lo contrario, no es que un señor, quien sea, se asome y diga a voces lo que piensa, sino que la mayoría de las veces es preguntado acerca de ello en alguna entrevista o conferencia. Y que del mismo modo que hay que leer todo tipo de prensa para hacerse una idea aproximada de unos hechos concretos (pues unos tiran a la izquierda y otros a la derecha, y entre ambos extremos uno puede sospechar la verdad de lo sucedido, como por ejemplo con lo que está pasando en Cataluña), hay que tener muy presente el contexto de las afirmaciones o ideas que vamos a cuestionar. Y sobre todo, y ante todo, hay que preguntarse si no es una estupidez como un piano de grande sugerir que Scorsese y Coppola, a sus años y siendo quienes son, realmente están haciendo una cruzada contra algo.

No puede sorprendernos, sin embargo, cuando los medios tienen titulares como ‘Bong Joo-ho, un coreano al mando del cine mundial’, o cuando se da voz a personajes adolescentes y semi-analfabetos (aunque tengan 40 años), que no dejan de soltar majaderías por tierra, mar y aire, como si fueran los nuevos intelectuales, o los nuevos portadores de eso tan frágil y huidizo a lo que llamamos cultura. Imbuidos de un infantil narcisismo, de unas lagunas humanísticas abismales… abrumados por las novedades literarias, cinematográficas… sin tiempo para procesar, para aprender, para reflexionar… el panorama no puede ser más desalentador.

Es de dominio público que la última película de ‘Los Vengadores’ es ya la película más taquillera de la historia del cine… sin tener en cuenta la inflación, claro, ni el precio de las entradas. Es interesante recordar que hace cuarenta y siete años, en 1972, ‘The Godfather’ se convirtió en la película más taquillera de la historia. Debería bastar con eso para que todos los defensores a ultranza del cine más comercial se miraran al espejo y se compararan con los espectadores de entonces. Pero supongo que eso es mucho pedir para toda esa élite de comentaristas estrella, tan furibundos y cargados de razón como siempre.