Desgranemos los géneros cinematográficos

Tras mi reciente artículo sobre el futuro de los géneros de la Sci-Fi y el Fantástico, he estado reflexionando bastante sobre un tema que para el grueso de los espectadores, que van al cine simplemente para entretenerse (y hacen muy bien, exactamente igual de bien que los que leen cualquier best-seller para matar el tiempo), es un tema transparente, pero para otros, que nos pasamos la vida dándole vueltas a la narrativa, a la ficción y a las formas artísticas, es algo apasionante quizá porque es algo así como ejercer de forenses, o de diseccionadores del mismo ADN de que están compuestas las ficciones.

Creo que está meridianamente claro que a menudo nos equivocamos a la hora de referirnos al género de una película. Yo mismo, en mi Archivo de Mini Críticas, a veces me las veo y me las deseo para decidir cuál es el supuesto género de una película, y mucho me temo que en las siguientes líneas voy a contradecirme con algunas de las clasificaciones que he puesto allí. Pero en fin, de alguna forma tengo que definirlas.

En realidad, aquello a lo que generalmente nos referimos como el género de una película es en realidad su tono narrativo. Me explico: ni el melodrama ni la comedia negra, por ejemplo, son géneros cinematográficos, sino más bien jerarquías tonales de un filme determinado. Puede que esto suene un tanto pedante (o rebuscado) en un primer momento, pero ya verá el lector cómo al final está de acuerdo conmigo. Porque si establecemos que un género ha de tener unas reglas determinadas, unos rasgos formales muy definidos, veremos rápidamente que lo que muchas veces creemos que es un género no lo es en absoluto. Esto es como cuando los científicos deciden si un planeta forma parte del Sistema Solar o no (sí, ya salgo con mis metáforas cósmicas…genio y figura…), y deciden que lo es porque es el Sol el que ha contribuido a la creación de ese planeta, y además tiene una órbita determinada, etc. Pues en cine o narrativa, lo mismo: un género lo es solamente si posee una codificación determinada que condiciona absolutamente su estrategia narrativa, el estado anímico del espectador y su estilo global.

Y para eso hay 8 géneros absolutos: Sci-Fi, Fantástico, Musical, Bélico, Noir, Drama Histórico, Western (con matices muy concretos y subgéneros en todo el mundo), y comedia (con matices también muy concretos y así mismo subgéneros). Supongo que al inopinado lector le faltarán muchos tipos o clases de películas, pero en realidad no es así, porque luego entraríamos en la clasificación de los tonos, que a continuación voy a detallar. Y lo voy a hacer desde la luz, arriba del todo de la lista, hasta la oscuridad, abajo del todo:

Caricatura/cartoon

Sátira

Parodia

Aventuras

Comedia

SIN GÉNERO (zona intermedia, entre la luz y la oscuridad del tono)

Melodrama

Comedia negra

Tragedia

Thriller/suspense

Terror

Es decir, cinco tonos que suben desde el no género (que algunos llamarían drama a secas, aunque en realidad drama proviene del griego dram, que significa acción) hacia un tono más luminoso, en el que los personajes ni van a morir ni pueden hacerlo (Caricatura/Cartoon), y cinco tonos que bajan hacia la oscuridad, hasta una muerte segura y probablemente espantosa (Terror). Quizá pueda sorprender que la comedia negra sea más oscura que el melodrama (al que algunas sensibilidades quizá colocarían en el centro, en el equilibrio perfecto, pero con esta clasificación es mucho más fácil encontrar el género de una película, que junto con el tono, darían su ADN.

El tono, como el ritmo, es clave en la dirección de una película. Y es también, precisamente por eso, por lo que muchas películas terminan naufragando, ya que el director no lo ha cuidado debidamente, y así el espectador termina perdiéndose entre una indefinición tonal que pude variar desde la comedia negra al suspense y de ahí a la aventura. Pero el tono, como el ritmo, puede ser variable. Ahí está la dificultad. Se pueden mezclar dos tonos de la zona sombría (la inferior), como la comedia negra y la tragedia, o como el melodrama y thriller (algo que hacía a menudo Hitchcock, con desiguales resultados), pero es extremadamente difícil, incluso rarísimo, una ficción que mezcle tonos de la zona oscura y la zona luminosa. Yo creo que nos vamos entendiendo.

Así, un drama histórico (situado en la antigua Roma, en Grecia o en la época de los Celtas) puede tener cualquier tono, desde el primero al último, e igual sucede con el esto de géneros. Un western puede ser cómico, terrorífico, melodramático, aventurero, paródico… etc.

¿Y los géneros pueden mezclarse? Algunos sí, o es más fácil, y otros no, o es más difícil. Por ejemplo en western puro y la Sci-fi lo tienen complicado, pero se hizo, con el irregular ‘Cowboys & Aliens’ (2011). El western se ha mezclado muchas veces con el noir, que es su aliado natural, pues en cierto modo el noir es un western urbano, o puede serlo. Pero ya aquí es pertinente establecer lo que cuenta o lo que debería ser cada género:

Sci-Fi: relatos que hablan sobre una posibilidad, futura o pasada, que pone en riesgo o compromete el futuro de la humanidad, o su misma naturaleza. Ha de ser plausible con nuestra realidad.

Fantástico: relato abiertamente imaginativo, en el que cabe virtualmente cualquier elemento para crear un universo con reglas propias, elementos que, en su mayoría, jamás podrían existir en nuestra realidad.

Western: no el western de cowboys, sino la aventura extrema, el survival en la naturaleza, o en la frontera entre la naturaleza y la ciudad, o en cualquier frontera, protagonizado por personajes extremos, supervivientes o guerreros. Tiene numerosos subgéneros, y el western norteamericano es sólo uno de ellos.

Comedia: la pura, la que no es negra, ni es romántica, sino la que ofrece un collage naturalista y a menudo delirante, o desmadrado, o elegante o sofisticado, o lo que necesite la historia, que puede confundirse con costumbrismo, pero que es en realidad un género con límites propios y más imaginativo que el mero reflejo de costumbres.

Bélico: cualquier película en la que batallas o combates prolongados sean la médula espinal de su estrategia formal.

Musical: cualquier película en la que la música y las canciones (cantadas por sus protagonistas) sean esenciales para la estrategia narrativa de la película, que no podría entenderse sin ellas.

Noir: el western llevado a la gran ciudad, un relato de miserias, crímenes, pasiones y la naturaleza humana desbordada, con claroscuros y con personajes al límite de la moralidad.

Drama histórico: cualquier drama, o melodrama, que cuente una historia situada en un pasado bastante o muy remoto, con sus propias leyes en la construcción de personajes, por tanto, y en el que cabría, en cierto sentido, la percepción habitual del western estadounidense, con sus arquetipos e iconos.

¿Qué es, por ejemplo, ‘Terciopelo azul’, de David Lynch? Pues un Noir narrado con tono de thriller, en algunas partes, comedia negra, en otras, y melodrama. Aunque algunas películas de Lynch, como de otros directores, las suelo clasificar como “de autor”, que no es un género ni mucho menos.

¿Quién sería un buen ejemplo de director de comedia negra? Quentin Tarantino. ¿Quién de parodia? Mel Brooks. ¿Y de sátira? Los Monty Phyton, el mismo Terry Gilliam. ¿Qué sería ‘La lista de Schindler’? Una especie de melodrama, un drama histórico con el tono equivocado, pues debió haberse quedado en el no género, para no resultar tendencioso. En sucesivos artículos iré desgranando las características, los títulos más interesantes (o más fallidos) y los detalles de cada género. Decía Tarkovski que eso de los géneros es una estupidez, y no le gustaba nada tener algo que ver con ellos, pero la literatura también los ha tenido desde el principio de su estudio, con la diferenciación entre lírico y dramático, entre épica y epopeya…

Seguro que al lector le apetece darse una vuelta conmigo por los géneros.

7 comentarios sobre “Desgranemos los géneros cinematográficos

  1. Bravo por escribir sobre los géneros cinematográficos. Es algo que llevo pensando mucho tiempo y sobre lo que tengo bastantes dudas.
    Me he acordado de Tarkosvky desde que empecé a leer el artículo; precisamente anteayer vi un documental sobre él, y en un fragmento de una entrevista hablaba de su rechazo hacia el tema de los géneros.

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  2. Espero con ganas los próximos artículos. Totalemte cierto lo que comentas del tono,nunca antes me he parado a reflexionar más allá del género, pero con películas como la fascinante “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” se antoja necesario ese nivel de clasificación, por ejemplo.

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