Géneros cinematográficos: el Noir

Sigamos con los géneros. Ya he hablado de lo que yo considero que son los límites y los códigos del Western y del Bélico. Ahora le toca al Noir, el término que los franceses, uno de los países más cinéfilos del mundo, utilizan para referirse al cine negro.

Como sucede con todos los géneros, casi sin excepción, cuando se busca información sobre ellos por internet, o incluso en bibliografía especializada, pareciera que sólo existen en el cine americano, o que ellos los inventaron, o que ellos los han practicado mejor y más intensamente que cualquier otra cinematografía. De hecho, si el lector de estas líneas busca «film noir» en google, muy probablemente le aparecerá un recuadro a la derecha proveniente de Wikipedia, que le dirá que el Film Noir, en francés, es un género cinematográfico que se desarrolló en Estados Unidos entre la década de 1930 y 1950. Pero, como iré comentando en este artículo, eso no es verdad.

Yo con estos textos sobre los géneros, ni con ningún otro, no pretendo sentar cátedra, ni dictar sentencia. No me hace falta. Tampoco hacerme el listo ni pretender saber más que nadie, ni nada de eso. Lo único que quiero es aprender, aunque haya quien no me crea. Me pongo a bucear en títulos y estilos, y me esfuerzo por dilucidar qué diferencia a unos y otros, y qué les confiere su naturaleza. Y por eso me es imposible afirmar que el Western canónico, el norteamericano, sea el único y verdadero Western, cuando hay muchas películas, de muchos países, que comparten los mismos rasgos formales, tonales y expresivos, el mismo ámbito conceptual sobre todo. Porque llevar la estrella de sheriff, unas espuelas y un sombrero de ala ancha no te hace un personaje de Western, necesariamente. Y sí ser un superviviente en una frontera física y moral, entre civilizaciones, entre leyes y puntos de vista, en puentes entre territorios y culturas, e incluso entre el pasado y el futuro.

Westerns no canónicos, y más codificados que el norteamericano, hay muchos, y lo mismo le sucede al Noir, que sin duda tiene un importante referente en EEUU, pero ni mucho menos el único, pues el Noir es una prolongación, lógica y natural, del mismo Western, con la única salvedad de que ya no hay fronteras físicas (aunque sí morales), y de que el paisaje rural ha dado paso al paisaje urbano, que es un personaje tan importante como el anterior.

Claroscuros

Para muchos, el cine negro nació y murió con el blanco y negro. En mi opinión esa es otra definición tan habitual de los puristas. Y yo, que no soy purista, tampoco estoy de acuerdo. Del mismo modo que el Western no es un vaquero que llega a un pueblo polvoriento y se pide un whisky en el Saloon, el Noir no es una historia en blanco y negro en la que las conversaciones están iluminadas con las líneas de una persiana, y en la que los señores llevan sombrero y las mujeres vestido de lunares. Eso es un tipo de cine, un subgénero de los varios que existen dentro del Noir, y una época muy determinada. Para algunos, sólo existe el cine que vieron en la infancia, hace muchos años, y para otros sin personalidad propia, sólo existe el cine que otros vieron en su infancia…

Pienso, por ejemplo en ‘Un paso en falso’ (‘One False Move’, 1991), de Carl Franklin. En esa película, un trío de bandidos, dos hombres y una mujer, tras cometer un robo y provocar una masacre, huyen al pueblo de ella, y los del pueblo, incluido el sheriff, se enteran de casualidad, y el FBI va a ayudarles, y así unos van para allá, y otros les esperan. Resulta que el sheriff tuvo una aventura con la chica del trío de forajidos, una chica mulata que no lo ha tenido fácil en un pueblo tan racista. La historia, y la película, son magníficas, y son puro cine negro. También existe la clase de Noir de ‘Chinatown’ (1974), por supuesto, la obra maestra de Polanski, que sin duda es un Noir de manual, pero los purismos lo único que consiguen es embrollar más los géneros.

‘Miller’s Crossing’ (Hermanos Coen, 1990), ‘Road to Perdition’ (Sam Mendes, 2002) y ‘L.A. Confidential’ (Curtis Hanson, 1997), son cine negro del más canónico y reconocible para algunos, pero también lo son ‘Memento’ (2000, Christopher Nolan), ‘Blue Velvet’ (David Lynch, 1986), ‘Lucky Number Slevin’ (Paul McGuigan, 2006), ‘In Bruges’ (Martin McDonagh, 2008), ‘Mystic River’ (Clint Eastwood, 2003), cada una con su tono y con su estilo. Y fuera de Estados Unidos hay mucho cine negro: ‘Memories of Murder’ (Bong Joon-ho, 2003), ‘Le samourai’ (Jean-Pierre Melville, 1967), ‘El infierno del odio’ (Akira Kurosawa, 1963), ‘El secreto de sus ojos’ (Juan Jose Campanella, 2009), ‘Las diabólicas’ (H.G. Clouzot, 1955), ‘The Third Man’ (Carol Reed, 1949), ‘Rififi’ (Jules Dassin, 1955), ‘Nueve Reinas’ (Fabian Bielinsky, 2000), ‘Pickpocket’ (Robert Bresson, 1959), por citar películas dispares, de épocas y nacionalidades muy diferentes. El Noir es tan nutrido, que en su seno han crecido y se han codificado bastantes subgéneros.

Pero primero su ADN:

–Ha de ser una historia que transcurra en una ciudad, y una ciudad de lo más opresiva y hasta sórdida, que debe ser un personaje más.

–Los personajes han de bailar constantemente entre la moral reinante y su propia moral, y muchas veces ambas morales se diluyen. El Noir es un género moral.

–Debe ser fatalista. Puede no acabar del todo mal, pero ha de tener un fondo nihilista, desesperado, que anticipa que las cosas no van a acabar bien.

–El pasado tiene un importancia capital para los personajes, y la falta de futuro.

–Puede no ser una película de una violencia gráfica, pero la violencia, en todas sus ramificaciones, ha de estar presente, ha de palparse, como una posibilidad más que real.

–Sus tramas suelen ser densas, y su tempo suele ser variado, de la calma más absoluta a la intensidad más dinámica.

–Es un cine que te habla del subsuelo, desde un punto de vista psicológico muchas veces, que te acerca a lo marginal, a lo que no se ve a simple vista en la sociedad, a lo que está oculto.

Así las cosas, el Noir es un género tan prolífico, en todo el mundo, seguramente porque habla del presente quizá como ningún otro género, ni siquiera el drama social (que sería un no-género, por otra parte). Y de él nacen varios subgéneros, cada uno con su ADN particular:

–Películas de robos y atracos

–Películas de timadores

–Películas de gangsters, de la mafia

–Películas de investigadores o policíacas

–Películas de asesinatos

–Película de espías

–Comedias negras que pueden reunir varios de los tipos anteriormente nombrados

En mi opinión el mejor cine negro, el más valioso y percutante, es el que te habla de lo contemporáneo con más fuerza que un reportaje social. El que te fascina y te repugna, el que te propone un viaje por el lado oscuro de las cosas, un viaje tras el que te va a ser muy difícil volver a mirar el mundo de la misma manera. En suma, un cine con el que no puedes ser inocente y te toca trabajar, te toca averiguar cuál es tu propia moral. Ese es el gran poder del mejor Film Noir, y supongo que cada cual tendrá sus películas de cabecera de este género tan tenebroso.