Timo Maas y el pulso urbano

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Esta semana voy a escribir sobre uno de los discos que más he escuchado en mi vida, y cuya canción homónima (la que da nombre al álbum, que además es claramente la mejor de todas) aparece cada fin de año en la lista que me manda Spotify para indicarme aquello que más veces he dado al play. Es uno de esos álbumes con los que te topas, y que nada más empezar a escucharlo sabes que has dado con algo espectacular.

Y ese fue mi caso: esa canción (‘Pictures’) estaba puesta de fondo en una de esas páginas webs de una marca de ropa, o una tienda de ropa, o algo por el estilo, y se me quedó grabada. Me dije: ¿qué diablos es esto?. Nunca repetiré lo bastante que si de verdad se quiere tener una vida plena en lo cultural, hay que dejarse llevar por la intuición y, sobre todo, por la curiosidad. Sin curiosidad intelectual, no hacemos nada más que repetir aquello que nos dijeron nuestros padres, que era lo que les gustaba a nuestros abuelos, que fue lo que nuestros bisabuelos dijeron que estaba bien, y que sancionaron como lo correcto. Así no vamos a ninguna parte. Hay que presionar más allá de los límites, probar, curiosear, hasta dar con cosas nuevas que se adentren en territorios inexplorados, sobre todo inexplorados de tu interior creativo.

Una de las pocas cosas que me impide, demasiado a menudo, volverme loco con tanto ruido y tanta gente y tanto caos madrileño, y que además me permite caminar centrado, es la música que me pongo en los auriculares a todas horas (hasta el día que me quede sordo). Y uno de los discos, sin ninguna duda, que por alguna extraña razón me hacen sentir el pulso de una ciudad, de cualquier ciudad (pues lo he escuchado en más lugares que Madrid, lógicamente) es este ‘Pictures’ que Timo Maas dio a luz en 2005 y que es un absoluto clásico de la música house y de la Indie Dance, con sonidos, texturas y colores pocas veces visto en el género, y que puede rivalizar con otros grandes discos como el ‘Mezzanine’ de Massive Attack , o con el ‘Surrender’ de los Chemical Brothers, aunque por supuesto es mucho menos conocido.

El tema más vibrante, más inolvidable, ya he dicho que es el segundo corte, ese sensacional ‘Pictures’ que parece llevarnos al mismo tiempo a una pista de baile y una frenética búsqueda por una ciudad de claroscuros, con una lluvia permanente o con una desesperación interminable. Pero ya el primero, ‘Slip in Electro Kid’, resulta sugestivo, psicológico y hasta perturbador. Luego cada uno, siempre que le interese este tipo de música, podrá elegir entre el muy bailable ‘High Drama’, el casi narrativo y hasta conceptual ‘Big Chevy’ o el muy indie ‘Devil Feel’, entre otras, pero al final, escuchando el disco, uno tiene la sensación de que le están contando una historia con principio y final, una búsqueda del pulso de una ciudad, de una urbe nocturna que sintoniza con una frecuencia muy especial: la de los sonámbulos que ya dormirán cuando mueran.

Sin más, aquí dejo el disco: