Géneros cinematográficos: el Fantástico

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Debo decir que a la hora de comenzar a preparar este artículo, el penúltimo sobre los géneros cinematográficos, me he dado cuenta de que no hay muchas películas de género netamente Fantástico que me parezcan realmente grandes. Es decir, haberlas haylas, pero no demasiadas, y la mayoría de las que a la gente le parecen importantes a mí me resultan bobas o irrelevantes. Tanto es así que me ha costado mucho encontrar una imagen de cabecera para este texto, una que me convenciera porque de un solo vistazo fuera capaz de definirlo, hasta que me he dado cuenta de que en gran medida es el cine de animación el que con más intensidad y mayor tino ha abundado en este género tan difícil pero al mismo tiempo tan hermoso y tan poético.

En realidad, todo el cine es fantasía, incluso el drama íntimo de raigambre más realista. Todo es ficción, incluso un documental, y la ficción es fantasía, ensueño, entelequia. Pero claro que existe un género que trasciende todo eso hasta cristalizar en un código narrativo muy definido, que como no podía ser de otra manera, proviene de la literatura, que una vez más se demuestra como la verdadera razón de ser (o por lo menos el punto de partida) de gran parte del cine que vemos todos los días. En literatura el Fantástico, o la Fantasy, o como se quiera llamar, posee unos límites muy precisos, y del mismo modo sucede en el cine, el que en la actualidad tiene sus ejemplos más conocidos en franquicias de aventuras, o en filmes de terror puro, pero que de cuando en cuando todavía nos sorprende con películas extraordinarias, a veces no muy aceptadas por el gran público, que dan buena fe de hasta dónde puede llegar el género.

Por razones incluso bastante lógicas, el cine Fantástico es uno de los más comerciales, y uno de los que más se cultivan por directores de todo tipo, incluso, y este es el problema actual, por directores que no poseen el menor temperamento ni inclinación por el Fantástico, que todo lo reducen a un tebeo muy vistoso, a un universo con reglas mal establecidas y peor ejecutadas, puestos al servicio de grandes franquicias que obtienen dividendos multimillonarios en las salas y ahogan y casi borran del planeta otras propuestas más vibrantes. Me estoy refiriendo, por supuesto, a las sagas de ‘Harry Potter’, de ‘El señor de los anillos’, de ‘Piratas del Caribe’, de ‘Star Wars’ y ahora del universo cinematográfico de Marvel (que por cierto algo tiene de Sci-Fi, pero muy poco), que han abaratado los conceptos de Fantasía y de Aventura hasta reducirlos casi a una fantasmagoría de dibujos animados y efectos digitales mal desarrollados narrativamente, pero que son lo que se entiende hoy por Fantasía.

Por no hablar del cine de terror, ahora reconstituido en cine de sustos y de superficiales guiñoles, la mayoría de ellos también digitales y poco orgánicos, que jamás puedes creerte porque sabes que todo lo que está apareciendo en pantalla en realidad no está delante del espectador.

Pero también ha habido otro cine Fantástico, y lo sigue habiendo, en películas de imagen real como ‘El príncipe de las tinieblas’ (‘Prince of Darkness’, 1987), de Carpenter, ‘Las brujas de Eastwick’ (‘The Witches of Eastwick’, 1987), de Miller, ‘Un hombre lobo americano en Londres’ (‘An American Werewolf in London’), de Landis, ‘Los héroes del tiempo’ (‘Time Bandits’, 1981), de Gilliam, ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit? (‘Who Framed Roger Rabbit?), de Zemeckis, ‘El ejército de las tinieblas’ (‘Army of Darkness’, 1992), de Raimi, ‘Cool World’ (1992), de Bakshi, ‘La momia’ (‘The Mummy’, 1999), de Sommers, ‘Sleepy Hollow’ (1999), de Burton, ‘El sexto sentido’ (‘The Sixth Sense’, 1999) y ‘El protegido’ (‘Unbreakeable’ 2000), ambas de Shyamalan, ‘Guardians of the Galaxy’ (2014), de Gunn, por nombrar algunas de las últimas décadas, y reconociendo que incluso en esas franquicias nombradas siempre hay un título que es realmente formidable, (‘El imperio contraataca’ en Star Wars, ‘Las dos Torres’ en El señor de los anillos, ‘Harry Potter y el prisionero de Azkabán’…).

Pero en el soporte en el que más y mejor se ha practicado este frágil género de hadas, dragones, guerreros, mundos alternativos, espadas láser, naves espaciales, monstruos escalofriantes, pesadillas interminables, infiernos ocultos, superhéroes, dimensiones paralelas y criaturas fantásticas de todo pelaje, es sin duda en la animación, que década tras década nos va dejando, en cinematografías europeas, asiáticas y americanas, títulos maravillosos que dan cuenta, quizá porque en la animación es un ámbito más eficaz para contener esa maleable sustancia. Y así podemos nombrar no pocos títulos de la Ghibli y de la factoría Pixar, los tres maravillosas largos en Stop-Motion de Henry Selick, los filmes de la casa Laika, las animaciones de Dreamworks o de muchos directores japoneses y europeos que hacen trabajos extraordinarios, todos ellos cumpliendo el ADN más básico de este género tan complejo:

–Los elementos de la historia que salen en la película no podrían darse, bajo ningún concepto, en la vida real, y no suelen aparecer en otros géneros, ni siquiera como especulación.

Al igual que pasaba con el Musical, en el que también teníamos un único elemento significativo, ese es el único condicionante para obtener un filme del género Fantástico. Y por supuesto luego podríamos hablar de tonos, estilos, títulos más canónicos y títulos menos canónicos, pero ese es el único, y es paradójico que el Musical y el Fantástico nunca o casi nunca hayan coincidido (salvo en el más famoso videoclip de todos los tiempos y poco más), quizá porque se repelen mutuamente, de la misma forma que les pasa a otros géneros, mientras que sí han aparecido Westerns Musicales, o Históricos Musicales.

Y es por todo esto por lo que el Fantástico es un cine tan diferente de la Sci-Fi, de la que hablaremos en el último texto de esta serie.

Plural: 9 comentarios en “Géneros cinematográficos: el Fantástico”

  1. Uno de los géneros más complicados de elaborar bajo mi punto de vista. Han de diseñarse las criaturas, no solo a nivel físico sino toda su psicología y sociedad, habitando entornos congruentes con ellos. Donde muchas veces se introduce la figura del ser humano tal como lo conocemos para, de algún modo, que registre las sensaciones nuestras en ese universo. De ahí, creo, que sea tan complicado sacar grandes obras.
    Por otro lado, has nombrado alguna vez a los videojuegos en artículos anteriores. Dado que al igual que en la animación cinematográfica el límite es prácticamente la mente de los creadores, ¿qué opinas de las posibilidades futuras de esta plataforma?

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    1. Hola, colega

      Desde luego que los videojuegos son parte de la iconografia visual actual, y son arte gráfico y poseen no pocos valores estéticos, pero desde luego no son narrativa, o a mí no me lo parece. Por eso no los he tenido en cuenta.

      Pero sin duda hay no pocos juegos de fantasía (en realidad la mayoría) que nos sirven a todos gran inspiración para mundos de pura imaginación. Y seguirán haciéndolo en un futuro.

      Un saludo!

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  2. En su momento jugué al Red Dead Redemption (creo que alguna vez lo mencionaste), cuando acabe el The Witcher 3 me haré con el RDR2, que por lo que he visto tiene muy buena pinta.

    Es cierto que en ocasiones se trata de hacer más cinematográfico al mundo del videojuego (como algunos Metal Gear) y no termina de cuajar la cosa, al menos de momento.

    ¡Un abrazo Adrián!

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