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Ahora que he llegado a las 1.000 mini críticas de cine exactas en el Archivo de Mini Críticas, ha llegado el momento de tomarme un respiro. Ese número tan redondo, y en cierta forma tan impresionante, que debería hacerme sentir orgulloso de mi capacidad de trabajo (en realidad, pese a las apariencias, lo estoy), me obliga a parar un tiempo, a echar un vistazo atrás a todo lo escrito, a revisar lo aprendido, a considerar si he establecido con rotundidad mis ideas. Y sobre todo, una vez más, obliga a plantearme para qué escribir, por qué razón. Ya habrá tiempo de regresar y dejar unas cuantas más. De hecho, a grandes rasgos considero que habré dejado una reseña de una quinta parte de todo lo que visto, así que me queda mucho trabajo por delante. Ahora voy a dedicarme a otras cosas.

Muchos piensan que los que escribimos lo hacemos para hacernos notar. Puede ser cierto en algunos casos. Otros piensan que es un simple pasatiempo, o un hobby, usando el término anglosajón. Me consta que muchos y muchas lo hacen como quien deja cuatro o cinco líneas en las redes sociales. Otros tantos es muy posible que lo hagan porque no se les da mal del todo y se sienten a gusto dejando un artículo cada semana o cada quince días, y habrá innumerables, tanto en digital como incluso en papel, en medios de comunicación o en libros, que escriben únicamente para demostrar todo lo que saben, o para hablar de sí mismos, de sus viajes o sus vivencias, de sus conquistas o de sus penas. No hay duda de que muchos novelistas consagrados, que han tenido la suerte de que una editorial les publicase sus libros en El Corte Inglés o en la Casa del Libro, escriben para ganarse la vida y para ejercer de cuentacuentos con los que sentirse escritores. Algunos, como es mi caso, escribimos porque no tenemos más remedio que hacerlo. Puede parecer una exageración, pero no lo es.

Recuerdo cuando hace algún tiempo, no demasiado, creía que me sería imposible acabar una novela. Acabarla de verdad. No escribir 100 páginas y sentirme escritor, sino acabar la novela que tenía en la cabeza, con todas sus ramificaciones. Lo intenté tantas veces, durante tanto tiempo, que llegué a estar seguro de que era una quimera. Ahora, sin embargo, estoy metido en la vorágine de la quinta, y aún me queda bastante trabajo por delante. La imagen que preside este artículo, ese jinete avanzando hacia el horizonte sobre su montura, en un páramo helado, podría ser una portada bastante acertada para la historia que intento contar. En cuanto tenga el trabajo terminado, corregido e inscrito en la propiedad intelectual, la publicaré en Amazon, y por supuesto que lo anunciaré por aquí, pero todo esto que estoy diciendo era una fantasía hace años. No me creía con la fuerza suficiente ni siquiera para intentarlo. La pregunta que me hago es: ¿cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué me ha instigado a emplear casi todo mi tiempo libre, que no es mucho, a ponerme a escribir, tanto ficción como artículos, a ponerme a hacer una compilación de todos los filmes que he visto en mi vida? ¿Que me ha aportado todo esto?

Cuando era un crío y leía historias, las primeras, fueran cuentos, o novelas juveniles, si esa historia me interesaba, sus personajes vivían en mí durante mucho tiempo. A todos nos ha pasado lo mismo. Y cuando desplegaba mis juegos imaginarios, con o sin figuras de juguete, empezaba ya a armar mis historias, y por muy torpes o forzadas que fueran, esas primeras historias, en las que ocurría exactamente lo que yo quería, y que tenían principio, nudo y desenlace, en la que a alguien le pasaba algo, me hacían sentir algo más aún que aquellas historias que leía. Era como leer y escribir al mismo tiempo, porque es eso lo que ocurre cuando eres escritor. Y es una de las razones por las que escribes. Mientras escribes, lees, y viceversa. Son dos actividades en una, y cuando obtienes el resultado final, puedes desandar el camino y observar con nitidez la línea trazada desde el comienzo hasta su finalización. Fue ahí cuando empecé a escribir, sin saberlo.

Y de alguna manera no he dejado de hacerlo desde entonces, de una u otra forma, salvo en los momentos más estériles de mi vida, en los que por circunstancias internas o externas ha sido imposible escribir nada. Y al dejar de hacerlo me faltaba algo, claro. Me sentía perdido, inútil. Escribir es para algunos una forma de afirmación mental, de sentirse un poco más vivos, de darle forma a la existencia. Por supuesto que me gustaría escribir y ganar dinero con ello, pero esa no es la idea fundamental. De hecho no hay ninguna idea. Escribiendo día a día (escribo unas 2.500 palabras diarias, como mínimo), mejorando en mi estilo, encontrando mi voz, desarrollando mis temas, estableciendo mis gustos en estas páginas y en el archivo, con todo eso me voy moldeando a mí mismo, y también a mi carácter, y a mi mente, y me consta que muchos otros lo hacen por los mismos motivos y con idéntico objetivo. Y no hemos sido pocos los que además hemos encontrado en la escritura un refugio para la soledad, el desamparo e incluso la locura, hallando en las palabras el camino hacia una paz interior que nunca llega y que, en el fondo, no queremos nunca que llegue del todo. Dedicar la vida a escribir es siempre caminar por un desierto en busca de un poco de agua. Nunca te mueres del todo de sed, pero nunca encuentras agua. Y si la encontraras dejarías de escribir.

Quizá en un futuro, en el Arhivo de Mini Críticas, haga otras páginas y escriba reseñas sobre libros, videojuegos, series…También tengo pensado abrir una página profesional e ir dejando allí mis relatos. Ya veremos. Todo con tal de seguir escribiendo en digital y que así alguien de vez en cuando me lea, si es que mis novelas y mis cuentos nunca llegan a ser leídos por nadie. Pero dudo ya de que algún día me falte material para escribir. Lo que me falta es tiempo, y a veces energía. Cómo envidio a esos que dicen que pueden dejar de escribir cuando quieran. Para mí dejar de escribir sería lo más parecido a la muerte.

This entry was posted in CINE.

4 comments on “¿Por qué escribir?

  1. Me gustaría leer una de esas novelas escritas que comentas. ¿Has intentado alguna vez un ensayo?

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    1. Las novelas no tengo muy claro cómo podrías leerlas, al menos de momento. En cuanto a ensayos, tengo uno publicado sobre ‘A dos metros bajo tierra’, seguro que si lo buscas, con mi nombre, no te será nada dificil encontrarlo, e incluso lo puedes comprar.

      Muchas gracias por el interés, colega! Abrazo!

      Le gusta a 1 persona

      1. Voy a intentar agenciarme, pues, el ensayo sobre ‘A dos metros bajo tierra’. Maravillosa serie, sin duda. Supongo que opinas lo mismo si le has dedicado un ensayo 😅

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      2. Sí, claro que lo pienso. No es una serie perfecta, y tengo otras ahora que me conmueven mas, pero es una serie en cierto sentido unica. Me dijeron que recopilara todos los textos que tenía sobre ella y alli están.

        Ya me contarás qué te parece!

        Le gusta a 1 persona

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