CINE

La Sci-Fi en Steven Spielberg

Ya he dicho muchas veces que no puedo compartir, y yo creo que nunca lo he hecho, esa devoción que tantos, como por ejemplo Rodrigo Cortés, le profesan al director oriundo de Cincinnati. Probablemente el cineasta más famoso de todos los tiempos, cuya capacidad para vender su trabajo deja a la del mismo Hitchcock en pañales. Eso no significa que yo le deteste, porque a diferencia de muchos soy capaz de establecer jerarquías intermedias entre el amor y el odio, y también creo que Spielberg ha nacido para hacer cine. Es un narrador nato, y en su ya larga carrera podemos encontrar prácticamente de todo, salvo quizás una película del todo deleznable o una absoluta obra maestra. Y dentro de esa producción me interesa hablar ahora mismo de sus títulos Sci-Fi.

El corpus de este cineasta puede dividirse en varios bloques bien diferenciados. Por ejemplo, los títulos de aventuras, más o menos luminosas o siniestras (‘Duel’, ‘The Sugarland Express’, ‘Jaws’, ‘Raiders of the Lost Ark’, ‘Indiana Jones and the Temple of Doom’, ‘Indiana Jones and the Last Crusade’, ‘Hook’, ‘Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull’, ‘The Adventures of Tintin’), los títulos históricos/dramáticos (‘1941’, ‘The Color Purple’, ‘Empire of the Sun’, ‘Schindler’s List’, ‘Amistad’, ‘Saving Private Ryan’, ‘Catch Me If You Can’, ‘The Terminal’, ‘Munich’, ‘War Horse’, ‘Lincoln’, ‘Bridge of Spies’, ‘The Post’) y los títulos Sci-Fi (‘Close Encounters of the Third Kind’, ‘E.T.: The Extraterrestrial’ –aunque este en realidad pertenece al cine Fantástico, como luego comentaré–, ‘Jurassic Park’, ‘The Lost World: Jurassic Park’, ‘A.I. Artificial Intelligence’, ‘Minority Report’, ‘War of the Worlds’, ‘Ready Player One’).

Mientras escribo estas líneas, están poniendo en televisión el enésimo pase de ‘Minority Report’. He escrito antes que Spielberg ha nacido para hacer cine… más que eso: este hombre tiene cine en las venas. Es un virtuoso de la cámara. Realmente te cuenta una historia con la cámara. Su caligrafía es cristalina. Tal vez demasiado perfecta, demasiado obvia. Spielberg es asombroso en los inicios, muchas veces titubeante en los medios, como si no hubiera asumido bien sus numerosas influencias, y sorprendentemente débil en los finales. Casi todos sus finales, salvo el de sus cuatro mejores filmes (‘Jaws’, ‘Close Encounters of the Third Kind’, ‘Indiana Jones and the Last Crusade’, ‘Catch Me if You Can’) parecen dislocados del resto, como si el cineasta no supiera bien cómo acabar sus historias, como si por alguna alquimia oscura se le hubiera escapado el tono justo cuando más debe controlarlo. Es muy extraño.

Su mejor Sci-Fi, de lejos, es ‘Close Encounters’, la primera que filmó, y un proyecto que en cierta manera es un sueño de infancia, y que nace de las noches de verano de su juventud mirando las estrellas. Es un filme portentoso, con un inicio no particularmente espectacular, que avanza poco a poco, y con un crescendo perfecto, hasta un clímax memorable, eufórico. En comparación, pienso que ‘E.T.’ es muy menor, demasiado fácil para él, por mucho que haya proclamado cien veces que es su filme más personal. ‘E.T.’, sobre todo, es la música de John Williams, de las más bellas y luminosas jamás escritas para una película, pero además su tono no es de Sci-Fi, sino de Fantástico, salvo quizá por las breves secuencias de la aparente muerte de la criatura. Su intención no es hablar de un hipotético futuro, de una amenaza o de una especulación tecnológica, sino de los fantasmas de la infancia.

De la endeble ‘Jurassic Park’ y su inane secuela ya he hablado bastante en estas páginas (mucho más de lo que se merece), pero muy poco o nada, si no ando muy mal de memoria, de ‘A.I.: Artificial Intelligence’, un filme que tenía todas las papeletas para ser un gran Spielberg, y que se queda en muy poca cosa, a pesar de su enorme ambición, sobre todo por la acumulación de estilos, temas visuales y aristas conceptuales, que la acaban convirtiendo en un conjunto bastante amorfo, por no decir sensiblero y obvio. Sin embargo, al igual que le sucede con ‘Minority Report’, y con ‘War of the Worlds’, y con ‘Ready Player One’, su comienzo es apabullante, cercano a lo extraordinario. En ‘Minority Report’ tenemos una de las mejores secuencia de suspense y acción de su carrera para abrir boca, en ‘War of the Worlds’ los primeros minutos nos acercan con astucia y habilidad a un terror inimaginable, en ‘Ready Player One’ es imposible no quedarse con la boca abierta con las virguerías técnicas y visuales del bueno de Spielberg… pero sus películas se acaban disolviendo en su mayor parte delante de nuestros ojos. El primer tercio de ‘A.I.’ es portentoso, y la secuencia del despertar del robot es prodigiosa…

¿Por qué Spielberg es incapaz de mantener ese nivel durante toda la película, no solamente en sus filmes Sci-Fi, por supuesto, si no en casi toda su obra? ¿Por qué sus finales son tan endebles? No necesito el final de ‘Saving Private Ryan’, ni el de ‘Schindler’s List’, ni el de ‘Munich’. Me rompen completamente el tono de lo que me estaban contando con tanto esmero. Si Spielberg no es el gran genio del cine que muchos promulgan es precisamente por detalles como estos. Es un cineasta muy inteligente, muy refinado y muy capaz, pero también uno que se lo tiene muy creído, que vive en su pedestal, en su palacio de oro, y que no posee una autoexigencia capaz de ayudarle a cerrar mejor sus obras. Por eso nunca será un director de referencia de la Sci-Fi salvo por la maravillosa ‘Close Encounters’, y por eso, aunque pasará a la historia del cine, lo hará más por sus virguerías técnicas y el alcance mediático de sus trabajos, que por su profundidad conceptual, la que le habría empujado a incidir en el aspecto casi metafísico de ‘Minority Report’ antes que en sus espectaculares secuencias de acción, o en el carácter trágico de ‘A.I.’, o en la incapacidad para la fraternidad humana en ‘War of the Worlds’. Profundidades que a él no parecen interesarle.

Lo único que parece interesarle es epatar al espectador con trucos de magia, y unas pocas veces, porque su cine es portentoso, lograr grandes películas.

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