Malos actores

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No es fácil valorar de forma sagaz la interpretación de un actor o una actriz, y sin embargo a menudo me encuentro hablando con personas, o leyendo comentarios, de gente que no tiene una gran formación dramática de ninguna clase, ni un interés de ningún tipo por la narrativa (más allá de que les entretenga a ellos en las horas muertas de los día de confinamiento…), ni un gusto particularmente trabajado ni exigente, y cuando hablan de un actor, de su trabajo en una película o en una serie concretas, suelen acertar cuando estamos ante una interpretación de gran calado. No así, me temo, cuando nos encontramos con interpretaciones de dudoso calibre, o directamente deleznables, sobre todo en esos papeles encarnados por estrellas con el piloto automático puesto.

Es el tema de los actores parecido al del guion, o al de la música. Ni siquiera los más sesudos analistas, en numerosas ocasiones, suelen tener grandes nociones de ninguna de esas tres cosas, y algunos (la mayoría) se centran en la calidad del argumento digamos teatral (lo que viene siendo el comentario cinematográfico más extendido en medios de comunicación) y otros, los más reflexivos o dispuestos a un debate teórico, se centran en la forma, en la mirada del director, en el resbaladizo concepto de estilo. Pero si el cine es esa summa de artes que tantas veces se ha proclamado, y con la que estoy de acuerdo sólo los días pares del calendario, convendremos en que los actores de un filme o de una serie, su pertinencia, su precisión, su labor en definitiva, es capital para valorar la ficción que tenemos ante nuestros ojos.

Y sólo se puede valorar, realmente, el trabajo de un actor, viéndolo en VO, me temo… a despecho de tantos espectadores que todavía hoy se empeñan (son muy libres, por supuesto, como yo lo soy de insistir en el sentido contrario) en ver las películas con voces españolas, dobladas por nuestros excelentes profesionales. Pero me temo que nadie puede saber realmente lo bien que lo ha hecho un actor si en lugar de escuchar su voz, que es más de la mitad de su trabajo como intérpretes, escucha la voz de otro, generalmente un paisano suyo que impone sus propias inflexiones, su propio timbre de voz y su propia interpretación, en definitiva. Y dicho todo esto así, pareciera que estamos obligados o impelidos por una fuerza misteriosa a “valorar”, a saber si un trabajo actoral es bueno o deficiente. Y el espectador habitual no lo está, pero creo que el crítico cinematográfico sí.

Y cuando la cosa no funciona salta a la vista, por mucho que a veces ni siquiera lo veamos, arrastrados por la historia y por la narrativa de la película o de la serie. Cuando vemos a Orlando Bloom, ya sabemos que no es actor ni lo será nunca. Y es verdad que algunos actores que durante una década han entregado trabajo deplorable tras trabajo deplorable, de pronto se lo toman en serio y se vuelven actores, pero eso es sólo en algunos casos. Es evidente que Orlando Bloom, quien tuvo la inmensa suerte de encadenar la trilogía de ‘El señor de los anillos’ de Peter Jackson, con la de ‘Piratas del Caribe’, jamás será actor, porque carece de dos cosas que hacen a un actor verdadero ser lo que es: la capacidad de construcción de un personaje y la capacidad de transformación interior. Y no estoy diciendo que todos los actores tengan que ser como Daniel Day-Lewis, pero podrían ser por lo menos eso: actores.

Conozco demasiada gente que se empeña en decir que un actor debe ser expresivo. Eso es una forma muy primaria de entender la interpretación. Los actores no son monos haciendo muecas. También se dice que ha de tener buena voz, como si estuviéramos en el teatro, aunque sin duda es algo positivo que se le entienda cuando habla. Un actor o una actriz no ha de ser necesariamente expresivo, porque la cámara ya lo hace por él. Es algo muy curioso eso de la cámara. No te permite engañar, ni fingir…ni interpretar. Consigue que el espectador sepa mucho antes lo que se pretende de lo que el actor o el director quieren dar a entender. La cámara y el actor han de trabajar, por tanto, juntos, nutriéndose de la misma energía dramática. Cuando ves a Orlando Bloom te das cuenta de que está intepretando, fingiendo, porque no entiende el lenguaje de la cámara, porque es incapaz de vivir la secuencia, y porque no sabe construir un personaje. Ha nacido incapacitado para ello.

Podrá ser muy guapo y muy atractivo y encantador, y todo lo que se quiera, pero no debería haber sido nunca actor. En esto le pasa como a Mario Casas, que en su interior, me temo, cree que es una especie de Marlon Brando. No me cabe duda de que mucha gente le encuentra muy atractivo y muy guapo y todo eso, pero es un actor pésimo. De hecho ni siquiera es actor. Y lo que es peor, hay que hacer un esfuerzo consciente para entender lo que dice, porque no sabe ni siquiera hablar con fluidez. Y no se entienda esto como un ataque “personal” a este muchacho, sino como la constatación de unos hechos. Seguro que en persona es un chico magnífico, encantador y altruista, pero no es actor, por mucho que él se empeñe, y haga muchas películas y series, y tenga mucha fama. Las estrellas, muchas veces, no son actores, y vale la pena decírselo a los espectadores que no se quieren dar cuenta de ello

Tomemos por caso a Mel Gibson y Robert Downey Jr., a la sazón dos buenos amigos. Yo creo que son actores, pero creo que son actores bastante mediocres, de talento más que discutible. El primero ha sido una superestrella hace ya un par de décadas, y el segundo lo es ahora…quizá la estrella más grande del mundo. Que alguien me diga un papel realmente grande de Mel Gibson, y por favor que nadie piense en el Martin Riggs de ‘Arma letal’ o en el William Wallace de ‘Braveheart’. Creo que estuvo bastante bien en la trilogía ‘Mad Max’, y me gusta mucho su labor en ‘El año que vivimos peligrosamente’. Incluso en ‘Gallipolli’. Eso no le hace un gran actor. Gracias a su espectacular belleza se hizo estrella. Lo mismo que Robert Downey Jr., que estaba llamado a ser uno de los grandes de su generación. ¿Dónde quedó ese actor? Tanto uno como otro, hagan de William Wallace, de Hamlet, de Sherlock Holmes o de Iron Man, son siempre ellos mismos, y siempre están fingiendo. Siempre. Y su labor de actor les importa un carajo. Sólo les importa hacerse con grandes sumas dinero. Gigantescas sumas de dinero. Y las pocas veces que hacen un cine aparentemente más serio, lo producen ellos, y lo fabrican a su medida y como vehículo total de lucimiento.

Pero Downey Jr. fue capaz de hacer un gran trabajo, en mi opinión, en el desmadre de ‘Tropic Thunder’, interpretando a un mal actor que se hace pasar por negro. Su trabajo, en verdad, es magnífico y delirante, el mejor de toda su carrera. Quizá porque carece de vergüenza y porque interpreta a un mal actor… Por suerte otros nos sorprenden, como Matthew McConaughey (nunca sé como se escribe este apellido…he de consultar google cada vez…), de quien pensé durante más de una década que era un magnífico actor desaprovechado, y hasta un pésimo actor y un bobo. Y hete aquí que no solamente no es bobo, sino que es un actorazo impresionante, como demostró en varias películas y sobre todo en una de las mejores interpretaciones de la historia. A veces los actores tienen que dar con el material que a ellos les haga sentirse a gusto y con el que puedan trabajar y construir un gran personaje. Y ese material puede tardar décadas en llegar…

Y no he hablado de ninguna actriz. Por la razón que sea me cuesta más encontrar recordar un mal trabajo de ellas. Me parece justo.

Plural: 2 comentarios en “Malos actores”

  1. La verdad es que me gustaría tener algunas nociones para poder valorar actuaciones, porque sin conocimientos simplemente se tiene una apreciación «impresionista», vagamente superficial. Y casos como el de McCona te descolocan/deprimen, pues un director tiene más ¿herramientas? para demostrar su talento, o es más contundente: la peli puede ser hasta mediocre, pero poseer ciertos detalles, etc. que demuestran su valía, y en ello el cineasta tiene total responsabilidad, pero un actor está mucho más subordinado (también están esos típicos casos de peli rutinaria que solo vale la pena por la actuación de X actor, que es lo que sujeta todo el tinglado). O casos como DiCaprio, que no es que me parezca malo o ni siquiera regular, sino que simplemente me da la sensación de ser un buen actor (como cientos que habrá en el mundo) con una posición envidiable que le permite escoger proyectos/personajes sumamente interesantes y «surfear» sobre ellos, pareciendo mejor actor de lo que es (¿qué haría un tipo de su generación que nunca ha sido «respetado» como Actor Serio en esos papeles? Farrell mismo, que si mal no recuerdo compartimos simpatía por él). Vamos, que es una mierda ser un ignorante, en resumen… pero, al menos, mientras aprendemos podemos leerte a ti.

    ¡Un saludo!

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    1. Hola RDM

      Bueno yo aporto mi granito de arena, pero hay muchas fuentes de las que se puede aprender. Basta con ponerse a buscarlas. En mi opinión no se puede ser un gran director sin ser un gran director de actores, y hay muchas biografías de actores que te explican muchas cosas sobre su trabajo.

      Estamos de acuerdo, a menudo DiCaprio parece mejor actor de lo que realmente es. No se le puede reprochar su inteligencia a la hora de elegir papeles, eso sí. Sus mejores trabajos los hizo con Scorsese y Cameron, el resto son mucho más calculados.

      Un abrazo!

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