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Como hoy es mi cumpleaños me voy a dar el gusto de escribir sobre la que creo es la década esencial de la historia del cine, en casi todos los aspectos, y en la mayoría de las cinematografías, como un tsunami contagioso que terminase con lo antiguo y vetusto, con lo más arcaico y olvidable, y en la que el cine terminase por alcanzar el rango de narrativa esencial del siglo XX. Algo parecido a lo que sucedió en las primeras décadas del siglo con la novelística, y la enorme evolución que experimentó entre el siglo XIX y los grandes autores del XX. Una serie de cambios, sociopolíticos, técnicos y estéticos, un efervescente caldo de cultivo propiciado en los años 60 hicieron posible que en los 70 el cine por fin adquiriera la mayoría de edad y comenzase una andadura que persiste hasta el día de hoy, pues creo que las grandes obras de la actualidad participan, siquiera sin saberlo, de la estética de aquellos años.

Y que no se me entienda mal, pues por estética no hablo de iconografía o de moda, sino de arte y pensamiento, de narrativa y antinarrativa, de una forma de entender el audiovisual no como una obra de teatro filmada, sino como una criatura viva y palpitante, capaz de aprehender, del mismo modo que lo hace la mejor literatura, la vida de su tiempo, y además capaz de trascenderla para hablar de universales. Y todo eso pudo tener lugar por varios motivos, entre los cuales podemos citar la aparición de la televisión, la retirada o muerte de los grandes maestros del cine académico, una nueva conciencia global surgida de la Guerra de Vietnam, de la Guerra Fría, del asesinato de importantes personalidades políticas, el surgimiento de varios movimientos estéticos en Europa tales como la Nouvelle Vague francesa, el Nuevo Cine Español, o el Free Cinema británico, y por supuesto la revolución en la tecnología fotográfica responsable de las imágenes en las películas.

La década prodigiosa

Me sorprende que tantos cinéfilos cuarentones o cincuentones defiendan a capa y espada una década tan problemática (aunque sin duda con grandes títulos, como todas las décadas) como los años 80, y sin embargo muy poca gente hable de la revolución absoluta de los años 70, y de su increíble repertorio de obras maestras, de cimas de grandes cineastas, que no han vuelto a brillar, en algunos casos, como lo hicieron entonces, en gran parte por el cambio en las reglas del juego de los años 80, la trivialización conceptual y la crisis de valores que supusieron, como un verdadero rompimiento de todo lo que hasta hacía poco florecía para dar lo mejor de sí. Todos esos nostálgicos quizá no entienden que los 80 significaron unos años muy difíciles, de pura supervivencia, para los que en los 70 habían revolucionado el medio, y es por eso, entre otras cosas, que escribo este texto.

Los años 60 fueron convulsos, vibrantes y extraordinarios, plenos de acontecimientos cruciales y luctuosos. En todo el mundo. No solamente fue la época del “paz y amor”, de la marihuana y de los hippies, también tienen lugar los momentos de mayor conflicto entre EEUU y el bloque soviético (que comienza con la revolución cubana de 1959 y alcanza su momento álgido con la crisis de los misiles), mueren asesinados John Kennedy, Malcolm X, Martin Luther King y Robert Kennedy. También parece que suicidaron a un icono como Marilyn Monroe. Tiene lugar la cadena de protestas que se dieron a llamar Mayo del 68 francés. Varios golpes de estado recorren toda América Latina y muchas regiones de Asia. Se recrudece la Guerra del Vietnam. En 1969 llega el primer hombre a la Luna y la familia Manson asesina salvajemente a Sharon Tate y a otras siete personas. En esos años el mundo cambió por entero y para siempre, y eso tuvo un reflejo inevitable en las artes.

En el cine, en el ámbito de la fotografía, durante los años sesenta habían tenido lugar algunos logros extraordinarios como los de ‘Lawrence de Arabia’, con fotografía de Freddie Young, o ‘2001: una odisea del espacio’, esta vez a cargo de Geoffrey Unsworth. Pero más importante que eso, los veteranos daban paso a los nuevos, y así los que estaban habituados a la técnica de los estudios, a cierto tipo de iluminación teatral, eran desplazados por nuevos operadores surgidos del documental y de la universidad, con una nueva sensibilidad, capaz de capturar la rugosidad del presente y de abandonar los esquemas del pasado. Y para ello fue crucial la aparición, en 1968, de la primera emulsión fotográfica de 100 ASA (ASA es la escala de sensibilidad lumínica del negativo) la cual permitió jugar con la subexposición y realizar una fotografía mucho más realista, creativa y narrativa.

En EEUU surgió una generación de cineastas formados en la universidad y cinéfilos irredentos, muy influenciados por las corrientes europeas, tales como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Steven Spielberg, John Milius, Brian De Palma, George Lucas, quienes junto a otros como Terrence Malick, William Friedkin, Alan J. Pakula, Sydney Pollack, Michael Cimino, Sidney Lumet, Paul Schrader, lo cambiarían todo para siempre, e inocularían en sus trabajos una vida y una irreverencia como jamás se había conocido en el cine norteamericano. Y en Europa aparecen algunas de las más importantes aportaciones de Ingmar Bergman, Andrei Tarkovski o Rainer Wender Fassbinder, además de los títulos de Francois Truffaut, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, Eric Rohmer y Claude Chabrol, entre otros de la nómina de Cahiers du Cinéma.

Así, la lista de grandes películas de los años setenta, de filmes icónicos que hicieron evolucionar estilos y géneros, es literalmente abrumadora y casi inabarcable. Scorsese ya daba las primeras muestra de su grandeza y de su arrolladora personalidad con ‘Mean Streets’ y ‘Alie Doens’t Live Here Anymore’, para filmar además sus primeras obras maestras con la seminal ‘Taxi Driver’ y ‘The Last Waltz’. Spielberg arrasaba con todo gracias a su magnífico ‘Jaws’ y al formidable ‘Close Encounters of the Third Kind’. Lucas revolucionaba los géneros con ‘American Graffiti’ y sobre todo el primer ‘Star Wars’. Brian De Palma adaptaba por primera vez a Stephen King en ‘Carrie’ pero ya había brillado con ‘Phantom of the Paradise’. Woody Allen comenzaba su brillante y prolífica andadura en los sesenta, pero en los setenta llegaba a las cimas de ‘Annie Hall’, ‘Interiors’ y ‘Manhattan’. William Friedkin entregaba ‘French Connection’ y ‘The Exorcist’, Pakula su ‘Klute’ y ‘All the President’s Men’, y Lumet ‘Serpico’, ‘Murder on the Orient Express’, ‘Dog Day Afternoon’ y ‘Network’. Cimino filmó la esencial ‘The Deer Hunter’. Terrence Malick filmaba nada menos que ‘Badlands’ y ‘Days of Heaven’. Polanski y Milos Forman, dos nómadas, filmaban ‘Chinatown’ y ‘One Flew Over the Cuckoo’s Nest’. Pero sobre todos ellos brilló con luz propia Francis Ford Coppola, que hizo cuatro largometrajes, y los cuatro fueron excepcionales obras maestras, pues filmó ‘The Godfather’, ‘The Conversation’, ‘The Godfather, part II’ y ‘Apocalypse Now”.

Es imposible rivalizar con esto, y es muy improbable que ninguna gran obra de los ochenta, noventa, o del siglo XXI, no dirigida por ninguno de estos monstruos, esté libre de su descomunal influencia. El cine se había hecho mayor, y también en el sonido, además de en la fotografía, pues se comenzaba a considerar este esencial elemento cinematográfico como una herramienta narrativa crucial, sobre todo por el trabajo de gente como Ben Burtt, Walter Murch y sobre todo David Lynch con su ‘Eraserhead’ y Andrei Tarkovski en ‘Zerkalo’ y en ‘Stalker’, cuyo revolucionario tratamiento del sonido todavía no ha sido estudiado ni aplicado en toda su enorme trascendencia. Así mismo hay un salto enorme en el trabajo de los actores, en todo el mundo, y sobre todo en EEUU, donde se abandona el hieratismo teatral en favor de una mayor naturalidad, sobre todo influenciada por las conquistas previas de la Nouvelle Vague y de la enorme libertad de los actores en filmes esenciales como ‘Jules et Jim’ o ‘À bout de souffle’, así como de otros filmes posteriores.

De pronto el cine de John Ford, Howard Hawks, Billy Wilder o Alfred Hitchcock, con todas sus conquistas y su importancia histórica, había perdido vigencia, se había quedado atrás, se había superado y había quedado encapsulado en otra época. El enorme salto de cualidades narrativas entre finales de los años cincuenta y principios de los setenta es pasmoso. El mundo había cambiado, y el cine con él, aunque algunos siguieran quedándose anclados en momentos pretéritos. Y hoy, cincuenta años después de todo aquello, seguimos disfrutando de los hallazgos de aquella época en las grandes películas de los maestros de la actualidad, que hacen avanzar la nave antes de que esta se detenga para siempre, otra pandemia aún más virulenta o un meteorito arrasen con todo.

A ver qué pasa en los próximos cincuenta años.

8 comments on “Los años 70 lo cambiaron todo

  1. Futbolín dice:

    Si señor esa es la década prodigiosa y de la música también, en el 69 el concierto de Woodstock diuó el pistoletazo de salida acompañados de muchos grandes y de Jimi Hendrix que fue el que menos duró de todos pero mas impactó entonces, ¡¡que tiempos aquellos¡¡ Y bueno feliz cumpleaños Adrián, que los que ya teniamos 20 tacos en la década prodigiosa ahora empiezan a pesarnos un poco. :-))

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias, my friend! Sí, qué tiempos aquellos que no viví….

      Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

  2. Templo dice:

    La verdad es que el cambio, repasadas todas las películas que mencionas, es brutal. Felicidades por el artículo y por tu cumpleaños.

    ¡Un tirón de orejas virtual!

    Le gusta a 2 personas

    1. Hola, amigo. Gracias!

      Quería hacerlo más largo y más trabajado pero yo creo que así ya está bien…

      Le gusta a 2 personas

  3. JJ dice:

    Sin duda se trató de un antes y un después. Visto en perspectiva resulta impresionante la eclosión de artistas, géneros y nuevos formatos narrativos en relativamente poco tiempo.

    Pero igual o más importante, mis más sinceras felicitaciones Adrián y espero tener la oportunidad de seguir felicitándote por este medio en años venideros.

    ¡Un saludo y una cerveza virtual por lo mucho que nos haces aprender por aqui!

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    1. Bueno más que en poco tiempo, fue paulatino e inevitable, e irrevocable, claro…

      Gracias, hombre. A ver si es verdad que seguimos por aqui

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  4. Lo de Coppola en los 70 no sé si tendrán parangón con cualquier otro en ninguna otra década…
    ¡Felicidades, amigo! Ideal para celebrarlo en medio de una pandemia global.
    Un abrazo!!

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    1. Lo de Coppola no tiene parangón en la historia del
      Cine…

      Gracias, compañero! Un cumpleaños para recordar, sin duda…

      Le gusta a 2 personas

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