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Duele ver a Idris Elba en multitud de producciones, muchas de ellas descaradamente comerciales y de baja calidad, incluso haciendo del dios nórdico Heimdal pese a ser un hombre negro…producciones en las que incluso ha llegado a parecer un mal actor, porque yo creo que ni el mejor actor del mundo podría haber hecho gran cosa con esos papeles. Y duele, sobre todo, a los que le hemos visto en ‘The Wire’ y creo que a los que le han visto en ‘Luther’ (yo no soy uno de los afortunados) porque nosotros sí sabemos de lo que este hombre es capaz cuando tiene un material interesante con el que trabajar, y pocos materiales más interesantes le han podido llegar, a él y a cualquier otro actor, que el proyecto de HBO titulado ‘The Wire’, que ya es por derecho propio una de las más grandes leyendas de la televisión y, por qué no, del cine americano de las últimas dos décadas.

En mi opinión ‘The Wire’ es, junto con ‘The Sopranos’, la más grande creación televisiva de la historia, con permiso de otras grandes obras que le andan muy cerca como ‘Deadwood’, ‘Twin Peaks’, ‘Six Feet Under’, ‘Vikings’, ‘The Walking Dead’ o ‘Futurama’. Pero es muy difícil que nada pueda compararse a estas dos cimas de la ficción audiovisual moderna, y ni siquiera la encumbrada, y sin duda muy notable, ‘Breaking Bad’ me parece que esté en la misma liga que este monumental drama moderno cuyo marco y a la vez personaje fundamental es la sombría, herida y contradictoria ciudad de Baltimore, así como la miríada de criaturas que la pueblan, comenzando por el golfo y carismático, aunque por momentos despreciable, pero también valiente, al mismo tiempo bebedor, mujeriego, pero frágil y autodestructivo Jimmy McNulty (Dominic West), detective de homicidios del centro de la ciudad, que se empeña en que un juez amigo suyo se ponga a investigar los asesinatos sistemáticos de una desconocida banda de narcotraficantes, lo que será el punto de partida para una investigación que requerirá de un elaborado trabajo de escuchas (de ahí el título, The Wire, que vendría a significar “la escucha” o “el dispositivo de escucha”, mucho más que el literal “el cable”) con el que tener alguna oportunidad, por remota que sea, de detener a los delincuentes.

Dicho así puede que al lector profano le suene a la misma historia de policías que ha visto cien veces en la televisión, en el cine o incluso en la literatura, pero lo que convierte a esta ficción en algo único es su capacidad para erigirse en un retrato de un tiempo y de una sociedad, con un estilo casi documental, en el que la música extra-diegética (es decir, la que escucha el espectador pero no los personajes) está proscrita, y en la que ha quedado desterrada cualquier atisbo de épica o de heroísmo, porque su creador y máximo responsable, David Simon, tiene como principal objetivo la búsqueda de la verdad, y por ello se percibe, se palpa, casi se huele en cada plano un retrato tan expresivo como la misma vida, sin artificios ni divismos ni códigos del Noir, sino una puesta en escena despojada, casi ascética, de una sencillez y naturalidad pasmosas, con la que los cineastas capturan las peripecias vitales de sus criaturas, sus hermosas y numerosas criaturas, pues McNulty, aunque en cierto modo es el motor y el alma de la trama, es tan sólo la pieza inicial, el primero de las docenas e incluso cientos de personajes a los que da vida un portentoso grupo de actores en los que no hay el menor error de casting.

Lo he dicho ya y lo repetiré las veces que haga falta hasta que me denuncie algún aludido o se me quiten las ganas de escribir sobre el tema: el interés y la fuerza de los personajes no solamente es uno de los motivos por los que una ficción tiene opciones de ser perdurable, sino que es el signo del carácter, la personalidad, la verdadera cultura y la talla humana de sus creadores. Si tenemos a un escritor imbécil, creará personajes estúpidos e insoportables. Si tenemos a un escritor pedante y soberbio, creará personajes engolados y pretenciosos. Si el creador de la serie o de la novela es realmente alguien interesante, con algo que contar, sus personajes también lo serán. Y si tenemos a un portentoso escritor, un hombre de gran talla humana, pese a sus inevitables defectos, si es un verdadero gran creador no solamente creará una gran historia muy original e impactante y todo lo que se quiera, sino que sobre todo dibujará, con ayuda del casting y los actores, unos personajes soberbios, memorables, que trascenderán sus arquetipos y se erigirán en seres con más encarnadura que mucha gente que conocemos. En resumen, si eres Juan Gómez-Jurado crearás personajes estúpidos e insoportables, si eres Arturo Pérez-Reverte crearás personajes machistas, violentos, clasistas y arrogantes, y si eres David Simon crearás la fauna más fascinante, con permiso de la de David Chase en ‘The Sopranos’, que se ha visto en una pantalla.

Porque sobre todo ‘The Wire’ es una ficción sobre grupos sociales artificiales convertidos en faunas con sus propias reglas, el signo de los tiempos. Por un lado los detectives y demás miembros de la policía (McNulty, Bunk, “Kima” Greggs, Lester Freamon, Carver, Hauk, Sydnor, Norris, “Prez”, Beadie Russell, el sargento Landsman, el teniente Daniels, el comisario Burrell, el comisario adjunto Rawls, el comandante Colvin, el comandante Valchek…entre otros), los traficantes o camellos (Avon Barksdale, “Stringer” Bell, Marlo Stanfield, Partlow, Bodie, Wallace, Poot, “Snoop” Pearson, “Wee-Bay”, “Cheese”… entre otros muchos), los atracadores, asesinos o vividores callejeros (Omar Little, el Hermano Mouzone…), los abogados y fiscales (el juez Daniel Phelan, la ayudante del fiscal rhonda Pearlman, el abogado Maurice Levy…), los trabajadores del crucial puerto de Baltimore (Frank Sobotka, Nick Sobotka, Ziggy Sobotka, “Cara de caballo”, “Fifty”, Maui…), los distinguidos políticos de la ciudad (el senador Davis, el concejal Carcetti, el alcade Royce, el delegado Watkins, Anthony Gray, Coleman Parker, Teresa D’Agostino…), los atribulados miembros del sistema educativo (de nuevo “Prez”, “Dukie”, Randy, Namond, Michael, la directora adjunta Marcia, y varios profesores más…), los sufridos periodistas del Baltimore Sun y otros periódicos (“Gus” Haynes, James Whiting, Kiebanow, Tim Phelps, etc…). Por no nombrar a los yonquis, y a los familiares de los personajes nombrados, y a muchos más. Un crisol de personajes en el que por alguna alquimia no te pierdes en ningún momento ni sobra un carácter ni falta una coma, pues todos ellos están dibujados con la misma firme mano y con idéntica sagaz mirada.

Los necesita David Simon para la serie, pues si la primera temporada transcurre en las calles más pobres de la ciudad, la segunda lo hace además en los puertos de Baltimore; la tercera, además de en las calles y en el puerto, en los pasillos del ayuntamiento y demás instituciones públicas de la ciudad; la cuarta, además de todo eso, en las aulas de los depauperados colegios e institutos; y la quinta en las calles, los puertos, los pasillos gubernamentales, las aulas y las oficinas de redacción de los principales medios de comunicación, con los que los cineastas crean una tupida realidad que es la de Baltimore pero que podría ser la de cualquier ciudad moderna, y a uno se le hace la boca agua imaginándose lo que podría haber sido una creación de este tipo en una ciudad tan corrupta y con una historia tan terrible como Madrid. Pero aquí es muy difícil que algún día llegue a realizarse algo así.

Ver ‘The Wire’ es una experiencia eufórica y sombría, vibrante y angustiosa, que te abre la mente y te hace comprender hasta donde puede llegar el audiovisual cuando se tiene la honestidad como valor absoluto, y cuando se sabe que sin personajes vivos tu ficción puede ser muy original y todo lo que se quiera, pero que en pocos años quedará obsoleta. No como esta maravilla, a la que muchos volvemos una y otra vez, agradecidos por su mera existencia.

4 comments on “‘The Wire’, la búsqueda de la verdad

  1. Futbolín dice:

    The Wire es algo tan bien hecho que lo sientes como absolutamente real entre otras cosas porque el periodista David Simon me parece obvio que se inventa solo lo justito, al tiempo toda la serie lleva implícita una crítica despiadada del modo de vida en las grandes urbes americanas, creo que en Madrid sería difícil encontrar un ambiente comparable, y no lo lamento, bien cerquita de Baltimore, relativamente, porque aquello es un continente visitas Toronto, Montreal etc. Etc. en Canadá y tampoco podrías con facilidad hacer algo ni siquiera parecido, es el neoliberalismo salvaje amigo Adrián, yo si algo no tengo es memoria, pero si algo tengo es olfato para ver como viven las gentes y entre Canadá y USA hay un abismo en donde los negros no dan ni un puñetero problema, mientras en USA hay unas flotillas de lumpen drogodependiente que te hielan el alma, aunque ciertamente hacen mas emocionantes las películas, yo a veces no se si alegrarme de que en USA halla tanto material para la truculencia, casi preferiría el aburrimiento nórdico. Una serie que el que no la haya visto que aproveche que ahora además la han remasterizado a panorámica con alta definición, (yo la disfruté en formato 4:3) y resulta aun mas realista e impactante. Un abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    1. Claro, hombre, si ya sé que son mundos diferentes. Pero no me dirás que no se te haría la boca agua con una serie sobre Madrid que no hablara de tramas de corrupción idénticas pero sí parecidas, y con concejales y policías y presidentas de la comunidad corruptas y medios de comunicación y ese largo etc que los dos sabemos…

      Le gusta a 1 persona

  2. profesorjonk dice:

    Gracias , hace años me habló de esta serie un amigo. HBO es espectacular y esta serie la guardo como cuando dejé Cien años de soledad y Don Quijote para su preciso momento, que no hay que quemar las naves en consumismo compulsivo.
    A mí me gustan Los Soprano pero reconozco que aquellos sábados por la noche esperando en capítulo de A dos metros bajo tierra en la 2, esa familia disfuncional que me retrotraía a los Monster de la infancia, es algo inolvidable.
    Os dejo esta colaboración que me han hecho sobre otra joya por descubrir

    https://profesorjonk.com/2020/05/24/series-the-leftlovers-hbo/

    Saludos

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    1. No creo que ‘Cien años de soledad’ sea nada del otro mundo, la verdad…

      Gracias por el comentario, un saludo

      Le gusta a 1 persona

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