CINE

Ganar un pastón por hacer el imbécil en la tele

Es posible que alguno lea este titular, y si pertenece a la cada vez mas tumultuosa rama de los ofendiditos, de por sentado que en estas páginas mías me dedico yo a insultar a la gente, y me tache de su lista de «interesantes» para meterme en el saco de los «trolls». Pero eso es algo que en realidad yo jamás he hecho. He podido calificar a una película de mema, o a un director o un novelista de incompetente, de bobo o de caradura, pero eso no son insultos de verdad. A mí sí me han insultado de lo lindo, simplemente por decir mis ideas, algunas, lo reconozco, bastante viscerales, pero ese es otro tema, y del mismo modo que jamás insulto, no soy de los que va lloriqueando por ahí. Y en esta ocasión tampoco estoy insultando. Todos esos periodistas, o estrellitas mediáticas, o humoristas de medio pelo, o presentadores desastrosos a los que voy a referirme en las próximas líneas no son imbéciles. Pero lo hacen, todos los días, el imbécil, con el objetivo de ganar, en muchos casos, un verdadero dineral. Y lo saben.

Como no veo mucho la tele, salvo en momentos puntuales, me confieso abrumado por esta aglomeración de rostros televisivos, de nuevas estrellas mediáticas, que chafardean a todas horas, bullendo por estas cadenas que nos ha tocado sufrir. Pero tampoco soy un absoluto profano. Sé quienes son algunos de ellos, o en qué programas han estado, y aunque la mayoría no me hacen ni la más mínima gracia por mucho que se esfuercen, no faltan quienes me caen bien, me parece gente bastante válida que no tiene más remedio que participar en programas idiotas, cuya mera existencia está justificada porque le dan al voraz y poco exigente televidente medio aquello que demandan: entretenimiento descerebrado, contenidos dignos de adolescentes semianalfabetos…. en una palabra: carnaza. Y mientras la demanda de carnaza no decaiga, los dueños de televisión española (la menos mala, muchas veces), Antena 3, La Sexta, Cuatro y TeleCinco no van a dejar de servirla en bandeja, y el círculo vicioso seguirá rodando de lo lindo, cada vez más deprisa, cada vez más ruidoso y sin visos de que vaya a detenerse a corto o medio plazo.

He puesto como imagen de cabecera el logo de Zapeando porque representa el epítome del contenido televisivo de hoy, aún siendo uno de los más veteranos. Otros programas les copian o les hacen la competencia, y son todos iguales: muchachos y muchachas, algunos y algunas de muy buen ver, hablando sobre temas de actualidad desde un supuesto sano cachondeo, pero en los que el ingenio y la profesionalidad parecen desterrados de la pantalla. Hasta Dani Mateo, imbatible en ‘El intermedio’, parece desubicado presentando Zapeando, como si supiera que está haciendo el tonto, pero que, al igual que el resto de colaboradores de ese programa, estará muy bien pagado. Hay quien dice que hasta Quique Peinado es poco menos que un intelectual, y la Pedroche y Ana Simón tienen ingentes seguidores, pero son periodistas-presentadores-estrellas que no hacen nada. Absolutamente nada. Y los hay peores.

Porque hablaba yo el otro día de la televisión, y de cómo era capaz de amargar la vida al televidente. Supongo que en todos los países es parecido. Ahora un gran porcentaje de contenidos consiste en gente más o menos guapa, chicas vestidas con minifalda y escotazo, hablando de vídeos o de noticias, o de contenidos de otras cadenas, haciendo bromas dignas de un youtuber descafeinado. Es decir, que en lugar de que los contenidos de televisión contagiaran a los creadores de contenidos de Youtube, ha sucedido al revés, e insisto que estos programas y estos presentadores no son lo peor que podemos encontrar. Mucho peores todavía los tertulianos, la caterva de expertos, los futboleros, y los diversos programas de la mañana, que en teoría deberían ser más serios y son todavía más irrisorios.

Yo no sé en qué momento surgió esa nueva subespecie llamada tertuliano, un ser que de todo opina y al parecer de todo sabe, y se siente totalmente autorizado para juzgar cualquier tema que le pongan por delante. Y así, tenemos literalmente decenas de programas en los que seis, o diez, o quince tertulianos, opinan sobre política, sobre economía, sobre el virus, sobre leyes, sobre cualquier cosa imaginable, gritándose unos a otros (dada la increíblemente polarizada sociedad actual) y ofreciendo un espectáculo bochornoso, crispante, insoportable, que traslada la crispación y toxicidad del parlamento y de la vida política a la sala de estar de todos nosotros. Incluso hay tertulianos de política que también son invitados a programas sobre fútbol, y es lógico que así sea, porque no existe ninguna diferencia a la hora de afrontar uno y otro.

Y lo más obsceno de todo este circo es el dineral que gana toda esta gente. Mientras verdaderos periodistas andan por ahí partiéndose la cara por encontrar y mostrar la verdad, otros se pasan la vida entre los sillones de las cadenas, incluido directores de periódicos. Que ese engendro llamado Jorge Javier Vázquez esté chapado en oro es casi esperable, pero que lo estén otros que se dedican a hacer el bobo para el superficial regocijo del respetable, que mercadean con noticias, que hablan de videos de youtube o se mofan de la actualidad en programas para adolescentes, que se gritan unos a otros durante horas en varios espacios semanales o incluso diarios, es o debería ser inmoral. Ver la tele puede ser un ejercicio de masoquismo, pero enterarse de los sueldos de los que la hacen puede resultar una revelación desagradable. No voy a dar cifras aquí, porque no es intención de estas páginas hablar de números acerca de nada, pero el lector sabe bien de lo que hablo.

En realidad, el que quiere realmente ver contenidos de calidad, que no le traten como si fuera imbécil, o bien ha de escoger muy bien, o bien no tiene más remedio que acudir a Youtube, donde si bucea lo suficiente puede encontrar programas, o canales, realmente muy interesantes, que no le hagan perder el tiempo, y en los que los presentadores y creadores le tomen en serio.

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10 comentarios en “Ganar un pastón por hacer el imbécil en la tele

  1. La 2 tiene cosas interesantes, especialmente en horario de mañana. En todo caso lo suyo es limitar los medios de propaganda y lobotomía al máximo. Como apuntas en la red hay gente que no se debe al dinero, con lo que su pasión es el verdadero motor, pero sin descuidarse que en la pecera digital también hay mucha piraña.

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  2. Yo de la tele solo veo el Intermedio y algún trozo de telediario sin prestar demasiada atención, algunas temporadas veo un poco los documentales sobre fauna de la dos hasta que me canso de bichos y dejo pasar una temporada, el resto suele ser insoportable y coincido con lo de Dani Mateo pero bueno está en la empresa y cualquiera dice que no y además cobrando y con tías buenas alrededor, quizás yo tampoco sería capaz de negarme,jajaja

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