Dame un pedazo

Yo creo… no, no lo creo: lo sé… que todo esto de la literatura y el cine y la música, es una droga. No he dicho que es como una droga, sino que es una droga. Aparentemente, una de las menos perniciosas, a menos que quieras dedicarte a ellas, claro, o a menos que dejes que se te vaya de las manos… Aunque opino que todas esas personas (legiones de ellas) que simplemente trabajan, por muy apasionante que sea su trabajo, luego vuelven con su familia, ven un poco la tele antes de acostarse y el fin de semana se van de barbacoa, están muertos en vida. ¿Cómo vivir alejado de la música, cómo dejar pasar un día sin leer? La vida así carece de sentido, por muchos bienes materiales, o amistades, o experiencias que poseas. Ellos seguramente pensarán que no es así, pero están equivocados. Sirva esto como introducción a lo que quiero decir.

Vayamos al principio del tema, desenredando el cordel: para mí un relato es el equivalente musical de una melodía, y una novela sería el equivalente de una sinfonía o incluso una ópera, es decir, varias melodías combinadas. De la misma manera, una película sería una melodía, o por mejor decir, una canción (al menos, muchas películas), mientras que una serie sería más parecida a una novela, aunque hay no pocas películas tan densas (cada vez aparecen menos, pero las hay) que bien pueden parecer una novela. Melodía/relato/película, sinfonía/novela/serie, en realidad estamos hablando de conceptos parecidos, o por lo menos estamos hablando de estados anímicos similares, en soportes distintos. Pero este es el triunvirato de la narrativa, imágenes, sonidos y palabras. Lo que vemos, lo que oímos y lo que escribimos y luego leemos. Lo primero nos entra fácil por los ojos, lo segundo depende de nuestro oído musical y lo tercero es ya un aprendizaje que lleva toda una vida. ¿Qué puede haber más definitorio de la naturaleza humana?

Otros sentidos, como el gusto y el olfato, o el tacto, también pueden ser los receptores de la que para algunos pueden ser otras formas de arte, como lo culinario, como los perfumes. Pero no son artes narrativas. Con la vista y el oído el ser humano puede apresar, o al menos tener la sensación de apresar (que viene a ser lo mismo), un pedazo de tiempo. Del suyo y del de otros. Por eso las artes narrativas nos fascinan, nos sbuyugan desde el principio de los tiempos. Por supuesto que son una forma de conocimiento, y son una expresión estética, y un testigo inmejorable de su época, pero sobre todo son un pedazo de tiempo, al que además podemos volver una y otra vez, como el drogadicto vuelve una y otra vez a la botella, a la raya y al cigarrillo (cargado o no). Cuando abro de nuevo las páginas de ‘Drácula’ o de ‘La montaña mágica’, el tiempo que transcurre en esos relatos, o en esas sinfonías de relatos, vuelve a comenzar, cuando busco entre mis grabaciones y encuentro de nuevo ‘Lo que el viento se llevó’ (‘Gone With The Wind’, 1939), ese pedazo de tiempo arrancado del continuo espacio-tiempo, esa historia de Scarlett y Rhett, vuelve a pasar ante mí intacto, como si nunca se hubiera terminado… de igual manera cuando vuelvo a comenzar, una y otra vez, algún capítulo de ‘The Last of Us’ y agarro los mandos para controlar a Ellie o a Joel, su tiempo vuelve a ser el mío, y de nuevo lo controlo y lo hago mío.

Los que viven vidas supuestamente estupendas y vibrantes y llenas de magia y riqueza sensorial se pueden quedar con ellas, porque sólo disponen de un tiempo, de una realidad, que se les acabará. El mío también acabará, por supuesto, pero hasta entonces, ocurra eso cuando ocurra, habré dispuesto de cientos, de miles de tiempos anexos, superpuestos al mío, y yo decidiré cuando empiezan y cuando acaban, cuando vuelvo a retomarlos y cuando los dejo dormidos. Mientras tanto también haré cosas más o menos apetecibles con mi vida, viajaré y disfrutaré todo lo que pueda. Pero renunciaré a apurar esta copa…porque tengo otras muchas que apurar, y volver a rellenar una y otra vez.

¿Cómo no va a ser esto una droga? ¿Cómo no va a ser esto una obsesión, casi un desquiciamiento? Las personas que no poseen esto son, para nosotros, las verdaderamente desequilibradas, las verdaderamente desquiciadas. Decia Bukowski que todo aquel que no sea creador está muerto por dentro, y puede que sea verdad. Pero yo añadiría que todo aquel que no escancia en estos pozos de tiempo, no sabe lo que de verdad es el tiempo. Todo aquel que simplemente vive, que no lee, que no aprecia el cine o la música, no entiende hasta qué punto está hecho de tiempo, y le es imposible entender qué supone el tiempo, de qué materia está hecho. Ya no es cuestión, por tanto, de valorar un fenómeno cultural determinado, sino de adentrarse en cuestiones más esenciales, y al mismo tiempo más profundas. De llamar a las cosas por su nombre, de ver las cosas como son: queremos un pedazo más de tiempo para ganar en comprensión de lo que significa la muerte, y para vencerla, en última instancia, comprendiendo que en realidad ella no es nada, pues está fuera del tiempo.

4 comentarios sobre “Dame un pedazo

  1. Por desgracia hay gente para todo ,o gentuza debería decir, que no te imaginas lo que llega a disfrutar solamente tocando determinados instrumentos, y te preguntarás ¿que instrumentos serán esos? no hay problema yo te lo digo, son esos que no suenan.

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