No sabes de lo que hablas

Durante estos meses de pesadilla, muchos que deberían haber mantenido la boca cerrada (sobre todo, políticos y periodistas), han hablado de cosas de las que no tenían ni idea, en lugar de dejar hablar, y permitir que escucháramos, a científicos y gente muy concreta que ha recibido una preparación y tiene una gran experiencia. Y esto no solamente sucede cuando una pandemia pone al mundo entero de rodillas, sino en casi cualquier ámbito de la vida. No se me ocurriría a mí decirle a un arquitecto cómo se hacen los planos de un edificio, ni a un chef explicarle cómo hacer mejor sus platos, pero todo el mundo, tenga preparación o no, cree saber por qué razón estamos ante un buen libro, o qué elementos conforman una buena película, y no tienen el menor interés en escuchar a nadie ni aprender algo en su vida.

Casi prefiero, muchas veces, que la gente a la que escucho hablar, o que desgraciadamente leo aquí y allá, echen mano de la tan despreciable y tiránica fórmula del “me gusta” o “no me gusta”, que cuando se ponen a esgrimir ideas o argumentos que me dejan claro que no saben de lo que hablan, y esto me sucede tanto con el sujeto al que oigo hablar en una terraza de un bar, como al bloguero de turno, aunque le paguen a tanto el artículo. Porque además, todo el mundo echa mano de las mismas ideas manidas, de los mismos clichés absurdos, perpetuados una y otra vez por tierra mar y aire. Y aquí, en este artículo, me propongo reunir unas cuantas de esas ideas manidas, para dejarlas por escrito, porque cuando uno es forense de las películas, de los libros y de cualquier otro soporte narrativo, también lo es de lo que la gente sin preparación ninguna dice sobre materiales narrativos dejando clara su ignorancia:

–”Ese actor no gesticula”. Ya he hablado una cuantas veces sobre esta frase sin pies ni cabeza. Los actores de cine no deben gesticular, no solamente porque no son actores de teatro, principalmente porque no son monos de feria. Lo que quiere decir esta frase: “ese actor está haciendo un personaje muy poco expresivo, que no me lo da todo mascado, y me obliga a averiguar a mí, espectador indolente, qué es lo que le sucede”.

–”El séptimo arte”. Eso del séptimo arte es un lugar común al que se aferran aquellos que no poseen la menor formación sobre arte, no solamente cinematográfico, sino de ninguna otra clase. Sería arduo, y fútil, explicar aquí la diferencia entre un fenómeno artesanal y las bellas artes. Lo que quiere decir esta frase: “voy a emplear una expresión que suena a culta, porque no sé muy bien cuáles son las otras artes, ni tengo interés en averiguarlo”.

–”Esa escena esta hecha así en homenaje a/por influencia de…”. Muchos se rompen las neuronas y tratan de trufar sus textos con ideas cogidas por los pelos, como que la cámara lenta en algunas secuencias de ‘Inception’ (Nolan, 2010) está influenciada por el ralentí de Peckinpah. Lo que quiere decir esta frase: “espero que nadie tenga el valor de rebatirme, porque sé que es un argumento falaz, pero al menos cito a un director importante de la historia del cine para hacer más culto mi texto”.

–”Con aliento shakesperiano”. Tal cosa se ha dicho de ‘El padrino’. También del ‘Ran’ de Kurosawa, esa vez con mayor fundamente, porque está obviamente basada en ‘El rey Lear’. Lo cierto es que ese es un cliché increíblemente extendido, para hablar de películas que no tienen nada de shakesperiano. Lo que quiere decir esta frase: “no he leído, ni pienso leer a Shakespeare, pero si lo digo o escribo aquí, nadie podrá rebatírmelo, y parecerá que sí lo he leído”.

–”Ya no se hacen películas como las de antes…”. Esta expresión, o esta idea, está sustentada sobre todo por aquellos que creen que el cine académico/teatral (mal llamado clásico), es lo más grande que habrá jamás, sobre todo el norteamericano. Lo que quiere decir esta frase: “no poseo la formación suficiente para enfrentarme a obras modernas, pero si digo esto quedará como que sé de lo que hablo”.

–”El arco del personaje…”. Valdría la pena decir, una vez más, que estamos hablando de cine, no de teatro. Lo del arco del personaje es una chorrada memorable que tal vez valiera la pena emplear en el siglo XIX, pero no ahora. Lo que quiere decir esta frase: “empleo esta expresión con aspecto de interesante para no tener que decir que no entiendo a este personaje”.

–”El cine está hecho para entretener…”. Ya he comentado aquí, en más de una ocasión, que es muy improbable que un director, uno de verdad, se ponga hacer una película durante tres, o cuatro, o seis años de su vida, con el objetivo de entretenerte a ti un sábado por la noche. Pero hay gente que lo cree, como hay gente que cree que la Tierra es plana. Lo que quiere decir esta frase: “no estoy preparado para enfrentarme a un cine interesante y valiente, por lo que todo aquello que no sea diversión simple voy a despreciarlo sin ambages”.

–”Es una película lenta…”. El tema del ritmo y del tempo de una película, que es capital, y al que incluso algunos luminarias se niegan a concederle la importancia que merece, es denso y complejo. Tal argumento lo esgrimen aquellos que quieren quejarse de que una película sea aburrida, o que no les dé aquellos que esperaban. Lo que quiere decir esta frase: “por mucho que me las dé de crítico o entendido, solamente puedo entender los filmes con planos de una media de dos o tres segundos de duración, y sobre temas conocidos o muy manidos, y todo lo demás me parece lento o aburrido”.

–”Es una película clásica…”. Esta expresión suele usarla gente con muy poca cultura cinéfila, como si con ella le dieran una pátina de prestigio a un filme, sin necesidad de argumentar más. Lo que quiere decir esta frase: “No sé qué argumentos dar, pero es un filme antiguo y famoso y por ello debe ser una película clásica”.

Seguro que hay muchos más lugares comunes e ideas sobre el cine preconcebidas, pero yo creo que estas son las más importantes, y las que dentro de veinte años volveré a escuchar, en boca de cualquier charlatán en un bar, o en la de cualquier crítico o aspirante a serlo. Si los políticos de turno y los periodistas que dan mala fama a su profesión pueden opinar sobre la mejor forma de enfrentarse a una pandemia que ha dejado las economías de todo el mundo para el arrastre… ¿cómo no va a opinar cualquiera, con voz altisonante, sobre algo tan frívolo como las películas, empleando las mismas chorradas de argumentos una y otra vez para dárselas de entendidos? Son como un ciego tratando de describir el arco-iris, a los que tenemos que escuchar o leer nos guste o no.

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