Los distribuidores y el caso Malick

De vez en cuando suceden cosas que le dejan a uno perplejo. Durante gran parte del año (y, ¿por qué no?, de la década) la realidad trata de maquillarse a sí misma, hasta que en determinado momento se queda sin maquillaje y se muestra tan absurda y delirante como de verdad es. Y es en esos momentos cuando suceden cosas que te demuestran que puede que estemos chalados, pero que los otros, los que no somos nosotros, lo están mucho más aún, y que vivimos en un mundo que no hay por dónde cogerlo. Veamos…

Resulta que Terrence Malick, un señor que tras triunfar con sus dos primeras películas como ya les hubiera gustado a muchos, decidió desaparecer durante veinte años nadie sabe bien a dónde, para regresar con una obra maestra irrepetible, ‘La delgada línea roja’ (‘The Thin Red Line’, 1998), pero tampoco es que tuviera, por el momento, prisa por ponerse a hacer muchas películas, y las siguientes llegaron en 2005 y 2011. Pero hete aquí que al hombre le entra prisa, y se pone a filmar como un loco, y en seis años hace cuatro películas, nada menos, pero en España sólo se estrena, de manera amplia, una de ellas, la de 2012 (‘To The Wonder’), mientras que las otras, una por una, no encuentran distribuidores, o si los encuentran pasan de estrenarla en España a no ser en alguna sala de arte y ensayo, y eso durante pocas semanas. Existen directores europeos o hispanoamericanos menos conocidos que él que encuentran mayor distribución para sus películas. Aunque el año pasado, quizá por cambio de distribuidor o quién sabe por qué, se estrenó ‘Vida oculta’ (‘Hidden Life’, 2019)

Es decir, que ni ‘Knight of Cups’ (2015), ni el documental ‘Voyage of time’ (2016), ni ‘Song to Song’ (2017) se han podido ver en este país (salvo algunos espectadores afortunados). Y resulta que ahora, que estamos inmersos en la peor pandemia en un siglo, con los cines apenas ofreciendo estrenos importantes, con sus propietarios decidiendo entre cerrar para siempre o hacer de las salas centros comerciales…ahora van y estrenan, seguidas, ‘Knight of Cups’ y ‘Song to Song’. Una un fin de semana de septiembre y otra la siguiente, y en el mes en que se confirma que estamos ante una segunda ola del Covid-19. No me digan que no es para hacérselo mirar. No se estrenan películas de gran presupuesto y expectativas comerciales, porque saben que lo tienen complicado tal como están las cosas, pero por fin se deciden a poner en cartel (aunque en pocas salas, algunas bien lejos del centro), dos de las películas de uno de los directores más singulares del cine contemporáneo.

Dicen, los que viven en países en los que las películas se estrenan, que no pertenecen, ninguna de los dos, a lo mejor de la filmografía del cineasta estadounidense. Me lo creo. Es decir, tendré que verlas, cuando pueda verlas, para estar de acuerdo con eso o no. Pero independientemente de eso, que es otro tema, aquí en España se estrenan verdaderas necedades todas las semanas (y gran parte del público encantado con ello, a tenor de los resultados en taquilla) y no parece que a nadie le importe demasiado. Y menos, a los distribuidores y a los dueños de los cines, que se ven obligados a programar durante dos semanas cualquier ridiculez de película que encima no da ni un duro. Cuando un señor que ha ganado una Palma de Oro en 2011, que no es iraní ni rumano, sino estadounidense, no puede estrenar sus películas en un país como el nuestro, es que la cosa está mucho peor de lo que nos imaginábamos.

Aunque una cosa está más que clara: se estrene o no se estrene, Malick no gusta. Incluso los que le van a ver lo hacen, en la mayoría de los casos (me consta), por ver la rareza del mes y cumplir su cuota. Ya dije en estas páginas mías que Malick lo tiene difícil para volver a su época de esplendor de los años noventa, y la primera década de este siglo, y ni aún entonces, con ‘La delgada línea roja’, ‘El nuevo mundo’ (‘The New World’, 2005) o ‘El árbol de la vida’ (‘The Tree of Life’, 2011), lo tenía fácil. Al público no le gusta que los personajes se paseen de aquí para allá con una voz narradora por encima de las imágenes, por muy bellas que estas sean. Al público lo que le gusta es ver lo mismo de siempre, que para eso paga la entrada o se sienta delante de un televisor. Nada de experimentos con gaseosa, aunque en ellos se encuentren Christian Bale, Ben Affleck, Ryan Gosling, Natalie Portman, Michael Fassbender, Cate Blanchett o Rooney Mara.

Pero el caso es que a Malick parece importarle un carajo gustar o no gustar. Él sigue a lo suyo, y ya tiene nueva película (la séptima en diez años), que se estrenará en todo el mundo el año que viene, y en España en 2025, en cuatro cines de la periferia, durante dos semanas.

8 comentarios en “Los distribuidores y el caso Malick

  1. ¿Te acuerdas cuando se estrenó El árbol de la vida? Los cines te decían que, si no te gustaba la peli y te pirabas de la sala antes de los 20 o 30 minutos, podías ver otra película gratis. Una vergüenza. Si yo fuese Malick, no hubiera querido que mis películas se estrenasen más aquí… Que, bueno, todo eso de la distribución la verdad que no sé cómo funciona; desconozco si el director tendrá algún poder de decisión en ello…

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    1. Hola, chaval

      Claro que me acuerdo. Pues depende del director y del contrato que haya firmado. Sé que Kubrick tenía poder para ese tipo de cosas, y a lo mejor Malick también, aunque es poco habitual.

      Eso me recuerda al caso de ‘Sacrificio’, que cuando se estrenó en Cannes a los 10 minutos ya había críticos saliéndose de la sala. Cuando se lo contaron a Tarkovski se alegró y dijo: “así nos libramos de la gente que no nos interesa que la vea”.

      Por cierto te contesté al mail que me mandaste. Abrazotes.

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      1. Qué grande era Tarkovski jajaja. Lo de Kubrick no me sorprende Es impresionante la libertad que tuvo desde que empezó a hacer películas en el Reino Unido; ya la hubiesen querido muchos…
        Ahora mismo lo leo!! Es que suelo mirar el correo de noche.
        Abrazos!!

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      2. No, desde luego que no. Aunque no sé si podrían haberle puteado como los de RKO a Welles… De Kubrick me parece mejor su época estadounidense que la británica, excepto por Barry Lyndon, que no sé si será la mejor peli que tiene. ¿Para ti cuál es su mejor obra?

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      3. No es Kubrick santo de mi devoción, pero estoy contigo en que de su última etapa la más completa e interesante es ‘Barry Lyndon’. De las otras… bueno, ‘Senderos de gloria’ es estupenda, y ‘Lolita’ una más que digna adaptación de Nabokov. También me parece brillante ‘Teléfono rojo…’

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      4. Senderos de gloria es muy buena, y también me gusta Espartaco. Yo tampoco soy un gran defensor suyo… Me recuerda a lo que pasa con Shakespeare en literatura: Kubrick, para mucha gente, es como el dios intocable del cine. Al menos yo me he encontrado con muchos que pensaban así, vaya.

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