Novelas

LA DESCENDENCIA, en Amazon

Durante demasiado tiempo he escrito sólo no ficción, limitando mis esfuerzos a escribir sobre cine, o sobre literatura, o a exponer mis ideas sobre esto y aquello. Pero lo que yo siempre he querido escribir es ficción, literatura. Y no lo he hecho antes ni con mayores esfuerzos porque he sido una persona bastante insegura durante gran parte de mi vida. Pero eso ya no es así, y no va a volver a serlo.

‘La descendencia’ es una novela que escribí hace algún tiempo… en realidad es mi primera novela terminada. Y tardé mucho tiempo en ponerme con ella. Mejor dicho: tarde mucho tiempo en creer que podría terminarla, que valía la pena hacerlo, que yo podría ser alguien capaz de escribir una novela. Finalmente me dije que era el momento y me senté a escribir todos los días, en algún momento de diciembre de 2017… puede que un poco antes, no lo recuerdo bien. La redacción principal de la novela me llevó alrededor de seis meses, hasta principios de mayo de 2018. Pero la reescritura posterior se alargó aún más en el tiempo. No fue hasta julio o agosto que tuve la versión final. Unas 220.000 palabras (unas pocas más). Desde entonces he escrito una veintena de cuentos y cuatro novelas más, aunque ninguna tan extensa como la primera. He contactado con algunas editoriales, con el primer manuscrito o con alguno de los otros, y las respuestas siempre han sido negativas o vagas, demasiado vagas e indefinidas. Yo no tengo tiempo para estar tratando de convencer a editores que publican basura, de modo que por el momento he optado por otros caminos.

En realidad los personajes y la idea de ‘La descendencia’ me llevan acompañando muchos años. Recuerdo que cuando iba al instituto ya pensaba en ellos, y la idea del título definitivo me llegó cuando estaba estudiando en la universidad. En muchas ocasiones me puse con la redacción, pero una y otra vez, al cabo de semanas, o días, me daba por vencido. No encontraba el tono, ni el ritmo, ni mi estilo, ni nada… Llegué a pensar que sería imposible terminarla, y que en caso de hacerlo, la novela sería una tontería, y desde luego no sería literatura. Ni siquiera sería un libro que mereciese la pena leer. Es muy duro escribir y destruir, escribir y destruir, pero ahora me doy cuenta de que era necesario hacerlo. De que la única forma de encontrar lo que quería hacer era precisamente esa: escribiendo y destruyendo, armando diez o doce páginas y borrándolas después. Todavía hoy me encuentro por ahí cuadernos o documentos de word (o algún programa similar) con capítulos sueltos, o con la historia de los personajes.

Todo eso era necesario. Pero yo no lo sabía. Yo sólo me desesperaba. Y desesperarse está bien. La esperanza está sobrevalorada. Sólo conseguí avanzar de verdad cuando dejé de preocuparme por las expectativas mías o de cualquier otra persona, cuando simplemente le cogí el gusto a la historia, cuando comprendí a los personajes y me apropié del hábito de escribir todos los días, sin pausa, de lunes a domingo, del 1 del mes al 31, fiestas o cumpleaños o días libres o incluso momentos de debilidad física. No hay excusa para no teclear. Cuando por fin la terminé, en mayo de 2018, me sentía eufórico y al mismo tiempo vacío. La escritura fue un gran aprendizaje.

La génesis de la novela

El origen de esta novela proviene de mis miedos y mis fantasías (en respuesta a esos miedos) infantiles. Yo soy bien consciente de eso. A ese núcleo esencial fui añadiendo la experiencia vital de unos cuantos años de vida, la gente que iba conociendo, las vicisitudes de mi vida. Creo que no se puede escribir con tanta pasión desde el amor o la luz. Se escribe con mucha más intensidad desde los miedos o la oscuridad. En mi caso desde mi miedo cerval a las polillas, que utilicé para la primera parte de la novela, como disparador de la trama. Estos diminutos animales no me causan pánico… no huyo despavorido cuando veo varias a lo lejos o alguna se cuela por la ventana del dormitorio. Es algo muy distinto. Es al observarlas largo rato, al tenerlas conmigo en la habitación un tiempo prolongado, cuando mi miedo empieza a crecer hasta convertirse en algo paralizador. No pretendo entenderlo ni curarlo. Es una cosa que sucede, y no hay que darle más vueltas. Esto fue determinante en las primeras cincuenta o sesenta mil palabras de la novela.

A partir de ahí lo que me propuse fue escribir la aventura total. Un survival extremo, sin coartadas, sin límites. Estoy cansado de leer pseudo novelas o de ver películas de aventuras en las que no sólo no hay aventuras, sino que tratan al lector/espectador como si fuera idiota. La aventura es algo mucho más serio de lo que parece, y como escritor quiero demostrarlo, pero no es lo único que pretendo escribir en mi vida.

En el caso de ‘La descendencia’ me propuse, y creo que lo conseguí, conseguir un relato de gran voltaje emocional y físico, que constituyera una experiencia poderosa para el lector, y una historia absolutamente impredecible, en la que la acción, el terror, el suspense y la fantasía oscura fueran de la mano. Aún más: en el tercio final me puse como objetivo no darle tregua al lector, aunque por supuesto hay momentos de descanso, pues sólo un mal escritor y una persona muy poco inteligente (y de esos hay unos cuantos) apabullaría al receptor con eventos de gran voltaje sin dejarle algunos momentos de descanso. De momento los que la han leído han quedado muy satisfechos con ella. Y yo también lo estoy, pese a que no puse en ella todo lo que hubiera querido. Pero eso es lo de menos, porque el mundo en que transcurre es un mundo propio al que pienso volver una y otra vez.

Dada la lentitud en la respuesta de muchas editoriales, y el silencio de la mayoría de ellas (no porque la novela no valga la pena sino porque soy un completo desconocido) la he publicado en Amazon hace pocos días, después de una revisión exhaustiva y de algunos pequeños cambios. De momento está disponible en Kindle por un poquito más de 4€. Es decir, casi regalada. Y dentro de algún tiempo estará también en papel, pero por un poco más de 17€. No es barato, pero dada su extensión, no me permiten bajarle mucho más el precio. Tanto en Kindle (para leerlo es tan fácil como bajarse la aplicación y darse de alta en amazon) como en papel (estará disponible dentro de algunas semanas en este segundo soporte), mi comisión es bajísima, de menos de un euro por ejemplar, por lo que puedo asegurar que no lo pongo a la venta en Amazon por dinero. Lo pongo en Amazon a cambio de algo de dinero para dar valor a mi trabajo. Si dentro de unos meses, o años, la novela la han leído 500 personas, a pesar de que a algunas de ellas no les haya gustado, me sentiré muy orgulloso e incluso agradecido por ello.

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