CINE, LITERATURA, TELEVISIÓN

El cañón del revólver (I)

Usando el título de mi columna en la desaparecida revista cultural ‘LA COLUMNATA’, inicio con este artículo una serie de ellos en los que efectuaré seis disparos, algunos a bocajarro, otros al cielo, algunos sordos, otros espero que estruendosos, sobre diversos temas que llamen mi atención y que no necesite (o no me apetezca) desarrollar en un artículo individual. Son simplemente seis trallazos con los que expresar mi opinión sobre diversos temas.

Leo, un tanto sorprendido, que Mario Casas acaba de recibir su primera nominación al Goya (las han anunciado hoy mismo) como actor protagonista por la película de David Victori ‘No matarás’, aunque en realidad no debería sorprenderme: Mario Casas es una de las estrellas indiscutibles del cine español desde hace ya unos cuantos años. Lo que desde luego no es, ni será nunca, es actor, por mucho que se gane bien la vida con ello y que, tal como reza en su biografía, se haya preparado en la Escuela de interpretación Cristina Rota Madrid. Casas está ahí porque es guapo y atractivo, nada más. Su incapacidad para hacer creíble un personaje, para darle vida y transformarse en él, es tan notable que duele verlo. Dentro de un tiempo supongo que el buen hombre dejará también de ser atractivo y muchos se preguntarán el porqué de su éxito.

A pesar de los consejos que inútilmente me doy a mí mismo, a veces todavía entro en las redes sociales, más concretamente en Twitter, sobre todo a leer a mis fetiches. De entre ellos, suelo leer al tal Bracero (@Bracero666, ya he hablado de él por aquí) cuyas sentencias sobre qué es cine y qué no me recuerdan la cantidad de veces que me he encontrado con puristas y con todo tipo de fanáticos, esta vez alegando el porqué del sinsentido de filmar ‘El padrino, parte III’ (ya dijo de la nueva versión que «a lo mejor esta vez salía algo bueno»), como si transmutado en una nueva Pauline Kael tuviera él la autoridad de decidir qué puede o no puede filmar un genio como Coppola. Yo creo que Bracero, al contrario que tantos plumillas que andan por ahí, sabe de lo que habla en cuestiones de lenguaje cinematográfico, pese a que muchas veces cae en verdaderos disparates semánticos al explicar el porqué de un plano que, de por sí, no significa nada más allá que lo que representa, pero es muy fácil hablar en twitter, dejar dos o tres frases con una fotografía de apoyo y sostener así un argumento. El cine, en contra de lo que piensa Bracero, es mucho más que el encuadre o la duración del plano, por suerte o por desgracia, y decidir qué es una buena película, o una obra maestra, por una idea de puesta en escena, no sólo es tremendamente discutible sino que puede ser incluso clamorosamente ridículo.

Observo, extrañado y un tanto expectante, que mi novela estuvo entre las cien más vendidas (dentro de su género…) en Amazon la semana pasada y que ahora ha descendido al puesto veintipico mil… Tiene más sentido lo segundo que lo primero, a no ser que vender media docena de copias de pronto te sitúe entre los más vendidos, y no vender ninguna durante una semana te haga descender miles de puestos de golpe. O, ¿quién sabe?, quizá Amazon no me lo ha notificado bien y la semana pasada vendí cientos de copias, o decenas de miles de copias, y mañana por la mañana alguna editorial avispada me llama para tentarme con alguna oferta de las que ahora tanto has escaseado. No cuento con ello. En realidad cuento conque la semana que viene esté en el puesto dos millones, o diez millones. ¿Cuántas novelas pueden publicarse de un sólo género en Amazon? Seguro que demasiadas. Pero Amazon, por supuesto, cuida a los que sabe que van a proporcionarle dividendos, no a los desconocidos como yo. Y hace bien.

Azorado, eufórico y hasta cierto punto decepcionado porque esperaba poder explayarme con ello, me encuentro, al volver del trabajo, con que la colina de basura (mezclada con nieve y porquería) acumulada frente al portal de mi casa, que amenazaba con convertirse en una montaña con nombre propio en los mapas, ha desaparecido. Lo cierto es que es un alivio, pero me pregunto si, de haberlo querido, nuestro amado gobierno madrileño podría haberlo hecho antes… y me pregunto más: si el miércoles y días sucesivos se va a poner a llover en Madrid como si no hubiera un mañana… ¿no habría sido mejor dejar ahí las montañas de basura como dique de contención para evitar que la más que previsible inundación, dado el deplorable estado del alcantarillado madrileño ha quedado tras la nevada, nos arrastre a todos?… ¿O es que tienen previsto repartir canoas con la misma diligencia con la que han repartido palas para realizar un trabajo que le corresponde al ayuntamiento y no a nosotros? ¿No le recuerda a nadie esto a cierto capítulo mítico de ‘Los Simpson’?

Terminada ’30 monedas’, que todo el mundo sabe que va a continuar con una segunda temporada, confirmado ya que de la Iglesia, a pesar de su ya dilatada experiencia, despliega siempre una puesta en escena totalmente básica y carente de verdadera profundidad narrativa, sonrojan un poco los elogios y calificativos desmesurados hacia una serie entretenida y con algún hallazgo muy parcial que es un verdadero despropósito en casi todos sus frentes, y me pregunto hasta qué punto necesitamos decirnos a nosotros mismos que somos capaces de crear grandes series. El día que vea yo en España una serie como la primera temporada de ‘True Detective’ o como ‘En terapia’, que no son ni tan caras ni tan rimbombantes como ’30 monedas’, estaré de acuerdo con tanto forofo desatado. Hasta entonces solicitaría al respetable un poco de mesura y sentido común, sabiendo que estoy pidiendo quimeras.

Y el sexto disparo: habría querido escribir un texto sobre esa entrañable entrevista que hace pocas fechas le hicieron a Juan Gómez-Jurado en la que, entre tantas perlas memorables (como en todas sus entrevistas), además de quejarse de que la gente en España no perdona el éxito (pobre hombre…¡vale ya!), afirmaba para defenderse que ‘El Quijote’ también es un best-seller, siendo «una parodia de los best-sellers», pero como ya le he dedicado varios artículos me ha dado una pereza terrible escribir otro entero para él. Además de querer probar de la misma droga que obnubila la mente de este muchacho, que cada día da más pena que grima, o de preguntarme hasta qué punto puede llegar el autoengaño para compararse, siquiera veladamente, con Cervantes, sobre todo me pregunto qué ‘Quijote’ ha leído él que es una parodia de los best-sellers. Si estuviéramos en un país medianamente serio, a este chico (que aunque cumpla 65 seguirá siendo un chiquillo mentalmente) no le darían un programa de historia como el que le han dado en La 2, que por cierto casi parece un waku-waku con frikis. Pobre hombre: nunca nadie con tan escaso talento, con tan poca gracia, con tan nulo carisma, había escrito novelas tan pésimas y había sido invitado a hacer el imbécil en todas partes. Con él nos hemos superado.

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