A Jesús G. Maestro se le ven las costuras

Me acuerdo hace algunos meses, puede que incluso más de un año, cuando lamentaba yo amargamente, en estas mismas páginas, la deserción (no tanto la extinción) de la crítica literaria, porque a pesar de todos los pesares, sigo creyendo en la importancia del debate teórico y en la necesidad de una crítica (literaria y cinematográfica) a la altura de las circunstancias. Y no encontraba nada (dentro de mis obvias limitaciones, no es que estuviera todo el día, todos los días, indagando al respecto), absolutamente nada, que me hiciera creer que todos los que se hacen llamar críticos literarios, sin serlo, tuvieran algo que decir, poseyeran suficientes herramientas teóricas, una teoría personal y al mismo tiempo universal del fenómeno literario. Me hallaba como el individuo de la imagen que preside este artículo, buscando sin mucha esperanza. Y hete aquí que hace no mucho me encuentro con un tipo que sólo habla de literatura, y que vive por y para la literatura, un tal Jesús G. Maestro, que resulta que es, también, como el dragón detrás del individuo en la imagen que preside este artículo…

Jesús G. Maestro (Gijón, 1967), al que ya he nombrado en alguna que otra ocasión, se doctoró en Teoría de la Literatura a los veinticinco años, es actualmente catedrático de la Universidad de Vigo en el departamento de literatura española y teoría de la literatura, autor de unos cuantos volúmenes sobre teoría literaria, experto absoluto en Cervantes (entre otros autores hispanoamericanos), y es poseedor de un canal en Youtube, en el que se le puede ver hablando directamente a cámara (como un youtuber o inflluencer cualquiera) de los temas recurrentes de sus libros, y de otros temas anexos a esos, en numerosos vídeos, casi siempre iniciados con un tema a piano interpretado por él mismo. Imbuido del materialismo filosófico de Gustavo Bueno, me consta que este hombre ha adquirido cierto impacto, pero no tanto por sus ideas sino por la forma de manifestarlas. Y es que a pesar de que en muchas cosas de la que habla este profesor Maestro (en vídeos de más de una hora de duración…) tiene mucha razón y resulta digno de elogio por su valentía e inspirador por la claridad y rotundidad de su pensamiento, su discurso termina empañado por un recalcitrante fanatismo en sus propias ideas, que se traduce en un inevitable reduccionismo final, y por su extraordinaria soberbia y dominancia, que le llevan a abroncar al espectador y a todo aquel que no comulgue con sus ideas, y a caer en una expresividad barriobajera, casi navajera. Es decir, que su inmenso caudal de sabiduría literatura se ve rebajado por una mentalidad bastante cuestionable.

Claro, a él todo esto le da igual, porque tal como muchas veces ha dicho, y es algo que por cierto le honra, le da igual lo que piensen de él y le importa un carajo caer mal. Maestro es de los que en una conferencia (en las cuales, por cierto, despliega la misma dialéctica chulesca, intimidatoria, pérezrevertiana diríamos, de sus videos) te apabulla con nombres, con erudición, con una batería de conocimientos prácticamente invulnerables, que él defendería con sus modos de matón de barra de bar. Si yo asistiera a una de ellas, aunque no estuviera de acuerdo con muchas cosas, no abriría la boca, porque el dragón me comería por la pata. Me lo imagino en sus clases de Vigo, en las que más que impartir la materia, debe echar la bronca diariamente a sus alumnos. Y me imagino a los alumnos que le detesten entrando en Youtube y pasándoselo en grande con sus momentos estelares, de los que existen recopilaciones. Poseído de un ego que me convence de que yo, en comparación, soy el más humilde de los escritores, críticos y pensadores, Maestro explica de manera extraordinaria el hecho, en realidad incontrovertible, de que la literatura española, o hispanoamericana, es una de más originales y de las más importantes, acaso la más importante, del mundo. Convencido de que es necesario decirlo, aunque muchos ya teníamos ideas parecidas, demuestra con hechos científicos la importancia del racionalismo en la literatura de estirpe grecolatina y luego hispanoamericana, y la genealogía más bien ilusionante y mitificadora, y por tanto mentirosa, de la esfera angloparlante.

Con una pasión ilimitada, convence a los escépticos de que el mundo anglosajón es un imperio depredador, algo con lo que es imposible no estar de acuerdo (porque quizá sea el imperio más destructivo de la historia de la humanidad). Y con una erudición admirable desgrana ‘El Quijote’ y otras obras del Siglo de Oro español, habla de poesía, de filosofía, de teatro y de cómo ese imperio anglosajón construyó artificialmente la grandeza de Shakespeare para confrontarla con la de Cervantes, cómo ese imperio destruye todo lo español. Con una energía maravillosa les da una cera bestial a todos los críticos literarios y demás vendehumos estadounidenses, con Harold Bloom a la cabeza, y declara que la literatura es ante todo un desafío a la inteligencia humana. Todo eso está muy bien, pero G. Maestro empieza a patinar y a preocupar al receptor inteligente de sus ideas cuando se refiere a todo lo español, y cuando ataca con argumentaciones de patio de colegio a todo lo anglosajón. Es un defecto terrible que junto a sus maneras de niño grande rebajan su altura intelectual. Porque al parecer los españoles somos los más grandes genios de la historia universal, y todo lo demás no es más que una patraña y una construcción política.

Ningún crítico literario de categoría puede permitirse despreciar así la obra de William Faulkner (que según él redescubre el Mediterráneo que ya descubrió ‘El Quijote’, mientras que Rulfo, con su magnífico ‘Pedro Páramo’, que precisamente está muy influenciado por Faulkner, no redescubre nada, sino que despliega lo que ya se mostró en el ‘El Quijote’… un sinsentido total), o la de Oscar Wilde (un patán, según él, y cito textualmente), o incluso, siendo él mismo pianista y melómano, la de Johann Sebastian Bach (al que niega cualquier tipo de genialidad que atribuye al flamenco del siglo XV…), ni en general sostener con tanta vehemencia que la crítica literaria mundial se encuentra secuestrada por un pensamiento centrista anglosajón, pero oponiéndolo a otro pensamiento centrista hispanohablante. Como tampoco ningún crítico literario de categoría puede permitirse una estructura filosófica tan endeble en virtud de la cual todo lo español es excelso y todo lo extranjero, especialmente inglés y francés, es muy inferior, ni aún estando de acuerdo (porque no se puede estar en desacuerdo) en que la literatura nació en Grecia, que por lo tanto es de raíz grecolatina, luego romana y luego española, pero negando sus sucesivas ramificaciones y los innegables afluentes de otras corrientes literarias (quizá también lo sumerio y lo asiático ha tenido su relevancia en el devenir de la literatura mundial, quizá…), acaso menos globalizadoras, pero aún así cruciales para entender la literatura como un fenómeno universal.

Pero para qué quejarme….¿no quería yo un crítico español consecuente, peleón y atiborrado de literatura? Pues aquí lo tengo. Es lo mejor que he podido encontrar y estas semanas y meses me lo voy a pasar bastante bien leyendo sus famosos tres volúmenes de la ‘Crítica de razón literaria’, que he obtenido gracias a la inestimable ayuda de mi buen amigo Javier Gallego, quien me cuenta que todavía se ríe con las idas de olla de este Chuck Norris de la literatura, y con quien compartiré la lectura de este largo texto sobre literatura, corriendo el riesgo de acabar un poco cansado de la soberbia de Maestro, pero aprendiendo, de eso también estoy seguro, bastante más que leyendo a personajes como Alberto Olmos o Harold Bloom. Que Dios o el Diablo me cojan confesado.

9 comentarios en “A Jesús G. Maestro se le ven las costuras

  1. Era ironía xD de todas maneras, cuando te leas los 3 volúmenes, se agradecería un resumen porque leer al Steven Seagal literario me da pereza. Y digo este actor porque mucho ruido y pocas nueces respecto a este hombre que para hablar de lo suyo deba apabullar al público menos entendido. Aún así, le echaré un vistazo a esas recopilaciones, si es que existen, en Youtube.

    Nuevamente, gracias por tu aportación

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  2. Coincido con el artículo que has escrito sobre Jesús G. Maestro, de todas formas, y comento un aspecto. Como decía Ernesto Castro en su vídeo; ¿También fui yo buenista?, La figura de Gustavo Bueno es impresionante, yo lo descubrí gracias a twitter, pero al tener tantos discípulos algunos son de calidad y otros son mediocres. Jesús G. Maestro me fascina porque ha creado una teoría de la crítica literaria, y tiene muchos conocimientos, sin embargo, todos los discípulos de Bueno pecan en ombliguismo con España. Que es cierto que hay que defenderla a capa y espada, sólo hay que ver la cantidad de enemigos que tiene, pero con fundamento.

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