CINE

Perfil: Ridley Scott

Empecemos directamente por una valoración de toda su obra:

The Duellists (1977) 6,0
Alien (1979) 7,5
Blade Runner (1982) 6,0
Legend (1985) 3,0
Someone to Watch Over Me (1987) 6,5
Black Rain (1988) 6,0
Thelma & Louise (1991) 6,5
1492, Conquest of Paradise (1992) 4,0
White Squall (1996) 2,0
G.I. Jane (1997) 1,0
Gladiator (2000) 4,0
Hannibal (2001) 6,0
Black Hawk Dawn (2001) 4,0
Matchstick Men (2003) 5,0
Kingdom of Heaven (2005) 4,0
A Good Year (2006) 4,0
American Gangster (2007) 5,0
Body of Lies (2008) 3,0
Robin Hood (2010) 3,0
Prometheus (2012) 1,0
The Counselor (2013) 5,5
Exodus: Gods and Kings (2014) 1,0
The Martian (2015) 4,0
Alien: Covenant (2017) 4,0
All the Money in the World (2017)

Ridley Scott es ese cineasta de mirada perennemente ceñuda, muy británico y muy flemático, que por alguna razón que a algunos se nos escapa es uno de los cineastas más venerados de los últimos cuarenta años, a pesar de que película a película, década a década, resulta imposible colocarle no ya entre los más grandes, ni siquiera entre los cien más interesantes, y esto en la esfera anglosajona, pero que tuvo una grandísima suerte: ser el director elegido para ‘Alien’ (1979), uno de los filmes más famosos de la historia del cine, y un éxito sin precedentes en el ámbito del terror y la sci-fi, cuyo impacto fue tan tremendo, que se consideró que la por momentos muy fallida ‘Blade Runner’ fuera considerada eso que llaman un culto.

Desde entonces, desde ‘Alien’ y ‘Blade Runner’, valoradas por muchos como la cumbre de la sci-fi (no por todos, dicho sea de paso), Scott ha tenido incursiones en el policíaco o thriller (‘Someone to Watch Over Me’, ‘Black Rain’, ‘American Gangster’), en el épico o histórico (‘1492’, ‘Gladiator’, ‘Kingdom of Heaven’, ‘Robin Hood’ y alguna más…), en el bélico (‘G.I. Jane’, ‘Black Hawk Down’, ‘White Squall’, que tiene mucho de bélico), en el terror (‘Hannibal’), de nuevo en la sci-fi (‘Prometheus’, ‘Covenant’, ‘The Martian’)… ¡incluso en la comedia! (‘Matchstick Men’, ‘A Good Year’), y en ninguno de esos géneros, en ningún caso, ha firmado un filme de referencia, un gran filme o siquiera una película estimulante. Absolutamente ninguno, y sigue considerado, contra viento y marea, como un maestro en esto de hacer películas y casi como un genio, lo que ya de por sí es una genialidad conseguirlo dadas las circunstancias.

Orgulloso, altivo y parco en palabras (como buen caballero británico), desde el gran éxito de la floja ‘Gladiator’ no ha parado. Si antes de ese título había filmado diez películas en veintipico años, a partir de entonces ha rodado catorce películas en dieciséis, casi a una por año, incluso dos por año en algún caso, y proyectos grandes muchos de ellos, nada de películas de bajo presupuesto. Pero su carrera ya nadie puede tomársela en serio, salvo algún acierto muy parcial o algún detalle tangencial de un tipo que trabaja exclusivamente para el público, y que no tiene nada que hacer con verdaderos directores. La única gran virtud de su cine es su sentido de la atmósfera, mil veces imitada, y por eso su gran película es ‘Alien’, pero fue ampliamente superada por James Cameron y su ‘Aliens’. Así de claro.

Para terminar un repaso a sus características y técnicas com realizador:

Elige los guiones en base a su comercialidad inmediata, y para eso hay que reconocer que tiene buen olfato, si bien ha conocido fracasos en taquilla, pero sabe conectar con el público menos exigente.
Dirección de actores simple y poco profunda, consiguió maravillas de Sarandon y Davis en ‘Thelma & Louise’, pero muy pocas veces más ha conseguido grandes interpretaciones o grandes personajes.
Montador errático, extraño y poco cabal, siempre narra todo de la misma manera y lo corta igual, ya sea una de romanos o una de estafadores, con nulo sentido del ritmo y la armonía.
Realizador potente y muy vistoso, que posee una sola genialidad: su capacidad para crear atmósferas densas, irrespirables y memorables
Estilo comercial, ampuloso, fatuo y poco convincente que muchas veces queda televisivo o incluso digno de un spot comercial
Marketing absolutamente genial: no tiene nada que hacer con gente como P.T. Anderson o Jeff Nichols, pero ahí sigue, y se morirá considerado como un director de primerísimo nivel.

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