‘The Walking Dead’ se acerca ya a las más grandes de la historia

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Esperando a su conclusión (queda una temporada doble, la número once nada menos) para poner sobre la mesa argumentos definitivos, claro está, pero cada vez se acerca más. Y esto no es una ocurrencia de alguien al que le guste mucho la serie, ni de alguien que quiera dictar sentencia en nada, sino que se trata de una evidencia que salta a la vista si se ve la serie sin la tonelada de prejuicios de los que adolecen sus más hueros comentaristas, y tratando de verla como es, no como se quiere que sea, porque yo ya estoy convencido de que se trata de una de las ficciones televisivas más autoexigentes que se han hecho nunca, muy superior a muchas otras contemporáneas y sobrevaloradas, en la que nada sobra y nada falta y que es más, mucho más, que una serie apocalíptica, o que un survival en un mundo plagado de zombis (caminantes los llaman aquí).

Adaptación, como todo el mundo sabe, del cómic homónimo escrito por Robert Kirkman, que hace poco también llegó a su fin, ‘The Walking Dead’ puede ser fácilmente la serie más incomprendida de los últimos veinte años, lo que no deja de ser una buena señal. Carente de una cabeza visible o showrunner, esto es, de un director creativo absoluto que maneje los hilos en la sombra, tal como fue David Chase en ‘The Sopranos’, pues el buen director que fue Frank Darabont, ya semi-retirado, empezó la serie pero la abandonó a las primeras de cambio, se trata de una serie que cuenta con un grupo de creadores, que trabajan al alimón, cada uno en su área, para darle vida. A saber: Greg Nicotero, Angela Kang, David Alpert, Gale Anne Hurd, Denise M. Huth, Scott M. Gimple… que son los que deben llevarse gran parte del mérito de que esta joya de la televisión y el cine exista, además por supuesto del excelente equipo de guionistas que saca oro puro del cómic de Kirkman llevándoselo a su terreno. Y ese fuerte cariz de creación colectiva se traslada a una historia que principalmente trata sobre la importancia de la colectividad, del grupo, de una visión de la sociedad mucho más horizontal, en clara oposición a las dictaduras y regímenes totalitaristas-capitalistas propias de los enemigos acaudillados a los que se enfrentan. ‘The Walking Dead’ puede ser fácilmente una de las narraciones que más y mejor han defendido nunca el anarquismo (no confundir con anarquía…).

Y lo que muchos de sus detractores alegan, además de la manida frase “se ha estirado mucho el chicle”…., es que por una parte no ocurre nada en la serie, porque siempre ocurre lo mismo, es decir, que la serie solamente va de matar zombis y que hay poco drama humano, y lo que otros detractores alegan es que hay demasiado drama humano y poca acción. Y en lo que todos parecen estar de acuerdo es que hay algún episodio bueno y mucho relleno insustancial. Y yo, la verdad, he de decir que no sé qué serie están viendo, y que si ven la misma serie que yo llevo viendo más de una década, es que o no pueden o no se quieren enterar: porque es una narración que no da tregua al espectador capítulo a capítulo (por cierto son bastantes más que las series de prestigio de la HBO, que suelen tener 10 o 12, mientras que aquí hay 16 por temporada), en la que no hay nada de relleno porque no se lo pueden permitir manejando como manejan media decena de caracteres protagonistas, una veintena de principales, medio centenar de secundarios e innumerables episódicos, que a fin de cuentas es una saga sobre el fin del mundo en la que no hay soluciones fáciles ni mágicas, presidida por un pesimismo y una melancolía tan abrumadores que me sorprende que alguna vez haya tenido un éxito masivo y repleta de suspense y de decisiones difíciles en cada episodio.

De hecho, aunque una serie tan larga ha tenido temporadas menos impresionantes y episodios algo más circunstanciales (porque la perfección es imposible), asombra el nivel medio de todas las temporadas e impresiona el de las más deslumbrantes por el trenzado insuperable de intimismo y acción sin límites, de tensión insoportable y momentos de arrasadora devastación anímica. Siendo, además, una historia metáfora de nuestro tiempo, se trata de una ficción con abundantes y muy sutiles cargas de profundidad que suponen un problema constante, tanto emocional como psicológico, para el espectador, pues pone constantemente en tela de juicio los valores y los pilares de nuestra sociedad, situándonos un muy inquietante espejo en el que mirarnos y no sacarnos precisamente favorecidos. ¿Y hay más? Pues sí que lo hay: una puesta en escena increíblemente depurada, sin aspavientos ni divismos de ninguna clase, con algunas decisiones sorprendentes y muy creativas, propias de cineastas de primerísimo nivel narrativo, y un montaje formidable y siempre lleno de ideas visuales. Hay capítulos de suspense y terror que son una verdadera lección de cine, y otros en los que solamente tenemos poco más que una simple conversación, y que son magistrales.

Pocas series, por no decir ninguna, han llegado a la temporada diez (que es sin duda la mejor junto con la segunda y la quinta) con este nivel de depuración estilística y de potencia argumental. Ya veremos cómo la cierran en la última temporada, pero todo apunta a que ‘The Walking Dead’, que ya es, le pese a quien le pese, historia de la televisión, va a ser además una de las más grandes obras maestras jamás realizadas en el medio, y la perfecta radiografía, ahora que estamos entre crisis sociales y pandemias, del siglo XXI.

Plural: 10 comentarios en “‘The Walking Dead’ se acerca ya a las más grandes de la historia”

  1. Bueno, vemos con diferentes ojos esta serie. ¿Es una buena serie? Sin dudas. ¿Supera a los comics Los muertos vivientes? Rotundamente NO. De hecho es una copia barata y light de los mismos, bastante mejor guionizados, con mas violencia y realismo que la misma. De hecho, aunque al autor le gusta la 2º (porquería de temporada), 5º y 10º temporada como las mejores de la serie, lo cierto es que únicamente los conflictos del trio protagonista (Rick, Michonne y Daryl) junto a los villanos, El Gobernador y Negan sobresalen en medio de esta vorágine de episodios, caracterizando la serie por episodios muy buenos y frenéticos, con otros (la gran mayoría, reguleros) junto a otros que son caca de la vaca.

    Perdí el interés cuando su protagonista desapareció de la serie para centrarse en una trilogía sobre el mismo y como acabarán con los zombies.

    Sólo espero que tenga un digno broche final y no la caguen como si hicieron con Juego de Tronos

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      1. Si, son diferentes. Eso está claro. Pero el cómic o libro generalmente son mucho mejores que las películas.

        Podría hablar de las torpes adaptaciones que se han hecho de Torpedo de Benet, donde el cómic es infinitamente mejor.

        Respecto a la serie, un ejemplo de episodios reguleros lo encuentro en la segunda temporada. ¿Por qué? Muy simple. La segunda temporada se basa en ( OJO SPOILERS) se pierde Sophia, hija de Carol, el grupo la busca, Carl recibe un disparo, es curado por hershel y su familia y deben acatar las normas de Hershel. Obviamente se hace presentación de sus personajes, dónde aparte de Hershel, queda patente el romance entre Glen y Maggie. Toda esa primera parte de la temporada es regulera, hasta el ocaso de la misma donde asaltan el granero de Hershel para abatir los zombies y descubren con horror que Sophia estaba entre ellos, para que Rick, el cual, Shane dice en todo momento que debe ejercer de líder, acepta el liderazgo cuando fulmina de un disparo a la malograda Sophia. Esa temporada está bien pero es regulera porque es demasiado lenta.

        También podría hablar de la relación de El gobernador y Andrea, rozando el patetismo en ciertas escenas.

        En cualquier caso, ya cuando tenga tiempo te hablaré de esos episodios que dan vergüenza ajena, que toda gran serie los puede tener pero aquí se repiten demasiado.

        Te recomiendo que leas el cómics Los muertos vivientes

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      2. Insisto: decir que un libro o una película son mejores o peores que su homólogo es una equivocación.

        En tus ideas sobre la segunda temporada no encuentro ninguna argumentación de peso para decir que tiene episodios reguleros. Estoy convencido de que se trata de una temporada (como casi todas) construida de manera férrea, en un crescendo yo diría perfecto hasta un final devastador.

        Creo que confundes que Andrea llega a niveles de patetismo (en su autoengaño con el gobernador) con el hecho, muy cuestionable, de que todo eso esté hecho de forma patética.

        Me he leído bastantes números del cómic (que en mi opinión está un poco sobrevalorado en algunos aspectos, aunque ese es otro tema) y he visto todos los episodios y no recuerdo ninguno que de vergüenza ajena.

        Con que sólo me digas uno y me expliques por qué da vergüeza ajena te lo agradecería.

        Un abrazote!

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      3. Pero si te he explicado lo de la segunda temporada regulera, lenta de narices, y no estás de acuerdo.

        La serie es lenta y se desaprovecha a sus protagonistas. De hecho, Morgan era un personaje que al principio es la releche, para luego desear que se lo coman porque es una remora para el grupo para al final redimirse.

        Otra cosa es cuando tienes a un personaje como el Padre Gabriel que comienza de una forma y acaba convirtiéndose en un líder.

        Lo de esos episodios de vergüenza ajena, me los reservaré. Al fin de cuentas, no nos vamos a poner de acuerdo ni en un milenio

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      4. Lo único que dices es que la temporada 2 es lenta… no sé lo que significa eso de lenta (ni aquí ni en ninguna otra obra) ¿que no va a toda leche?… pero más allá de eso no me argumentas nada.

        Con cosas como las de Morgan o Andrea me da la sensación de que confundes su situación anímica, la del personaje, con tus impresiones sobre la serie.

        No es cuestión de estar de acuerdo, es cuestión de dar algo más que impresiones subjetivas.

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      5. No hace falta ningún artículo.

        El cómic es a veces bastante plano, tanto en diálogos como en caracterizaciones. No te lo crees como una segunda realidad, sino que sigue derroteros a veces demasiado maniqueos.

        La series es todo lo contrario: realista, rugosa, a ras de suelo.

        Un saludo.

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