Es imperativo ilegalizar a VOX

No suelo meterme yo en fregados políticos de ninguna clase… aunque alguna vez que otra sí lo hago, sobre todo en las entregas de El cañón del revólver. Pero no es intención de esta página convertirse en un ideario político ni nada por el estilo. De hecho había pensado en comentarlo brevemente en el que estoy preparando para la semana que viene. Pero la cosa está llegando a un punto que ni siquiera un casi desconocido como yo puede simplemente comentarlo con ligereza, de pasada, en un artículo en el que se hable del tema por unas pocas líneas, y luego ponerme con otra cosa. Pero es que en realidad esto no es un tema político, esto es otro tema de narrativa, esto es una película de horror. Y hay que llamar a las cosas por su nombre

Es imperativo ilegalizar a VOX. Hace ya mucho tiempo que lo es, casi desde el principio, desde que tan solo se sospechaba lo que eran capaces de hacer y promover. Y ahora, muchísimo más. Hace poco más de un día, este partido ha dejado en las redes sociales casi un mandato a sus seguidores de que deben tomar medidas contra el editor de la revista satírica El Jueves. Sin ningún tipo de escrúpulo le han nombrado en Twitter, han puesto su foto y han especificado el domicilio de su lugar de trabajo. Lo han hecho porque la revista le ha dedicado un especial en el que se reído a base de bien de todos sus miembros y fundadores. Y una cosa que la ultra-derecha jamás tuvo, además de sentido del humor, es tolerancia con lo que les ponen en ridículo. Ahora, si algún chalado atenta contra la vida o la integridad física de este editor, si tiene lugar alguna desgracia, las autoridades que han permitido que tal cosa suceda serán tan culpables de lo sucedido como los integrantes y votantes de VOX.

Esta es solamente la última barbaridad de una formación que solamente existe para alterar, para crear discordia, para enajenar a las mentes más acríticas, para ganar adeptos entre los fanáticos más cabestros que existen en este país (y por desgracia no hay pocos…), porque sus dirigentes están podridos de odio. Son psicópatas a los que todo les da igual mientras ellos puedan sacar algún provecho, y a los que asombra que puedan votar migrantes o mujeres de cualquier clase o condición. Si VOX consigue llegar a esferas de poder importantes (de momento tiene que contentarse con gobernar en algunos ayuntamientos o en complicidad con la derecha más rancia) España retrocederá cien años o más. Son políticos de chichinabo, con una mente infantil y subdesarrollada, todos ellos, pero son tremendamente peligrosos. Porque se creen los salvadores, se creen realmente que la gente les necesita para crear un país mejor y para detener a los socialistas bolivarianos anarco sindicalistas. Viven en su propia delirante narrativa en la que ellos son los buenos y cualquiera que les critique un antiespañol de pura cepa…

Si fuera por ellos, se ilegalizarían cadenas como La Sexta y periódicos como Público. Se acabaría la España de las autonomías y se invadiría Cataluña, se ilegalizarían los partidos de izquierdas, se instauraría la pena de muerte, se cerrarían las fronteras, se criminalizaría a las personas sólo por manifestarse, se cerrarían páginas como la mía aduciendo que están promoviendo al odio (contra ellos, por haber puesto más arriba, por ejemplo, la palabra «psicópata», que es lo que son), no habría centros de ayuda a las mujeres maltratadas, no habría libertad de culto, no habría más idioma que el español en toda la península, se dejaría a la corona campar a sus anchas y no se les podría criticar ni a ellos ni a la familia real, entre otras muchas cosas. ¿Es esta la España en la que algunos quieren vivir? No lo entiendo, pero no va a ser posible. Lo siento. El medievo quedó atrás, afortunadamente, aunque haya muchos que sólo quieran vivir en el pasado. Que VOX haya conseguido sacar del armario a tanto franquista acomplejado no significa que España sea un país de derechas, o un país de intolerantes. No lo es. Pero los que no lo somos tenemos que movernos más rápido que ellos, hablar más claro que ellos, e ir con la ley en la mano.

Por mucho menos de lo que hacen estos se han cerrado cuentas en Twitter, y por no mucho más se han ilegalizado a partidos. Esto no puede seguir así. Si tú como ciudadano no consideras a VOX extrema derecha es que tú también lo eres. Si consideras que la forma de actuar de un psicópata es normal y aceptable, es que tú también eres un psicópata. Así de claro. Lo siento mucho. Si en alguna ocasión has votado a la izquierda y ahora te da por votar a VOX es que nunca fuiste demócrata y ahora no eres tan patriota como tú crees. Ser patriota no es querer echar a los migrantes, o ilegalizar el aborto, o arrinconar a las lenguas que no son el español. Ser patriota es aceptar y entender a tu país tal como es; saber que es tan español, y en muchos sentidos más, un vasco y un catalán como un mesetario; apreciar el resto de lenguas que compartimos como tan hermosas y valiosas e importantes como la tuya; abrazar la diversidad de una región que jamás ha sido endogámica, sino tremendamente mestiza, híbrida, en la que los moros nos regalaron ochocientos años de esplendor científico y artístico, en el que celtas, visigodos, vascones, romanos, fenicios, africanos, portugueses y luego aborígenes americanos se mezclaron tanto con nuestra sangre que es imposible encontrar a un españolito pura raza. Y esa es también nuestra singularidad y nuestra grandeza.

Es imperativo hacer desaparecer del escenario político y social a una pandilla de psicópatas que hacen al PP un partido moderado. Y si el PP son una banda de delincuentes que tras su condena debería disolverse y entregar las actas, los de VOX deberían ir todos a la cárcel por odio, intolerancia y violencia sin límites, la que son capaces de escupir a todas horas porque es su única forma de existencia. Que desaparezcan, que se borren, que nos dejen en paz. Bastantes problemas tenemos ya.