25 años de Noir

Para los más puristas (que por desgracia son legión) el Noir empezó y terminó con el B&N. Es decir, más o menos desde la muy torpemente dirigida ‘El halcón maltés’ (‘The Maltese Falcon’, John Huston, 1941) hasta la excelsa ‘Sed de mal’ (‘Touch of Evil’, Orson Welles, 1958). Pero el Noir, mal que les pese, es bastante más que eso. ‘M’, de Fritz Lang, ya era Noir en 1931. Ya intenté en su momento delimitar la geografía estilística y conceptual del Noir, que es un género narrativo bastante más rico y complejo de lo que algunos analistas quieren o pueden reconocer, y que sigue dando bastante alegrías a los que nos pasamos la vida enganchados al filo de una pantalla.

He reunido las que yo creo son las películas notables de este género (las notables, es decir, cuatro estrellas -grande, notable, formidable-, según la clasificación del Archivo de Minicríticas) no las magistrales, las casi perfectas, que son un ramillete lógicamente mucho más pequeño, que nombraré un poco más abajo, de los últimos veinticinco años, quizá para demostrarme a mí mismo las casi innumerables posibilidades de un marco genérico en continua evolución y movimiento. Serían, salvo alguna que otra omisión involuntaria, las siguientes:

A Simple Plan (1998), de Sam Raimi
You Were Never Really Here (2017), de Lynne Ramsay
Before the Devil Knows You’re Dead (2007), de Sidney Lumet
La caja 507 (2002), de Enrique Urbizu
No habrá paz para los malvados (2011), de Enrique Urbizu
Lucky Number Slevin (2006), de Paul McGuigan
Un prophète (2009), de Jacques Audiard
Narc (2002), de Joe Carnahan
A Most Wanted Man (2014), de Anton Corbijn
Killing Them Softly (2012), de Andrew Dominik
Training Day (2001), de Antoine Fuqua
Oldboy (2003), de Park Chan-wook
Memento (2000), de Christopher Nolan
The Departed (2006), de Martin Scorsese
A History of Violence (2005), de David Cronenberg

El Noir no tiene por qué contar una historia de mafiosos, o una investigación criminal. Basta con llevarnos por el lado sórdido de la vida para ser un Noir. De este exclusivo ramillete de filmes magníficos de los últimos veinticinco años, incluso las piezas menos robustas de todas (‘A Simple Plan’, ‘Before the Devil Knows You’re Dead’, ‘Training Day’) suponen ese viaje por un mundo sórdido y moralmente tenebroso, y poseen (Billy Bob Thornton, Marisa Tomei, Ethan Hawke, Philip Seymour Hoffman, Denzel Washington) magníficas interpretaciones que elevan la propuesta muy por encima de la media. En cuanto a las mejores de todas ellas, las que lindan con lo magistral (‘Killing Them Softly’, ‘Oldboy’, ‘A History of Violence’), ninguna película de hace setenta años podría haber competido con ellas salvo quizá en mostrar por primera vez la violencia urbana. Del resto, puede destacarse el descaro formal y compositivo de ‘Lucky Number Slevin’, el realismo exacerbado de ‘Un prophète’ o el despojamiento estilístico (meramente aparente) de ‘A Most Wanted Men’.

Otras propuestas podrían haber sido incluidas en esta lista negrísima, pero están más cerca del Western que del Noir (algo bastante habitual, pues el Noir es una prolongación urbana del Western), con trabajos tales como ‘No Country For Old Men’ de los Coen, que ejemplifica bien esto. Las que por galones y jerarquía quedan fuera de esta selección son las obras maestras absolutas, que ya en registros de comedia negra sería la maravillosa (y por lo que veo tristemente infravalorada) ‘In Bruges’ (Martin McDonagh, 2008) y a su lado la portentosa (y también infravalorada…) ‘The Girl with the Dragon Tattoo’ (David Fincher, 2011). A ese dúo habría que añadir la primera temporada de ‘True Detective’ (2014) para tener el trío perfecto de obras maestras negras de los últimos años. Pero el negro siempre está muy vivo, puesto que mana de esta sociedad injusta, violenta y terrible en la que vivimos, por lo que en los próximos años llegarán, no me cabe duda, otras grandes películas del género, que competirán con facilidad en esta selección de las mejores.