Soy una mala persona

Me lo dicen mucho, y tienen razón. Soy muy mala persona. Y lo peor de todo es que no puedo evitarlo. Un aguafiestas, un cuervo de alas muy negras, un gruñón, un criticón, un anti-todo, un liante, un cizañero, que nunca está de acuerdo con nadie, que nunca está contento con nada. Y sobre todo lo soy, eso de mala persona, porque digo lo que pienso, y como tengo la buena mala (o la mala buena) suerte de que no trabajo para ningún medio, ni tengo ningún amo que me diga lo que tengo que callar o lo que no debo escribir, pues escribo lo que quiero, sobre todo como reacción a algo. Y aunque no sé si servirá de mucha disculpa, lo que escribo es lo que pienso, y lo que pienso lo pienso muy en serio. Es decir, que soy sincero. Y añado algo más: me contengo bastante. Y entre los defectos que tengo (que tampoco son tantos… creo) no me importa decir que el peor de ellos, probablemente, es que pienso que llevo la razón siempre. Absolutamente siempre, hasta que me demuestren que estoy equivocado. Claro, para demostrarme eso te lo vas a tener que currar… porque yo ya me he currado mi parte.

Pero es que no puedo con los paletos, los tartufos, los trapisondistas… tampoco puedo con los listillos, los tahúres, los impostores. Sobre todo los impostores. Los que van de algo pero no. Los que reniegan de un concepto pero luego tratan de amarrarse a él. Los que se piensan que tienen alguna idea de algo, o los que se piensan que por haber leído muchos libros o haber visto muchas películas, e incluso por haber ido a una escuela de cine pueden dictar sentencia, y soplarme a mí la oreja. Así malamente. Me sale mi vena Heisenberg y despliego toda mi artillería. Soy así, muy mala gente, y seguramente moriré así, odiado por unos cuantos, abucheado por no pocos lectores o cinéfilos o bibliófilos y otros fanáticos por el estilo. La verdad es que me da igual. No escribo para que la gente me de la razón, sino por el placer de decir lo que pienso, hasta que venga algún cabrón y me cierre la página, hasta que me dé el párkinson y no pueda escribir, o hasta que llegue la parca y me vaya a la mierda. Escribir por el mero placer jodido y retorcido de escribir. En la no ficción (o sea, esta página) escribir desde las tripas, en la ficción escribir a pecho descubierto. No conozco otra manera. No hay apeaderos, ni zonas grises. Escribir y punto.

Yo creo que el Bracero este que escribe sobre cine en Twitter es un buen tío. Lo digo en serio. Seguro que es mucho mejor persona, para los estándares de la sociedad, que yo. No me cabe duda. Tampoco albergo la menor duda de que conoce el cine, de que ha aprovechado bien las clases a las que ha asistido, de que se ha visto miles de películas, de que se ha aprendido de memoria lo que le decían sus maestros. Ahora bien, lo que él, y otros muchos como él, hacen en Twitter me parece bastante discutible, muy poco interesante y abrumadoramente revelador. Bracero, y otros como él, unos cuantos de hecho, te comentan una secuencia de un filme importante… qué se yo… ‘Annie Hall’, por ejemplo, o ‘Cuentos de Tokyo’, o cualquier otra, y te hablan de su caligrafía visual, de la luz, del corte, de la duración del plano, del espacio que ocupan los actores en la pantalla, y de lo que todo eso va expresando narrativamente. Todo eso está muy bien, pero es de primero de preescolar de cine. Valorar una película (y él y otros como él no tienen ningún problema en lanzar sentencias tipo “mejor director de los últimos 50 años”, o “mejor película de la década indiscutiblemente”, convirtiéndome a mí en el más humilde de los escritores de cine…) por la pertinencia del corte o de la composición del plano es, antes que nada, una osadía y una temeridad. Claro, los que no se han parado a leer nunca la caligrafía de un filme se quedan extasiados por este tipo de explicaciones, que insisto son muy primarias y muy reduccionistas. Un filme no es un conjunto de planos y cortes. Es muchas más cosas. Pero supongo que Twitter da para lo que da. Otra cosa sería ponerse a escribir un ensayo largo sobre cine.

Ya escribí sobre el bueno de Bracero hace un tiempo, sorprendido de que un tipo que parece tan inteligente y tan conocedor del cine haga análisis tan hueros. Algo dijo él también sobre mí, o sobre esta página, a tenor de que le habían avisado de mis comentarios, como si esta página fuera poca cosa. Lo es, en efecto. No se trata de El País o de Dirigido Por. Lo gracioso es que él, que sólo tiene una cuenta en Twitter y de quien no he leído una sola crítica, se permita tal cosa. Bueno, cada uno es como es. Estoy acostumbrado a la soberbia de internet, en la que paletos y mequetrefes (no me refiero a ti, Bracero, prometido que te tengo un respeto) se creen críticos literarios o cinematográficos. He bregado con gran cantidad de niñatos y retrasados en este medio. Bracero no es uno de ellos y quizá me merecía que me mirase por encima del hombro en aquella, qué diablos, por tocahuevos y por meterme donde no me llaman. Esto no es más que una página de internet. Ahora bien, quizá sería algo positivo que Bracero y muchos otros que se le parecen tuvieran ideas originales, y no las que les han enseñado en la escuela o han leído en los libros y que a los no iniciados les parecen tan asombrosas. Que todo eso de ir a la escuela de cine y leer libros sobre el tema está muy bien, pero está mucho mejor formar ideas propias, y no hablar solamente de normas caligráficas que están más vistas que el tebeo. Ya que sois o pretendéis ser críticos de cine (lo sois, no neguéis con la cabeza, escribís sobre cuestiones de cine y de narrativa algo más complejas que blogueros adolescentes mentales y que algunos que escriben en diarios de tirada nacional, y calificáis no cientos sino miles de películas en filmaffinity…luego sois críticos de cine, aunque no os paguen) dad el salto, firmad con vuestro nombre y no con un seudónimo, y sed un poquito originales alguna vez.

O no lo seáis. Allá vosotros. Conste que para una vez que hago recomendaciones que nadie me ha pedido, lo he hecho con mucha cortesía. Con otros no tengo tanta. ¿Por qué iba a tenerla? No saben de lo que escriben, o bien escriben novelas que destrozan la imaginación del lector, o películas que dan vergüenza ajena, o interpretaciones que son un puro esperpento. Si trabajara para un gran medio, lo tengo muy claro, no duraba yo ni una semana.

3 comentarios sobre “Soy una mala persona

  1. Realmente, no eres para nada una mala persona, sólo un poco cabezota y piensas que siempre tienes la razón que, ni por asomo, pero en el fondo, eres buen tio.

    Y quien no le guste lo que escribes, que no entre aqui

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