La crítica y los premios son publicidad

Es muy interesante cuando tienes HBO o NETFLIX (o cuando te han dejado alguna cuenta para poder entrar en sus archivos…) y te pones a buscar títulos y obras dentro de su casi inabarcable catálogo (sobre todo en el caso del segundo), y entre los diversos grupos de películas o series, entre las etiquetas que sus responsables emplean para que te sea un poco más fácil navegar, y en las que no faltan las de siempre (comedia romántica, terror, aventuras, etc…), hay una que no falla: la de «aclamadas por la crítica». Claro, ahí te paras siempre un momento porque dices, ingenuamente, que ahí va a estar lo mejor, lo más valioso de todo. Y no. Luego descubres que es un revoltijo de títulos parecido a todos los demás, en el que no existe el menor criterio. Claro…aclamadas por qué crítica, por qué grupo de críticos o qué critico en particular. ¿De verdad alguien se piensa que se han puesto a leer o a hacer un compendio de las películas mejor puntuadas en festivales, o en revistas especializadas? Como mucho, en el improbable caso de que se pongan a hacerlo, habrán mirado las puntuaciones de IMDb o en FilmAffinity, y para de contar. La crítica, ese estamento al que todo el mundo se refiere alguna vez, siempre denostado y sin embargo, mira tú, un referente de cuando en cuando incluso para ordenar las películas…

He escrito mucho sobre la crítica, tanto española como de fuera de nuestro país, en estas páginas mías. Yo mismo escribo críticas desde hace mucho tiempo (y sin el menor atisbo de falsa humildad, me considero mi crítico favorito, cosa que creo que debería ser todo el mundo que escribiera con un poco de asiduidad y que tuviera un mínimo de criterio formado), y sigo pensando que la más deleznable crítica literaria y cinematográfica nos viene del otro lado del Atlántico, concretamente de Estados Unidos. Pero eso no significa que aquí no estemos bien servidos. En nuestro país no cabe un crítico pésimo e ignorante más. Los hay solventes, muy pocos, y los hay insufribles, la mayoría. Peor aún: la crítica literaria se ha borrado, o la han borrado, o la han suicidado, en los últimos veinte años, y la crítica cinematográfica, casi toda, se haya en un callejón sin salida, presa de la posmodernidad, los estructuralistas y la desidia de los que no tienen que hacer y se ponen a escribir y opinar sobre películas cuando está claro que ni saben escribir ni el hecho de haber visto cinco mil películas significa que nadie les haya preguntado qué es lo que opinan o le pudiera importar a nadie o tener un mínimo de coherencia. Ahora bien, sigo pensando que la crítica es esencial, es el dique de contención que pone, con mucho esfuerzo y mucho tiempo y sacrificio y de la manera más ingrata y siempre tormentosa, las cosas en su sitio. Y esto pese a que la gente utiliza la crítica como utiliza los premios: para vender más.

¿Por qué las películas de prestigio, sean o no valiosas, ponen en las carteles de las películas, y en las portadas de sus blu-rays, una ristra de estrellitas, fruto de las valoraciones de críticos internacionales? Es como la etiqueta de «aclamadas por la crítica», algo que nunca falla. Nombres de personas que nadie conoce diciendo dos o tres elogios, y sobre sus palabras cuatro o, aún mejor, cinco estrellitas. Lo hacen para vender un poco más, no porque sea algo importante, o siquiera porque la productora o la distribuidora realmente lo crean o no y se vanaglorien de ello. Lo hacen porque el eventual comprador de ese blu-ray, o el eventual espectador de la sala, se dirá que bueno, que algunos señores muy listos han dicho que esto está muy bien. luego habrá que verlo. Como cuando ven que tal película ha ganado un Óscar, a mejor actor, o a mejor actriz. Habrá que verla. Como cuando ven que una serie ha ganado no se cuantos Emmys, o tiene la Palma de Oro, o cosas así, anunciadas bien grande, de manera bien visible, en sus imágenes. Lo mismo pasa con los libros: este libro ha ganado el premio nacional de narrativa, esta otra el de la crítica, aquella otra, además de tener treinta y seis ediciones, ha tenido algún comentario elogioso en la revista de no sé donde… y entonces la labor de los críticos, que son intermediarios imprescindibles, espectador y lectores privilegiados, a los que se supone una extensa formación, una probada sensibilidad artística, una experiencia y veteranía intensas en estas lides, se convierten en herramientas de marketing.

Yo mismo he sido citado en el cartel de alguna película (ahora mismo no recuerdo cuál o cuáles, no soy tan vanidoso), y se han impreso allí unas pocas de mis palabras, colocadas sobre mi nombre. Y creo que deberíamos negarnos a ello. Los críticos no son voceros o vendedores de libros o películas, por mucho que a la mayoría de cineastas o novelistas les encantara que así fuera, incluso en los casos en los que simplemente se les entrevista sobre temas serios más allá de su fantasía personal. Los premios no son indicativo de nada realmente relevante, o pocas veces lo son, pero los críticos deberían marcar la diferencia, por muy mal que caigan en tantas ocasiones, porque ellos son realmente el dique de contención, el racionalismo frente a tanto fanatismo, a tanto papanatismo, a tanto proselitismo. Si para algo sirven los premios, quizá, es para medir un poco la temperatura del año cinematográfico, o literario. Pero los críticos no sirven a nada ni a nadie salvo a la excelencia, a los artistas verdaderos, al arte narrativo con mayúsculas, para propugnarlo, para respaldarlo cuando nadie más lo hace, cuando los premios y la atención mediática va a parar a otros, cuando los espectadores y lectores olvidan tan rápido, cuando los mequetrefes vuelven a inventar la rueda… es ahí donde los críticos entran y avisan de que ya está inventada, de que no hay que olvidar ciertos títulos y ciertos artistas esenciales.

No todo es propaganda y publicidad y marketing en este mundo de mierda. Al menos no todavía.

2 comentarios en “La crítica y los premios son publicidad

  1. Es el mercado amigo, fuera del mercado solo hay el vacío y un ambiente gélido que produce escalofríos, yo suelo ver muy poco cine porque no me queda tiempo después de otros quehaceres y debo reconocer que no es caro a mi me sale muy económico, me gusta mucho el género de aventuras y de piratas del Caribe o de otros lugares del globo, porque piratas hay por todas partes.

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