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El cañón del revólver (XVIII) – Edición especial: Guillermo Arriaga y la falta de coraje

*En esta ocasión me voy a permitir el lujo de no dedicar mi acostumbrado CAÑÓN DEL REVÓLVER a seis temas (los seis tiros del tambor, los seis párrafos habituales) diferentes, sino tan solo a un tema, a una sola persona: el guionista y novelista Guillermo Arriaga.

Y lo voy a hacer así porque hace pocos días El País le dedicó una entrevista no demasiado extensa a este guionista, director y novelista mexicano, debido a no se sabe muy bien qué, en la que dice más o menos lo de siempre: que él es el tipo más duro y más salvaje que nos podamos imaginar (algo así como el Pérez-Reverte del otro lado del Atlántico…), que como escritor proviene de Herodoto, Dostoyevski y Faulkner, que le gusta mucho asesinar animales con su arco (eso que algunos llaman cazar), y que González-Iñárritu no se portó bien con él. Más o menos lo de siempre. La cosa no tendría mayor trascendencia, ni yo probablemente me habría arrancado a escribir sobre él, si este hombre no hubiera colgado la entrevista en su twitter para, unas pocas horas más tarde, quitar ese link y declarar que se habían tergiversado sus palabras, que Alejandro González-Iñárritu es un director de un talento extraordinario, y que él no quería decir muchas cosas que allí salen, ni mucho menos lo que ha quedado como el titular de la entrevista: «Iñárritu me robó mi mundo». Y es que parece que algunos son muy valientes para salir al monte a cargarse a animales inocentes pero muy poco para sostener sus palabras cuando ve que le pueden perjudicar de alguna manera.

Arriaga demostró ser un gran guionista con las tres películas que escribió para Iñárritu (‘Amores perros’, ’21 Gramos’ y ‘Babel’) y con la que dirigió Tommy Lee Jones (‘Los tres entierros de Melquíades Estrada’). Eso es inapelable. Luego le llegaron los picores del divismo y decidió que nadie dirigiría sus guiones, de modo que debutó en la dirección con la bastante insustancial ‘The Burning Plain’, que pasó sin pena ni gloria. «Divorciado» de Iñárritu, declaró que el verdadero autor de una película es el guionista, y tal como dice en esa entrevista, en su opinión tenían que haber firmado los dos, como creadores, sus tres proyectos, «como hacen los hermanos Coen» (aunque los Coen dirigen, firman y producen al alimón sus ficciones…). Al hombre no le gustaba estar a la sombra de Iñárritu, y no pocas veces ha declarado que escribe sus guiones como si fueran novelas. Pues no son novelas, amigo Arriaga. Un guion y una novela no se parecen en nada, y el verdadero autor es el director, pues de un mismo guion diez directores harán diez películas completamente distintas. Parece que una realidad tan jodida no ha querido entenderla y así le ha pasado cuando ha decidido ponerse a dirigir.

Además de esto, ha escrito novelas y relatos. Para algunos se trata de un gran novelista y escritor de relatos, siempre con historias duras y truculentas, y con personajes marginales, rudos y violentos. En su justificación tuitera dice que él está muy orgulloso de su premio Alfaguara y que no envidia para nada a Iñárritu. En realidad, todos sabemos (él también, pero no puede decirlo), que todos estos premios millonarios están amañados. ¿Alguien puede creerse que de 400 o 500 escritores que envían anónimamente su novela a ese concurso, van a elegir precisamente la pieza de un guionista consagrado y de un escritor tan conocido como él? Yo concursé en ese premio cierta vez (sin ninguna esperanza de conseguirlo, tan solo como curiosidad) con una de mis novelas, y la ganó una que no voy a nombrar y que era muy inferior en todo a la mía. Claro, Arriaga creerá que ganó porque como escritor se siente que está cazando y porque se siente incluso un heredero de Faulkner. Pero yo he leído su novela premiada, ‘Salvar el fuego’, y sin ser deleznable, no posee ningún rasgo notable. Es plana, auto indulgente, repetitiva, costumbrista y con una violencia que no te crees. En suma, Arriaga es un buen guionista y un novelista como mucho mediocre, por mucho que se sienta imbuido de un espíritu cazador.

Y de ese lado cazador suyo quiero hablar, ante todo. Porque este hombre no hay entrevista que no hable de que le gusta mucho salir a cazar animales unas cuantas veces por año (de igual manera que el Pérez-Reverte gusta de decir, en TODAS sus entrevistas, que él fue reportero de guerra). Y no sólo da la vara con eso de cazar, sino que insiste en que él siente amor por los animales, uno mucho mayor que el que tiene animales en casa. Claro, porque asesinar a un ciervo que vive en la naturaleza es un acto de verdadero amor, no como cuidarlo en tu casa a salvo de cualquier depredación de la vida. En su inmensa magnanimidad, además, caza siempre con arco, no con escopeta, para sentirse todavía más macho. Un detalle con el bicho, aunque estoy seguro de que un tiro bien disparado ahorra a la presa mucho sufrimiento, puestos a cazar, mientras que un flechazo tiene que ser muy bueno (Arriaga confiesa no tener buena puntería, además) para matar al animal, que seguro que está encantado de que se le hinque en la carne una punta de flecha. Seguro que siente mucho amor y respeto. Arriaga seguro que no entiende que eso de cazar es de señoritos y de psicópatas, porque además no tiene el menor rubor en admitir que él también se hace fotos con ellos. Pero no para presumir, ¿eh?, si no por respeto al animal. Bravo.

Para ir acabando, lejos estoy yo de querer defender a El País, un periódico que antaño fue de los mejores de Europa y que ahora da bastante pena. Pero la estrategia de Arriaga de querer escurrir el bulto y echar la culpa al periodista y a sus jefes es bastante burda. ¿Saben por qué? Porque lleva diciendo lo mismo veinte años. Todo ese lloriqueo poco varonil de que Iñárritu no le dejó firmar sus películas como autor, de que se siente traicionado, de que entregó sus mejores guiones a cambio de ser solamente el guionista, lo ha repetido hasta la náusea. ¿Acaso todas esas veces que la prensa ha publicado sus palabras ha sido tergiversado? Yo no lo creo. Claro, lo dice en Twitter y todos sus corifeos, de esos que a cualquiera llaman maestro, le dan la razón, echan pestes de El País, y aquí paz y después gloria. Pero lo dice porque el titular ha sido: «Iñárritu me robó mi mundo». Si dices eso, amigo Iñárritu, no hay nada que tergiversar, y me parece lógico que lo pongan de cabecera. No es lo único que dices. También dices que la idea de ‘El renacido’ fue tuya, y que Iñárritu no tiene nada que ver con todo eso, pues él es un «tipo de ciudad» (todo esto lo han borrado de la entrevista, por cierto, pero estaba ahí). Y por supuesto insistes (esto no lo han borrado por suerte) en que no has visto ni te interesan las posteriores películas de Iñárritu, pero en twitter dices que es un director extraordinario, uno de los mejores del mundo. A eso, en España, le llaman «verse el plumero».

Como último disparo hay que decir que a diferencia de Pérez-Reverte, con el que podría competir Arriaga en eso de hacerse el más macho en cada entrevista, él puede presumir de haber firmado un puñadito de guiones realmente buenos. Pero el guion no es la película. El guionista firma el guion, no la película final. Y bueno, diría que lo cortés no quita lo valiente, aunque aquí de valiente hay poco. No me sorprende que alguien que va por ahí matando animales con su arco en pleno siglo XXI se dedique a decir una cosa en una entrevista por vez número mil, y luego diga lo contrario en su cuenta de Twitter. A eso en España lo llamamos, irónicamente, «tener mucho coraje». Pero precisamente por eso, por la falta de coraje. Dice Arriaga que su intención era dirigir esas tres películas (‘Amores perros’, ’21 gramos’, ‘Babel’). Afortunadamente no fue así, a la vista de sus resultados en ‘The Burning Plain’. Puede darse con un canto en los dientes de que un talento como Iñárritu puso en imágenes sus libretos. Pero en solitario Iñárritu ha seguido trabajando con gran éxito, y no hemos vuelto a ver ningún guion de Arriaga en más de diez años… Seguro que es porque a este cazador le robaron su mundo…

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