ARTÍCULOS, CINE

El aspecto

Algo que pocas veces se comenta en cine es la importancia del aspecto. Y no me refiero ahora al aspect ratio, que es el término anglosajón, ampliamente empleado, con el que nos referimos al ancho de la imagen y a su formato fotográfico. Me refiero al puro aspecto, a lo que se ve en pantalla y al que algunos seguramente aludirán como estética. La estética de una película, expresión bastante equívoca. Es mucho mejor aquí utilizar nuestro idioma y hablar del aspecto, de cuál es el aspecto de una película.

En realidad me temo que esto, el aspecto, es en lo que muchos, críticos y analistas incluidos, se fijan a la hora de valorar una película, como si fuera un concepto cinematográfico puro y aislable del conjunto de la obra. Es necesario impugnar esto desde el principio, pero es algo a lo que se aferran, hay que decirlo, aquellos que no tienen muy claro cuáles son las cualidades netamente cinematográficas de una obra. Aquí se pueden englobar varios departamentos o ámbitos:

La fotografía
El diseño de producción
Los efectos visuales y los efectos a cámara

Dejaremos fuera de momento otros como la música de la película, y los efectos sonoros, porque no participan propiamente del aspecto, aunque sí inciden de manera decisiva en el gusto del espectador/receptor, sea este un mero espectador e incluso un crítico… o académico. De esta manera, se valora, muy equivocadamente a mi parecer, la fotografía, el diseño de producción y algunos efectos a cámara o efectos visuales, tales como maquillajes, efectos de luces, transparencias y juegos visuales, de manera individual, y así son loados y hasta premiados. La mayoría de las veces se suele glorificar y premiar en eventos como los Oscar una fotografía muy bonita y espectacular, y un diseño de producción de gran empaque, que entre por los ojos (del mismo modo que el espectador o incluso algunos críticos prefieren una música pegadiza y hermosa que una eficiente). Y cuando digo eficiente, digo necesaria narrativamente, capaz de crear esa esfera perfecta, cerrada en sí misma, que es toda obra de arte.

En ese sentido películas como la trilogía de ‘El señor de los anillos’ o filmes de aventuras como los de Marvel o Star Wars, casi cualquier filme de gran presupuesto y grandes aspiraciones comerciales, suelen cuidar mucho el aspecto… pero de una manera superficial, esperando que el espectador separe todo ello del conjunto de la película, y se asombre con decorados fastuosos, con una fotografía de ensueño, con unos efectos especiales a la altura, que maravillen a la platea. Y a veces son estas películas las que arrasan en los premios y las que son consideradas entre las grandes de su tiempo. Pero también ocurre que estas películas son la que más adolecen de conceptos más puramente cinematográficos como son:

La dirección de actores y la interpretación de estos
El montaje
La planificación visual y sonora

Esto no significa que el aspecto más aparente, la fotografía, el diseño de producción o los efectos especiales no sean importantes. Son enormemente importantes. Pero serán mucho más adecuados y tendrán una consideración más cinematográfica, y más esférica, si están al servicio de los tres conceptos que acabo de nombrar, y no al revés (como tantas veces sucede en el cine comercial). La fotografía de una película no será mejor porque sea muy bonita y espectacular, sino porque esté adecuada a la estrategia narrativa de la película, porque vaya en la misma dirección que la dirección de actores, que el montaje y la planificación. Y lo mismo el diseño de producción. Han de sumar, o restarán. Porque todo lo que en arte, y muy especialmente en arte narrativo, no sume, resta. Así de sencillo.

Así que lo mejor, a la hora de valorar una película que estamos viendo, es intentar discernir si ese impresionante decorado o esa fotografía tan llamativa están al servicio de aquello que el director está intentando narrar, o son un fin en sí mismo (tal como le ocurre, por desgracia, a la por otra parte bellísima fotografía de ‘Schindler’s List’). Y así, estoy seguro de ello, avanzaremos en la difícil comprensión e investigación de este arte bastardo y al mismo tiempo extraordinario y enigmático que es el cine.

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