El cañón del revólver (XIX)

Siempre he odiado a los matones. Y hay muchos tipos de matones, no solamente los que te dan de hostias con la mano abierta. También están los abusones que hacen lo que les da la gana sin importar pisar a quien sea, y a menudo por los más nobles motivos. Y de todos ellos, los que más odio son los privilegiados, los que por fortuna tienen mucho más dinero, o mucho más poder que los demás. El caso Novak Djokovic me ha asqueado. Un tipo que es un genio jugando al tenis, nadie lo duda. Pero que cree, por lo visto, que puede hacer lo que quiera donde quiera por el mero hecho de ser famoso y multimillonario. Y va a ser que no. Ahora parece que las autoridades australianas le han retirado el visado de nuevo, después de que un juez le dejara entrar al país. Por mucho que le joda al Novak, las reglas son para todos, y si te apetece no vacunarte te quedas en tu casa, porque no eres libre de ir contagiando a los demás, por mucho que tu mujer diga que «lo más importante es el amor». Lo más importante es el sentido común.

Los privilegiados es lo que tiene, que se creen especiales. Y los que se sienten privilegiados, sin serlo, también se creen especiales. Estos, con el privilegio que les dan los demás. Acaban de decir los gerifaltes de la conferencia episcopal que se niegan a crear una comisión que investigue los delitos sexuales contra menores de edad perpetrados por sus sacerdotes. Y se han quedado tan anchos. Estos tipos no pierden todos los privilegios que les conceden sus creyentes por algún misterio que tiene que ver con un irracionalismo patológico, ni siquiera cuando se descubre que un cura ha violado a no sé cuantos niños, y en lugar de entregarle a las autoridades le cambian de diócesis… con dos ovarios, sí señor. A estas alturas, descubriéndose cientos o miles de casos en Francia, se sospecha que en cualquier momento pueden destaparse miles de casos aquí en España ocultados por esta banda de corruptos y miserables. ¿Y qué les va a pasar? Nada. Es palabra de Dios.

Seguimos con la resaca de las declaraciones de Garzón en The Guardian. Yo creo que la izquierda, siempre con ganas de hacer cosas honestas, se equivoca a la hora de lanzar ciertos mensajes, y los fascios rapiñan todo lo que pueden. Han leído la entrevista (a medias…) y se han frotado las manos, porque The Guardian ha resaltado sólo los titulares más negativos, y no todo lo que este hombre defiende… que es lo mismo que defienden muchos países europeos y la justicia europea: que las macrogranjas son un crimen contra el medio ambiente, que es un modelo de ganadería que no se sostiene y que crea pobreza para muchos y riqueza para unos pocos, y que los animales que hacinan allí viven en condiciones espeluznantes. Pero eso, que sería de puro sentido común (de nuevo el sentido común) en cualquier cabeza, resulta que los fascios han conseguido que parezca una idea horrible. La izquierda, intentando hacer las cosas bien, se olvida de que se juega los cuartos con unos navajeros profesionales.

Tanta noticia absurda amenaza con fundirle a uno las neuronas. Entre toda la inabarcable morralla de noticias absurdas, mis preferidas son las que se dedican a una actriz supuestamente «caída en desgracia», como el artículo que leí hace unos días sobre Meg Ryan. Al parecer, la «novia de américa» (tanto cliché me provoca náuseas irreprimibles), cavó su propia tumba al protagonizar ‘In the Cut’, el filme de Jane Campion de 2003, porque contenía escenas subidas de tono y cosas por el estilo. Pero este año la Campion suena fuerte para alzarse con el Oscar por ‘The Power of the Dog’ (a ver si la veo de una vez…). En realidad, Meg Ryan ha visto declinar su carrera primero porque es mujer, y los buenos personajes femeninos escasean, y segundo porque el paso del tiempo marca las pautas de un mundo tan machista como el cine estadounidense: ya no es una hermosa muchacha de veinte años, sino una mujer madura. Esa es la razón. Achacar el ocaso de su carrera a un filme en el que además está magnífica, quizá el mejor papel de su carrera, es no entender nada de nada. Pero las secciones culturales de los periódicos, de cualquiera, son ya un verdadero chiste.

Vista la primera temporada de ‘Stranger Things’, que además dicen que es la mejor de todas, me reafirmo: NETFLIX es un globo hinchado. Y vista la primera temporada de ‘Peaky Blinder’s’ que está bastante bien sin llegar a arrollar, sigo reafirmándome: NETFLIX tiene todavía mucho que hacer para llegar a tener un repertorio decente. Lo que sí hacen, porque tienen mucho dinero, es convencer a grandes directores como Scorsese, Fincher, Cuarón y otros para que hagan con ellos sus películas, y así quizá llevarse el Oscar a mejor película, algo que están empezando a hacer otras cadenas como Amazon. Pero vista ‘Being the Ricardo’s’ me reafirmo: es muy difícil ser HBO. No es una mala película en absoluto y Bardem está realmente bien, pero es un telefilme que demuestra una vez más que Aaron Sorkin es mucho mejor guionista que director.

Último disparo: ahora que estamos en enero, me doy cuenta de que a finales del mes pasado leí unos cuantos artículos sobre los mejores libros de 2021. Ya no me acuerdo de ningún título. Un año más se confirma la imparable decadencia de la literatura. Al menos la literatura generalista, la que llega a las grandes librerías y se vende como rosquillas. Háganme caso: el siglo XXI va a ser el del gran desierto literario, aún peor que el XVIII. Quizá de esas cenizas emerja algo nuevo, autores que sean capaces de renovar formas, de volver a las esencias y de revolucionar la literatura, pero por el momento toca vagar por ese desierto, mientras la gente sigue entonteciéndose leyendo a gente como Arturo Pérez-Reverte, Juan Gómez-Jurado, Rosa Montero, Elvira Lindo, Ildefonso Falcones y gente así, que no escriben literatura ni se plantean hacerlo nunca, sino películas noveladas, cuentos trepidantes, llenos de datos históricos, diálogos absurdos, personajes inverosímiles y tramas estúpidas, que les hacen creer que son muy listos y muy buenos escritores, y con los lectores se creen muy listos y muy buenos lectores, pero que les hace igual de estúpidos que esas novelas que convierten a sus autores en multimillonarios.

2 comentarios en “El cañón del revólver (XIX)

  1. Off-topic: Adrián, con este diseño de página no hay enlace a tu novela de Amazon, simplemente pone el texto y hay un gran espacio que no sé si debería contener la portada, pero ya está. Mi navegador es Firefox, por si se trata de eso.

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    1. En efecto en eso, amigo Logan. Da igual el diseño de la página, que por lo que sea en firefox no se ve bien el link de amazon.

      De modo que no te queda mas remedio que comprártela y leértela. Es broma… si quieres te la mando por correo.

      Un abrazote

      Le gusta a 1 persona

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