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Ráfagas (1)

Leída la primera novela de Tarantino, ‘Érase una vez en Hollywood’, que cuenta la misma historia que su película homónima… Es directamente espantosa. Tarantino es un buen director, pero novelista no es. Prosa de parvulario y diálogos idiotas.

Me han dejado la primera novela de ‘Juego de tronos’. A ver qué tal. A pesar de las elogiosas críticas que muchos le han dedicado a esta saga, entro con reservas. Quizá luego me sorprenda y acabe devorándolas todas. Nunca se sabe.

Tengo que ver de una maldita vez ‘The Power of the Dog’, de la Campion. A ver si este fin de semana me pongo con ella. La que realmente me apetece es ‘Licorice Pizza’, de Anderson, que muy probablemente rompa mi larga sequía de no ir al cine.

Se estrena lo último de Guillermo del Toro, y le hacen una entrevista en la que al parecer cuenta sus muchos proyectos no realizados. Es del Toro un director muy sobrevalorado, muy poca cosa. Mucho aparato y mucho empaque y un cine ortopédico, inane, que no merece ni de lejos tanta atención.

La segunda temporada de ‘Euphoria’, de la que llevamos dos capítulos, me está pareciendo soberbia. Aún más sombría y desesperanzada que la primera. El nivel está muy alto y no voy a tener más remedio que incluirla, con mucho riesgo, en mi canon.

Hablando del canon, qué difícil es ponerse a escribir no ficción después de estar una o dos horas escribiendo ficción cada día. Es como utilizar otra parte de tu cerebro, o resetearlo, para volver a empezar. Sólo estoy escribiendo algunas pequeñas partes, por ahora. Va a ser un trabajo largo e intenso.

Este fin de semana grabamos nuevo programa de ‘Viajeros de la noche’. Presiento que va a ser un bonito debate, porque JJ y Carlos están muy por Marvel, y yo no tanto, ni de coña. Ya veremos si me machacan o si puedo mantener el tipo. Invito a comentar, claro, y a que cualquiera pueda decir lo que le apetezca, que para eso están los comentarios.

En un futuro me gustaría también hacer programas de ciencia, o de cuestiones más filosóficas y morales, no solamente de libros, cine o series. Ya se lo diré a mis compis, que seguro que están de acuerdo en hacerlo. Hay que romper los esquemas, sobre todo los propios.

Muchos a mi alrededor se contagian de Covid, aunque afortunadamente de forma leve. Yo de momento me salvo (toquemos madera). No sé si serán las pocas horas que duermo o que me paso el día con la mascarilla puesta, incluso en exteriores. El día que nos la quiten nos vamos a sentir desnudos sin ella.

El otro día en ‘El intermedio’ hablaban sobre las paridas que sueltan los dirigentes políticos en todo el mundo. Yo creo que poco nos pasa. Si de verdad lo pensamos con calma, es para estar todo el día con el botón del pánico encendido. Nos gobiernan, en algunos casos, verdaderos tarados con serrín en el cerebro.

Por cierto que he visto ‘No mires arriba’, la comedia de NETFLIX de la que todo el mundo habla estos días. Está graciosa, y es verdad que el personaje interpretado por Meryl Streep recuerda bastante a Ayuso en sus sandeces. No está mal la peliculita, y acaba como tiene que acabar, como acabaremos todos, si un pedrusco de ese tamaño impacta contra el planeta.

Quiero escribir un artículo titulado ‘Infravaloramos la subnormalización del mundo’, pero es demasiado obvio. Me gustaría encontrar, siempre que pueda, títulos sutiles, sugerentes, para mis artículos. No siempre es posible, claro. Si escribo ese artículo, es obvio lo que voy a decir después.

¿Sabe el lector que a veces tardo una hora en encontrar la imagen perfecta para un artículo o ensayo de esta página? En ocasiones tengo la imagen adecuada, pero la calidad de imagen es pésima. Intento hacer una página visualmente atractiva, pero prometo que no es nada fácil.

También voy por el segundo capítulo de la segunda temporada de ‘Peaky Blinders’. La cosa se está poniendo interesante, después de una primera temporada un tanto sosa. La serie parece no empezar nunca, no ser ella misma todavía. Pero está cerca. Ya veremos si sigue subiendo.

Tengo como diez libros sin leer, físicos o descargados. A veces cojo alguno y leo veinte o treinta páginas, sólo por gula. Es como ver una tarta recién hecha y coger un pedacito, o una bandeja de patatas fritas recién hechas y coger tres o cuatro. A menudo no tengo tiempo para más.

Con la novela que estoy escribiendo ahora, me pasa como con todas. Hay días que pienso que puede ser una novela bastante original, y otras que pienso que me va a quedar una novela bastante sosa y nada interesante. No hay término medio. Es una angustia que nunca se va del todo.

Cuando digo tarados con serrín en el cerebro, los dirigentes de medio mundo, no digo que sean tontos. Son muy listos, lo bastante como para llegar a puestos de poder. Ahí acaba su «listeza». Para todo lo demás son como niños retrasados. No les dan para más sus neuronas.

Y viendo el otro día la entrevista-conferencia-chorrada montada por la editorial de Pérez-Reverte en la que charla con Jose Luis Garci, me digo que bueno, ese es su lugar. El de Pérez-Reverte, digo, que es el Garci del mundo editorial actual, un rancio, un cateto envanecido en palabras de Viñó. Lo malo es que el día que se vaya todavía nos quedarán engendros editoriales como Juan Gómez-Jurado y unos cuantos más. Pobres de nosotros.

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