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La paradoja narrativa de ‘The Last of Us’

Antes de que hubiéramos visto cualquier imagen, si no recuerdo mal, ya escribía yo por aquí sobre la enorme dificultad que va a suponer la adaptación por parte de HBO del celebérrimo videojuego de Naughty Dog The Last of Us. Creo que podría haber profundizado un poco más (en realidad, siempre creo que debería profundizar más y explicarme mejor, pero esa es otra historia) acerca de esta adaptación y de lo que supone en muchos aspectos narrativos respecto a la dicotomía cine/videojuegos. Ahora que tenemos el primer teaser es la excusa perfecta para volver a intentarlo.

Más allá de todo eso de que si los actores se parecen o no al personaje de los videojuegos (y de la estúpida pseudo-polémica acerca de la elección de Bella Ramsey como Ellie Williams), las primeras imágenes y secuencias vistas de esta serie que se estrenará a principios de 2023 despiertan una estimulante batería de ideas acerca de las enormes diferencias entre cine (por mucho que en este caso se trate de una ficción seriada) y videojuegos, sobre todo porque el juego original de 2013 era uno de esos muy escasos ejemplos en los que sí existe narrativa pura… aunque derivada del cine, quizá porque Druckmann intuía que era la única manera de dotar de verdadera entidad algo tan poco narrativo, con una sustentación de ficción tan endeble como son los videojuegos informáticos, y es muy probable que ahora su serie, que ha creado en colaboración con Craig Mazin (el showrunner de la superlativa Chernobyl), sirva como ejemplo perfecto de ello.

Esto es un tema que si hay suerte y tenemos oportunidad se discutirá en VDLN con verdaderos expertos del tema que probablemente me den una buena batalla (ya que estaré más solo que la una en mis posiciones), pero que desde mi punto de vista está claro como el agua: los videojuegos son juegos, nada más. Pueden ser muy interesantes y a mí particularmente me gustan y me lo paso bien con ellos pero:

  1. No son arte
  2. No son narrativa
  3. No son ficción

Y esto aunque se debe reconocer que existe arte en los videojuegos, pues en muchos de ellos el acabado técnico es tan impresionante como el conceptual, porque se involucran verdaderos genios del diseño, del color, del sonido y de las imágenes creadas por ordenador. Pero no es un arte en sí mismo porque carece de especificidad para ello, y lo que tiene de arte lo toma prestado, precisamente, del cine, que a veces tampoco estoy muy seguro de que sea arte.

No son narrativa porque ni en su concepción ni en su visionado posee verdadera importancia (conceptual, estética) el tiempo, que es el concepto esencial de la narrativa, a partir de la cual se puede establecer una segunda realidad, tan real y más verdadera que la nuestra.

Y no posee un estatuto de ficción porque para que eso tenga lugar es necesario un sistema narrativo muy concreto y cerrado en sí mismo, según sus propias reglas, que no puedan ser alteradas por nadie y que solamente pueden ser recibidas por el receptor, no alteradas por él, sino estableciendo un espejo a partir del cual sus personajes, su narrador y su espacio y tiempo narrativo ejercen de reflejo de nuestra realidad más humana.

Ahora bien, yo no estoy en contra de los videojuegos ni en contra de los juegos en general. Me parecen muy interesantes y en algunos casos muy estimulantes. Pero son eso: juegos. Como el ajedrez, las damas o el Tetris, sólo que mucho más complicados de hacer y de controlar. Pero no existe ninguna diferencia con un enorme diorama y unas figuritas realistas con las que puedas interactuar y montarte tu película. Lo que sucede es que es un diorama y unas figuras primorosamente creadas que controlas con el mando de tu consola o con el teclado, y a sus interacciones se les unen pedazos de material filmado y narrado, es decir Cine. No entiendo cómo se le puede llamar arte, narrativa o ficción a esto.

Ahora bien uno de los pocos que pueden aspirar a ser narrativa, o a tener algo de narrativa o ficción, es precisamente The Last of Us. Su paradoja consiste, sin embargo, en que su serie va a demostrar, a poco que esté bien contada y posea los suficientes elementos netamente cinematográficos, la enorme distancia entre el cine y los videojuegos, incluso en un videojuego tan narrativo y en general tan bien hecho técnicamente como este. Lo veremos y puede que me equivoque, pero estoy bastante seguro de lo que digo. Los personajes serán reales, tendrán ese regusto, esa fisicidad de un caracter narrativo, no de una sombra en un videojuego. Ellie y Joel, de la mano de Pascal y Ramsey, van a estar más vivos de lo que nunca estuvieron en la Play Station, y tal como ha dicho un actor de la serie, muchos van a creer que el videojuego es una adaptación de la serie, y no al revés. Y dudo mucho que HBO se haya metido en esto para hacer un calco. Cogerá los mimbres y tratará de que tenga personalidad propia, aunque puedo entender a mi buen amigo JJ cuando dice que la historia ya la conoce y no hacía falta contarla de nuevo.

Quizá sí. Quizá la historia va a contarse por primera vez, desde la solidez (ojalá, nunca se sabe) de una buena serie, que puede demostrar el cine a veces, algunas veces, es narrativa pura, y que lo juegos no son un medio apto para contar historias. En este caso, por mucha influencia que tenga de TWD (el juego también la tenía), es posible que Joel y Ellie respiren de verdad fuera de los videos introductorios o intercalados dentro de la aventura de jugar en ese retablo extraordinario que fue el juego de Druckmann.

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2 comentarios en “La paradoja narrativa de ‘The Last of Us’

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