ARTÍCULOS, CINE, TELEVISIÓN

Algunas claves del arte de la interpretación en cine y series

En un nivel muy superficial de acercamiento a lo que es el Cine, mucha gente se queda sobre todo con los actores, como no podía ser de otra manera, ya que son el rostro más visible de una película o de una serie. Antes se conocen los nombres de los actores que de los directores de fotografía, los diseñadores de producción, del responsable del sonido o incluso del director. A todas horas estamos con el famoseo, y con el dinero que ganan o dejan de ganar, y con el salseo habitual en torno a los actores.

Sin embargo, las cosas como son: nadie les hace ni puto caso a la hora de valorar una película. Y cuando alguien, cualificado o no, se detiene en los actores, la apreciación de estos suele ser muy sui géneris, en el mejor de los casos. Si la gente no tiene ni pajolera idea, la mayoría de las veces, de cuál es la función de un director en una película, mucho menos lo tiene de otros departamentos, incluido el de los actores, que es fundamental, porque son algo más que cuatro monos declamando sus frases (…aunque me temo que poco más son incluso para los que se pasan el día hablando de «caligrafía de la imagen»). Me parece a mí que en general la gente valora el trabajo de un intérprete porque le caiga mejor o peor o él o su personaje o ambas cosas a la vez. Pero yo insisto e insisto: muchos de los que salen en una pantalla no son actores ni lo serán jamás, ya que de hecho la puesta en escena y el montaje protege a muchos de ellos y les hace parecer algo que no son. Pero también hay actores de verdad, verdaderos gigantes que consiguen maravillas. ¿Realmente es tan difícil distinguirlos? Yo creo que no.

Los actores de un filme, si bien siempre supeditados al director que le da vida, son una parte fundamental del éxito narrativo/conceptual de la película o de la serie. Tratar de ser crítico de cine y no tener conocimientos profundos de cómo se compone un personaje, de cual es el camino para llegar a hacer un buen trabajo, es como ser arquitecto y no saber hacer un puto plano de un edificio. Pero me temo que tal cosa sucede demasiado a menudo…

Y el intérprete de la película o de la serie, si bien comparte algunas de ellas, maneja herramientas, técnicas y capacidades que en el fondo son bien distintas de un actor de teatro. En teatro el actor crea la escena, porque tiene la obra entera en la cabeza, y el director y autor están por debajo de él en importancia final, ya que aunque parezca sorprendente no tienen la obra final en la cabeza ni son tan responsables de ella. En Cine el actor trabaja mucho más estrechamente con el director, porque el director tiene (en teoría) la película entera en la cabeza, y el actor de cine no la tiene. En Cine, el actor es más instrumento dentro de una sinfonía… pero es un instrumento solista, y eso tiene una importancia capital en el global de la obra cinematográfica.

2 cuestiones capitales y el trabajo fundamental de un actor

Antes que nada, dos conceptos clave para apreciar el trabajo de un actor y cómo llegar a algo importante, y que son causa/efecto:

  1. La importancia del cásting para elegir el actor/actriz ideal para ese papel, porque…
  2. …no todos los actores/actrices pueden interpretar cualquier papel.

Y luego la labor fundamental de un actor:

TRANSFORMARSE

Y esto por fuera, si es necesario, pero sobre todo por dentro. Vamos por partes.

Dicen por ahí que el cásting es el 90% de la dirección de actores de una peícula. Yo diría que es incluso el 99%, pero que el 1 por ciento restante es casi tan importante como el 99 por ciento restante. Espero se me entienda. En el cásting, más allá de filias y de favoritismos, el director y el equipo o el responsable de casting tienen la dificilísima labor de encontrar el intérprete adecuado para ese papel, y los actores, estrellas o no, que se acerquen a la posibilidad de interpretar ese papel, han de averiguar en qué se parecen a él, y no en qué se parece el personaje a ellos. Porque aquí hay una gran verdad que algunos actores y directores, y la mayoría de los críticos, parecen ignorar: es necesario encontrar a un intérprete que, en el fondo, por muy diferente que parezca ser en un inicio respecto al personaje, en el fondo sea muy parecido a él.

Claro, esto es fácil de decir o de escribir, y mucho más difícil de hacer. Pero cuando un director está en la fase de cásting, más que elegir a caras bonitas o estrellitas, lo que tiene que hacer es encontrar a su personaje, y en esta compleja y dificilísima labor, ha de encontrar a intérprete que no solamente se parezca al carácter interior de ese personaje, sino a un intérprete que sea capaz de llegar hasta él. Porque sobre el papel puedes conocer a un actor/actriz que sea en el fondo muy parecido al personaje, pero que por la razón que sea no puede cruzar la puerta, no puede llegar al personaje. Si el director es un gran director de actores (y algunos actores se hacen directores porque hablan el lenguaje de los actores antes que el de la cámara…) ayudará a ese actor, tanto en las pruebas de casting como en el rodaje de la película/serie, a llegar al personaje. Y ha de llegar a él cuanto antes.

El intérprete, en ese proceso, por mucho que por dentro se parezca a él, ha de transformarse para llegar, para conseguirlo. Ha de transformarse por dentro (y muchas veces por fuera, ganando kilos o perdiéndolos, cambiando su fisonomía, su forma de hablar, etc…) porque entre otras cosas ese es el poder enorme de una cámara de Cine: indagar en el interior de los personajes cuando es Cine de verdad. ¿Ha visto el lector de estas líneas la estupenda película A History of Violence, de Cronenberg? ¿Se acuerda del momento en que Tom se convierte en Joey? Es sólo un momento, pero es un momento fantástico. Eso hace un actor. No es necesario muchas veces ponerse en plan histrión. Lo que hace ahí Mortensen, yendo de un personaje a otro, es lo que hace un actor en una película: transformarse. Y aunque la mayoría de la gente suele valorar que un actor o una actriz se pongan muy dramáticos y lloren en pantalla (??), o que engorden mucho o adelgacen mucho (???), o lo que más suelen apreciar, me temo, es que el personaje les caiga bien o mal, en una torrija mental sobre lo que es ficción o no, que resulta digna de mencionar, lo cierto es que el trabajo de un actor es bastante más complejo que eso.

Y por supuesto que también depende del personaje creado/escrito por el guionista y director. Porque muchas veces el actor no tiene nada con lo que trabajar, por muy bueno que sea. Es más, algunos actores buenísimos tardan en encontrar el papel, y el estilo de película o serie, en la que ellos pueden brillar especialmente… y cuando eso se termina puede costarles años o décadas encontrar un papel tan interesante. Pero hay veces que a un papel poco interesante se une un actor que no es actor, como Daniel Radcliffe en la saga Harry Potter u Orlando Bloom en la saga Piratas del Caribe. Centrémonos en el primero:

No solamente que Harry Potter es un personaje muy poco interesante, que no hace nada realmente notable como carácter porque casi todo se lo dan hecho y que cuando toma decisiones y ha de coger el protagonismo que se le supone le es muy difícil imponerse, sino que Radcliffe sencillamente no es actor. No comprende el lenguaje de la cámara y no se relaciona con ella salvo de forma muy ortopédica, no vive la secuencia a fondo, no te crees su relación/vínculo con otros personajes/actores… no te lo crees a él. Estaba ahí porque tuvo suerte y no podían cambiar al actor tan fácilmente. Pero ni es intérprete ni, me temo, lo será nunca.

Pongamos frente a él a otro actor, que no ha brillado especialmente fuera de Sons of Anarchy, y que a priori no parecía tener el cuajo de los grandes intérpretes, pero que en esa serie vuela tan alto que es verlo para creerlo. De la misma manera que Gandolfini no interpreta a sino que es Tony Soprano, y Hugh Laurie es Gregory House, y Katheryn Winnick es Lagertha, Charlie Hunnam es Jax Teller, de los pies a la cabeza:

Y esto desde el principio de la serie, hasta el final. Es muy difícil encontrar una interpretación en la que el actor no solamente sea el personaje, se haya transformado por completo en él, sino en la que viva tan intensamente la secuencia. Resulta imposible descubrir la técnica de Hunnam detrás de la composición porque no existe la menor nota falsa, porque cada secuencia lo da todo y es Jax Teller, un alarde de verdad y de belleza interpretativa que merece todos los elogios. ¿Encontrará alguna vez Hunnam algo de esta potencia, un personaje tan carismático al que a la vez se parezca tanto? Parece poco probable, y lo mismo le sucede a Zendaya respecto a la Rue de Euphoria… y a tantos otros grandes actores.

En realidad no es tan difícil separar el grano de la paja y encontrar a actores que se arriesgan, que de verdad se transforman, que crean algo original y hermoso, frente a otros que solamente hacen de, o interpretan a. El Cine ya no puede ser cuestión de fingimientos, y si de verdad es un arte es porque ante nuestros ojos se despliega una segunda realidad que puede rivalizar con la nuestra. No, por cierto, la de Harry Potter, y sí la de Sons of Anarchy.

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