CINE

Perfil: Christopher Nolan

Es Christopher Nolan (Londres, 1970) uno de los directores más famosos y venerados de la actualidad, pero lo es por un sector muy concreto de la cinefilia o de los espectadores, no tanto por la crítica (afortunadamente), que desde el estreno de ‘El caballero oscuro’ pareciera que ven en él, y en cada nueva película que presenta, prácticamente la salvación y la razón de ser del cine contemporáneo, sin darse cuenta en realidad de que se trata simplemente de un director comercial, muy astuto y ambicioso, que pocas veces ha conseguido realmente una buena película, y que es ante todo un maestro a la hora de venderse a sí mismo.

Cuando en el año 2000 muchos vimos ‘Memento’, descubrimos (porque ‘Following’ todavía era bastante difícil de encontrar) a un director sorprendente y valiente que se atrevía a jugueteos narrativos tales como un relato con las secuencias en orden inverso al cronológico, pero al que todavía le faltaba algo para introducirse en sus personajes y para hacerlos creíbles y rotundos, y al que en la imagen y el montaje no se le encontraba mucha personalidad. Veinte años, y una decena de películas más tarde, tal sensación permanece casi intacta, salvo por ese gran triunfo que fue ‘The Dark Knight’, la que probablemente sea su mejor película hasta la fecha, y a cuyas alturas no ha vuelto a asomarse por mucho que lo ha intentado, proponiendo una y otra vez grandes blockbusters que a su vez resulten profundos y personales.

Nolan está más que dispuesto a dejar huella en todos los géneros (o subgéneros…) que toque, ya sea el de superhéroes, el de psicópatas, el bélico (Dunkirk), la Sci-fi (Interstellar), pero lo cierto es que no lo consigue salvo en lo más superficial… esto es: epatando al espectador menos exigente (que pide para él continuamente el Óscar, convencido de que sería la prueba final de su genialidad…), logrando impacto mediático pero no esa gran película del género que pretende, sino un espectáculo algo vacuo, inflado, pretencioso y gélido. Sería interesante ver a Nolan moviéndose en una película con un presupuesto inferior a los veinte millones de dólares. Cada nuevo proyecto suyo es un «más difícil todavía», un «más grande y mejor», cada vez más caro, más pendiente de la aceptación de un público entregado que de hacer verdadero gran cine. No tiene nada que hacer frente a grandes directores como Paul Thomas Anderson, Jeff Nichols, Enrique Urbizu o Kenneth Lonergan, y dudo que su fama le dure muchos años más.

Aquí mi valoración de su filmografía:

Following (1998)  5,5
Memento (2000) 6,5
Insomnia (2002) 5,0
Batman Begins (2005)  6,0
The Prestige (2006)  5,5
The Dark Knight (2008) 7,5
Inception (2010) 4,0
The Dark Knight Rises (2012)  5,5
Interstellar (2014)  5,0
Dunkirk (2017) 5,0
Tenet (2020)

Y aquí un resumen de sus talentos y habilidades:

Guionista astuto y hábil, pero a menudo mecánico y demasiado trascendente. Mucho mejor guionista con su hermano de colaborador
Dirección de actores nada importante o memorable. Consiguió un trabajo memorable con Heath Ledger, pero apenas se puede añadir algo más
Montador poco talentoso, sin duda sabe unir secuencias y construirlas de forma grandilocuente, pero su montaje es demasiado picado, poco creativo y nada personal.
Realizador epatante ya que siempre trabaja en películas de gran presupuesto, no se diferencia de ningún otro con esos altos estándares de producción.
Estilo que quiere ser comercial y al mismo tiempo personal, con lo se queda en tierra de nadie, no es un mal director, pero es un director sin estilo definido.
Marketing para quitarse el sombrero: desde que hizo la trilogía Batman, cada nuevo proyecto suyo se saluda como si fuera algo único y extraordinario que fuera a cambiar la historia del cine.

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CINE

San Christopher Nolan resucitado

Tras el primer brote de una pandemia que ha paralizado al mundo entero y que ha sumido a casi todos los sectores (entre ellos el cine) en una profunda crisis, llegan los primeros salvadores, autoproclamados y/o inducidos por una masa acrítica de espectadores, que hace tiempo que eligieron a sus ídolos de barro, y que por tanto están más que dispuestos a aceptar como una maravilla absoluta cualquier cosa que les pongan delante de los ojos, dejándose extasiar por artificios visuales. Y de entre todos esos salvadores, está a punto de llegar el más arrogante y sobrevalorado de todos ellos, el director británico, reconvertido en realizador estadounidense, Christopher Nolan, que desde que acertó con las dos primeras películas de su saga sobre Batman, es considerado poco menos que Dios Resucitado, y más aún ahora, con las hordas de espectadores ansiosos por ir al cine a olvidarse de la situación en la que vivimos, cuando advierte que con su último filme, ‘Tenet’, va a salvar los cines y a renovar el arte cinematográfico y a multiplicar los panes y los peces.

¿Qué haríamos nosotros, pobres mortales, triste plebe, sin estos mesiánicos héroes? Una de las noticias más increíbles que hemos leído acerca de este nuevo mastodóntico proyecto es que voló por los aires realmente un Boing 747…uno de esos eventos que sin duda ayudarán a que la película cambie el modo de hacer películas, desde luego… también hemos leído que los actores tuvieron problemas para entender del todo este nuevo galimatías laberinto genial de Nolan, y cuyo estreno vendrá acompañado de un libro cuya presentación reza lo siguiente:

«De la mano de Christopher Nolan, llega un thriller de espionaje que te volara la cabeza, tan original que el público estará reconstruyendo el puzzle durante años. ‘Los Secretos de Tenet’ llevará a sus lectores a un viaje exclusivo por la obra maestra de Nolan, ofreciendo una visión interna de todos los aspectos de su creación. Contará con comentarios del propio Nolan y un grupo de colaboradores clave como la productora Emma Thomas y el diseñador de producción Nathan Crowley. ‘Los Secretos de Tenet’ nos entrega una masterclass esencial que nos muestra el proceso del director y su visión creativa tan singular. Ilustrada con imágenes detrás de las cámaras y arte conceptual, esta es la exploración definitiva a una película que promete llevar tu imaginación tanto al futuro… como quizá al pasado«

Yo me imagino a Nolan en estos instantes, arrellanado en el sofá de su mansión, satisfecho de sí mismo, sabiendo que ha cumplido con su misión (antes siquiera de que el mundo sepa el resultado final), convencido de que acaba de firmar otra Obra Maestra insuperable como ‘Dunkirk’, o ‘Interestellar’, o ‘Inception’, consciente de que millones de fans de todo el mundo, engañados sabedores de su genio universal, podrán tener la inmensa suerte de tener una nueva película en pocas semanas, porque además se dice que ya que ha tenido la increíble valentía de estrenar en salas, pese a la que está cayendo, su película va a estar en muchas más salas de las que estaría normalmente, con lo que probablemente se compensará la limitación de los aforos, en un oportunista y repugnante altruista y generoso acto de aprovechamiento de las escasas oportunidades de las que gozan ahora mismo los directores.

¿Y de qué va, de qué trata, es Nueva Obra Maestra Insuperable de San Christopher Nolan? Es posible que ni siquiera él lo sepa, pues no lo ha explicado de manera fehaciente. Es posible que los actores, tal como han repetido en los medios, tampoco lo sepan. Incluso es posible que el espectador no llegue a saberlo nunca. Lo que sí es seguro es que se lo ha currado con el título de tal manera que es un palíndromo de tan solo cinco letras, que además, en el colmo del genio, puede tener las dos últimas letras dadas la vuelta, pues se lee casi igual de bien. Pero quizá sepamos algo más de que va este nuevo invento esta nueva maravilla si vemos su tráiler :

No sé el lector de estas líneas, pero yo, personalmente, me he quedado anonadado, extasiado, fascinado con sus imágenes y con sus palabras, frases como «algo peor que el holocausto nuclear», o eso de que tienes que sentirlo. Ese tipo de cosas capaces de atraer la atención del adolescente bakala cinéfilo exigente, de proponerle una experiencia cinematográfica única, que va a tener que ver varias veces antes de entender de qué va el jodido asunto…

Fuera bromas… ¿qué le pasa a la gente? ¿Es este tipo de cosas lo que necesita ver en una sala de cine? Que se me perdone (o no) mi habitual misantropía, pero sinceramente que les aproveche este refrito de Batman/Inception, con imágenes filmadas en Imax y música rimbombante sobre espionaje internacional. Por lo que a mí respecta, se pueden poner en un bucle infinito las películas de Nolan, las 11, hasta que su cerebro explote con tanta genialidad, y pueden inundar (como de hecho llevan haciendo más de diez años), las redes sociales con millones de comentarios laudatorios sobre el susodicho y sus pajas mentales en forma de película, que yo seguiré pensando lo mismo: que cada vez que me encuentro a alguien que alaba sin medida sus películas sé que me encuentro ante un bobo, un ignorante al que han tomado el pelo, pues Nolan y sus películas son mucho menos inteligentes de lo que parecen, y que dentro de diez o quince años sus películas no habrán cambiado el cine ni empezarán a entenderse los galimatías de sus argumentos, sino que esos bobos, o esos ignorantes, liberados de tanto hype, y tanta estupidez mediática, abrirán los ojos de una puta vez y verán que este hombre era un habilidoso realizador de entretenimientos rimbombantes y algo tediosos en la mayoría de los casos (aunque tiene un par de películas realmente buenas, que sucedieron por casualidad, por lo visto), y poco más.

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CINE, CRÍTICA

The Dark Knight y Scorsese

Como todavía seguimos con la absurda polémica suscitada por la respuesta que Scorsese le dio a un periodista, quisiera aportar mi grano de arena a este asunto, ahora que mi intención de traducir la carta que Scorsese escribió a The New York Times se ha visto truncada porque otros lo han hecho antes que yo. Pero recapitulemos: Scorsese sólo ha dado su punto de vista sobre un fenómeno (el cine de superhéroes en general, y el de Marvel en particular) que a él no le interesa demasiado, porque su bagaje cultural es otro, y porque según él esas películas no son cine. No ha faltado, por supuesto, el eterno grupo de ofendiditos que se han rasgado las vestiduras porque un cineasta de su talla diga con sinceridad lo que piensa. Incluso el siempre espectacular Juan Gómez-Jurado ha puesto en su twitter, en consonancia con su altura de miras y la profundidad habitual de su pensamiento, que eso que ha dicho Scorsese «es una tontá».

Para Scorsese, y muchos estamos de acuerdo con él, todo este cansino fenómeno del cine de superhéroes, ejemplificado sobre todo en la maquinaria Marvel, ha sido más pernicioso para el arte del cine que un tsunami, y las increíbles ganancias económicas que han proporcionado a los estudios no van ayudar en nada a que cineastas más humildes encuentren su hueco en las pantallas. Este legendario cineasta no hace sino lamentar que en los cines sólo se proyecten franquicias de superhéroes, y que sea muy difícil para otro tipo de cine encontrar un hueco. Y tiene toda la razón, ahora que además él se ha visto obligado a filmar ‘El irlandés’ para Netflix. El que se quiera ofender por eso y escribir soflamas al respecto, que lo haga. Pero ahora se considera un fracaso cualquier película que en una semana no haga cifras cercanas a los cincuenta millones de dólares. Si el personal no quiere darse cuenta del problema que esto representa ni siquiera merece el esfuerzo de que se le explique.

Resulta irónico y tremendamente interesante que el proyecto de ‘Joker’ (2019), que finalmente ha filmado Todd Phillips, fuera considerado en un inicio por el propio Scorsese. Es probable que nunca pensara seriamente en dirigir él la película, pero quizá acarició durante una temporada la posibilidad de hacerla. No en vano, este ‘Joker’ bebe directamente del nihilismo y la angustia de ‘Taxi Driver’, así como de la causticidad y la negrura existencial de ‘The King of Comedy’, ambas de Scorsese. La película no la ha dirigido él, y como todos sabemos está siendo un grandioso (y en muchos aspecto, muy sorprendente) éxito en todo el mundo. Phillips hace un trabajo más que solvente y Joaquin Phoenix está increíble en su papel del Joker, tal como esperábamos. Pero quizá valga la pena, a raíz de los comentarios de Scorsese, a raíz del debate suscitado por la dictadura comercial de ese tipo de cine y de la película de Phoenix, hablar un poco sobre la que probablemente es la mejor película de su clase. Sobre todo porque, para rematar el asunto, tiene más de Scorsese de lo que pudiera parecer.

El ruido y la furia

No es Christopher Nolan un director de mi devoción. Le reconozco la ambición, la inteligencia y la energía. Es un tipo avezado, que conoce la técnica y sabe lo que se hace, pero a estas alturas de su carrera está ya claro que no es un gran cineasta. Su carrera se ha visto afectada de ese defecto del más grande todavía, del hype desaforado, de una supuesta autoría que no mezcla demasiado bien con sus necesidades comerciales. Sin embargo, con ‘The Dark Knight’, sin lugar a dudas su película más completa, consiguió un raro equilibrio, a pesar de sus imperfecciones, para erigirse en la superproducción de superhéroes más compleja y más profunda tanto en lo temático como en lo formal. Ni una sola película de Marvel llega a estas latitudes de suspense, ambigüedad moral y oscuridad psicológica. Muchos lo achacan al sugerente guión escrito al alimón con su hermano Jonathan, al parecer mucho mejor guionista que Christopher. Sea como fuere, ni siquiera la mejor película en mi opinión de Marvel, ‘Guardianes de la galaxia’ (Gunn, 2014), puede hacerle sombra a esta aventura.

Con un reparto formidable (nada menos que Christian Bale, Morgan Freeman, Michael Caine, Gary Oldman, Aaron Eckhart, Maggie Gyllenhaal…) Nolan tuvo sobre todo la grandísima suerte de contar con Heath Ledger en el papel del Joker. Creo que Phoenix está formidable en la película de Phillips, y hasta es posible que se lleve el Óscar. Pero es evidente que en su composición debe mucho a Ledger. Por lo menos no se entiende sin tener en cuenta a Ledger, que logró algo absolutamente icónico con su Joker. Phoenix explica al personaje y le dota de un pasado y un patetismo arrolladores, pero Ledger fue el que cinceló una leyenda. Su Joker es absolutamente terrorífico, insuperable. Convierte en una caricatura lo que otros grandes actores han hecho con él, trascendiendo con mucho el original del cómic.

Su Joker no es solamente la némesis del héroe, sino además un pensador anarquista, un filósofo del caos como forma de vida. Ningún personaje, en la larga carrera de Nolan, tiene un ápice de la grandeza de su Joker, que puede rivalizar, en intensidad, en furia, en genio creador, con las grandes composiciones de Hopkins (Hannibal Lecter), Day-Lewis (Bill el carnicero o Daniel Plainview) o el propio Phoenix (en ‘The Master’), y eso dentro de una película que narrativamente atesora no pocos valores y virtudes (y olvidemos detalles cogidos con pinzas, como la reconstrucción desde la nada de una huella en una bala, o la milagrosa y poco plausible fuga del Joker de una comisaria atestada de policías), muchas de las cuales son herencia directa del genio de Scorsese.

Y dirá el lector, ¿cuales? Personalmente, en la densidad atmosférica de ese Gotham de Nolan percibo rastros del New York de ‘Taxi Driver’. Y en la precisión del corte en su montaje (muy superior también, por cierto, al del resto de sus películas) noto que Nolan se ha visto en el espejo de grandes maestros como Scorsese. Pero ante todo en la figura del propio Joker, en la valentía con la que se ha afrontado este personaje, en la libertad que sin duda Nolan permitió a Ledger, es evidente que se sitúan en un espacio antes roturado por los torturados, obsesivos y casi mefistofélicos personajes scorsesianos. La locura aparente del Joker, su compleja estructura moral, es deudora tanto del Travis Bickle de ‘Taxi Driver’ como del Max Caddy de ‘Cape Fear’ (1991), y si esos personajes no hubieran existido, tampoco lo habría hecho el Joker de Nolan y Ledger de la manera en que se nos presenta en pantalla.

Por todo ello es más que lógico que la primera opción, más allá de coincidencias temáticas, para dirigir el ‘Joker’ que ahora arrasa en las pantallas de cine, la primera opción fuera el bueno de Marty, como también es más que lógico que por estilo e inquietudes, Scorsese finalmente declinara el proyecto y se dedicara a otras cosas.

Y así seguiremos, porque el panorama no tiene visos de cambiar. Seguirán estrenándose mega producciones que marcarán el ritmo de la industria, y que obligarán a pensar, por una suerte de ósmosis, que una producción más pequeña, filmada con veinte o treinta millones de dólares, ya es un fracaso si en Estados Unidos no llega a los cien millones recaudados. Y seguirán pulverizándose récords de taquilla año tras año (el récord de taquilla en el estreno de un mes determinado, el récord de una festividad, el récord del verano, el récord del año, o el récord de la historia del cine), hasta que la maquinaria, por fuerza, se colapse sobre sí misma. En esta década que todavía no acabará en 2020 (porque la siguiente década empieza en 2021… aunque poco importa, porque todo el mundo dirá que hemos cambiado de década), el cine de superhéroes ha sido la norma. Marvel ha echado la casa por la ventana y ha hecho película de casi todos sus personajes. Y la fórmula ha funcionado.

Mientras tanto, los pocos directores de verdad que van quedando y que no quieren plegarse al canto de sirena de lo estudios, es decir, que no quieren hacer las películas que ellos les marquen, sino contar las historias que llevan dentro, lo tendrán cada vez más difícil para salir adelante y sobrevivir como artistas. Otros grandes maestros, como Scorsese, concluirán su carrera, porque por desgracia no pueden existir para siempre. Y sus sucesores o continuadores heredarán un mundillo despiadado, en el que será casi imposible expresarse. Es de eso, y no de otra cosa, de lo que habla Scorsese. Puede que a algunos les parezca mal, pero quizá sería una buena idea escuchar a gente como él.

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