ARTÍCULOS, CINE, MÚSICA

La música curativa

Y dirá el perspicaz lector de estas líneas: «¿este tío para qué pone una imagen arriba del todo de Die Hard, la obra maestra de John McTiernan de 1988 (de la que por cierto hicimos un estupendísimo programa especial en nuestro podcast, Viajeros de la Noche)?» Pues ahora lo voy a explicar, un poco de paciencia…

Y otros quizá digan: «ya está el Massanet con sus locuras de que si la Música puede hacer esto y la Literatura puede hacer aquello, cuando está meridianamente claro que el arte no sirve absolutamente para nada». Y yo diré: ¿seguro que no vale para nada? ¿nada más que para que pasarlo bien y soltar una lagrimilla o una carcajada o un grito de miedo de cuando en cuando? Pues os responderé: me parece que tenéis en muy poca estima a las novelas, a las composiciones musicales y a las películas.

Hoy, sin que sirva de precedente, porque en esta página no hablo de mí mismo, voy a hablar un poco de mí y de mi relación con un tema musical que pertenece a dos películas muy distintas, por una de esas ironías del destino. Se trata de este tema:

Claro, pertenece «oficialmente» a otra obra maestra, esta de James Cameron, titulada Aliens, de 1986. Pero también pertenece a Die Hard, a pesar de que Horner no aparece acreditado en los títulos de crédito del filme de aventuras protagonizado por Bruce Willis. Se oye al final de la cinta, en este momento maravilloso:

Las razones por las que un corte perteneciente a la música de un filme dos años anterior acaba en otra película muy distinta y con otro músico sólo las saben los productores. Lo cierto es que la primera parte de este corte –la más triunfal, la que se oye en Die Hard– fue descartada para Aliens. La segunda parte, a partir del minuto 1:23 aproximadamente, sí se oye en el filme de James Cameron, cuando terminada la pesadilla, Ripley y su ahora hija Newt se van a dormir el hiper-sueño de vuelta a casa. Es una zona del corte muy diferente al enérgico y vitalista comienzo, pues ahora entramos en un sonido apacible, de paz, casi de felicidad, de que todo está bien y podemos dormir. Hasta hace unos años yo no sabía que dos de mis películas favoritas, que se encuentran entre las que más veces he visto en mi vida, estaban conectadas de este extraño modo.

Descubrí todo esto, paradójicamente, en una etapa muy triste de mi vida, hace algunos años. A veces cuando todo viene de cara es muy difícil levantarse por la mañana, pero también es muy difícil dormir, sobre todo dormir sin pesadillas, sin ansiedad. Algunas noches tenía tanta ansiedad que en lugar de dormir me pasaba horas sentado en la cama, sin poder moverme, porque cualquier alteración podía causarme mucha más ansiedad. No podía moverme… pero sí podía escuchar música. Es lo bueno de los auriculares. Yo soy, además, uno de esos tipos que se pasa el día con la música en todas partes, y si no me la pongo en el trabajo es porque no me dejan, porque en caso contrario lo haría, y a todo volumen. Ahora bien, existe una dificultad: lo que te ayuda también te puede hacer daño. Otras etapas de mi vida tuve que dejar de escuchar música de manera radical porque me afectaba demasiado. Pero esa vez no quise hacerlo, por mucho que evocase ciertas cosas.

Y di con este corte de casualidad. Spotify, cuando has terminado con tu lista, te sigue entregando canciones afines a ella, de manera ininterrumpida. Una de esas noches de ansiedad infernal, en la que me encontraba entre el sueño y la vigilia, entró este tema. Y yo sabía a qué película pertenecía… pero había algo extraño en él. No era un tema sólo de Aliens, sino que recordaba haberlo escuchado en otra parte, en otro lugar importante de mi pasado, uno en el que yo me había encontrado bien, había sido casi feliz. Tardé casi toda la noche en dar con ello. Claro… ¡era el final de Die Hard! Como no es un corte al que yo hubiera prestado atención, solía pasarlo por alto cada vez que me caía en gracia. Pero esta vez no, porque en tan solo ochenta o noventa segundos, y gracias a mi descascarillada imaginación, estaba pasando, una y otra vez, de una de mis películas favoritas a otra. Y aún más importante, estaba enlazando dos momentos extraordinarios perfectamente fundidos en mi cabeza: el final de Die Hard y el final de Aliens. Y lo mejor de todo es que la parte más suave del corte era de una dulzura y de una calma que me ayudaron a sentirme mejor… en realidad mucho mejor. Es música para echarse a dormir en paz, como Newt y Ripley al final de su pesadilla.

Lo estuve escuchando una temporada, antes de dormirme, y lo cierto es que fue una de las razones (no la única, por cierto) que me ayudó a salir del agujero en el que estaba metido. Gracias a la música conecté con un momento de mi infancia en el que fui feliz en el cine y con dos personajes a los que conocía bien que por fin podían dormir.

La Literatura, el Cine y la Música se hacen para algo, aunque muchas veces quienes lo hacen no sean conscientes del todo de lo que están haciendo ni para qué, aunque cada cual encuentre sus propias conexiones con las obras que más laten en su interior. Y hasta aquí esta pequeña historia.

Otro día quizá me arranque con otra bien diferente, y que también tiene que ver con Aliens y con su música… o no, porque si Die Hard tenía música de ella, Aliens también tiene música de la primera película de la franquicia, algo también bastante extraño, concretamente aquí:

Cuando la reina alien asoma por la esquina es un corte del filme de Ridley Scott. Pero insisto que eso tiene que ver con otra historia.

Estándar
CINE, PODCAST

Viajeros de la noche – Capítulo séptimo: Homenaje a Bruce Willis y ‘Die Hard’

Siempre es duro decir adiós a alguien a quien se aprecia, y más aún si es por algo tan terrible como una enfermedad. Hace poco que Willis dejó un comunicado en el que declaraba que no podría hacer más películas porque le habían diagnosticado una grave enfermedad llamada afasia, que le impide trabajar con normalidad, por lo que no tiene más remedio que retirarse. Un duro golpe para una estrella y sobre todo un actor, pero también para todos los que hemos disfrutado tanto con él y con sus mejores películas, que no son pocas.

Por eso desde VIAJEROS DE LA NOCHE hemos querido rendirle sincero homenaje a Willis y al que ha sido y será el personaje más icónico de su carrera, el policía John McClane de la saga ‘Jungla de cristal’, película, la inicial, que hemos decidido analizar en profundidad durante el primer bloque y el más largo del programa, para luego comentar otros filmes de su trayectoria, todo ello aderezado con un poco de música y algún que otro diálogo. Así que creemos que nos ha quedado un estupendo programa que estamos seguros que interesará y entretendrá a todo aquel que se asome a él.

Aquí el link a ivoox:

Ir a descargar

Y aquí el de Spotify:

Muchas gracias a todos por escucharnos.

Estándar
ARTÍCULOS, CINE

El dinero, en el cine, no te da la felicidad

Continuamente se emplea el mismo argumento manoseado: «tal o cual película no es muy buena… se nota que está hecha con poco dinero…». Innumerables ejemplos hay de grandes películas de todos los tiempos que se hicieron con un presupuesto bastante ajustado, cuando no directamente irrisorio. Pero también existe el argumento opuesto: que una película de gran presupuesto, en la que a lo mejor se han gastado cien o doscientos mllones de dólares (o de euros…) es una porquería por el mero hecho de haberse gastado ese dinero. Lo cierto es que ni uno ni otro son argumentos defendibles, porque ni una película es una maravilla por haber costado tres duros y aún así pueda contarte una historia medianamente solvente, ni una película es una bazofia porque sea una gran super-producción. Lo único que importa es lo que está en las imágenes y los sonidos, y todo lo demás es accesorio, pero supongo que la mayoría de la gente se queda con lo accesorio, críticos y supuestos especialistas incluidos.

Esto viene también a cuento de mi reciente visionado de ‘Dune’, la versión de Denis Villeneuve, a la que por cierto hacemos un buen repaso (destacando sus luces pero sin escatimar en sus sombras) en el último capítulo de Viajeros de la Noche; (a partir de la hora y cuarto de programa, aproximadamente, por si no quieren andar buscando…) y del hecho, incontestable creo yo, de que es otra cinta con momentos interesantes a la que le acaba pesando, y de qué manera, el mastodóntico nivel de producción que tiene detrás, incapaz finalmente de dar vida a sus personajes y a sus dramas con toda la potencia requerida, quedándose en la superficie de la cosas. Y no solamente eso: el estilista Villeneuve parece incapaz de insuflar de personalidad y originalidad a este relato, y una vez más (y van unas cuantas) le queda una película muy hermosa visualmente pero en definitiva impersonal. Y es que no es tan fácil que te den cien milones de dólares, pero es aún mucho más difícil conseguir otorgarle a eso una personalidad. Aún así, algunos lo han conseguido, y supongo que el lector habitual de estas líneas sabrá a qué películas voy a referirme ahora (también bastaba con echar un vistazo a las etiquetas visibles encima del texto..)

En efecto: ‘Die Hard’ en los ochenta, ‘Terminator 2: Judgment Day’ en los noventa, y ‘Mad Max: Fury Road’ en la pasada década son los ejemplos perfectos para defender estas ideas. Grandes espectáculos de acción además (tampoco era cuestión aquí de traer monstruosidades como ‘Lawrence of Arabia’ o ‘Apocalypse Now’…), y no precisamente dramas de época o filmes bélicos… al menos en apariencia. Los filmes de McTiernan, Cameron y Miller podrían ser quizá las grandes obras maestras del cine así llamado, «de acción», de todos los tiempos… una etiqueta que a mí particularmente no me gusta demasiado, pues se trata, en los tres casos, de aventuras de supervivencia, de cine espectáculo en su máxima expresión, que está a años luz no solamente de filmes interesantes pero vacuos como el de Villeneuve, sino de prácticamente cualquier otra cosa que se haya hecho, salvo algunas excepciones que ahora mismo me cuesta recordar.

Los tres tienen grandes personajes, excelentes actores, momentos memorables y son, sobre todo, muy personales y muy rompedores: los dos primeros marcaron el cine de su clase desde que aparecieron, y el tercero va a marcar, indefectiblemente, a las ficciones apocalípticas (tanto audiovisuales como literarias) que se hagan en las próximas décadas. Los tres, además, son una magistral lección de cine, pues en ellas están involucrados no solamente portentosos directores en la cima de sus carreras, sino un nutrido grupo de cineastas de primerísima línea, con guiones sobresalientes (incluso el tan absurdamente denostado de ‘Fury Road’…) y con una potencia visual que ni Michael Bay, ni toda la pléyade de directores Marvel o Star Wars (con la excepción, obviamente, de Irvin Kershner) podrían igualar ni en su día más inspirado. Las tres son catedrales que solamente ganan con el paso del tiempo, y que sospecho que dentro de cuarenta o cincuenta años seguirán incólumes, porque rozan la perfección narrativa absoluta.

Es que es poner a ver por enésima vez (yo creo que junto con ‘Aliens’ y ‘Ran’ es la película que más veces he visto en mi vida…) ‘Die Hard’, que aquí se llamó ‘Jungla de cristal’, y quedarte pasmado con la precisión con la que está contada. Quizá sea este el trabajo más impresionante como director de fotografía de Jan De Bont –junto con algún que otro trabajo para su amigo y compatriota Paul Verhoeven–, quien en perfecta sintonía con el injustamente olvidado John McTiernan ofrece una clase interactiva de cómo planificar, de cómo encuadrar, en todas y cada una de las secuencias de la película, sacando el máximo partido al scope en un aspect ratio de 2.39 : 1, con un Alan Rickman (¡en su primera película!) absolutamente portentoso como el villano de la función, y con un guion perfecto y cerrado como una piedra que aguanta hasta al espectador más recalcitrante. Pero también es ponerse a ver por enésima vez ‘Terminator 2’ y acordarse de que la primera era una de las grandes obras maestras de la historia del cine estadounidense, pero que esta segunda no desmerece a su lado, con una perfección en la planificación visual que la hermana con ‘Die Hard’, y que también la hermana con la tercera en discordia, la extraordinaria ‘Mad Max: Fury Road’, cuarta de una saga que cambió para siempre el cine apocalíptico. Y aunque ambas, la de Cameron y la de Miller, costaron una millonada, son un espectáculo que jamás trata al espectador de imbécil, sino que se imponen una autoexigencia enorme para crear numerosas imágenes y sonidos inolvidables.

A este tipo de cosas los Spielberg, los Villeneuve, los Jackson o los Nolan no pueden llegar por más que lo intenten. Las catedrales están reservadas para mentes más preclaras y sobre todo para artistas más suicidas, que no solamente monten espectáculos más grandes que la vida, sino que además se involucren con sus personajes hasta el punto de que el visionado de sus filmes sea una aventura tan intensa y defintiiva como lo es para ellos.

Estándar
ARTÍCULOS, CINE

Sagas

Lo que le gusta a la gente las sagas, aunque es algo bastante lógico, ya que el espectador medio casi nunca quiere arriesgar, y si va a pagar por ver algo que más o menos ya conoce, le será mucho más fácil entrar en ese mundo y no sentirse decepcionado que si va por ejemplo a ver cine de autor, con esos «mundos interiores» que nadie comprende ni tiene por qué comprender. Las sagas, en gran medida, son el más nítido ejemplo del cine más comercial y más dedicado al público. Sin embargo en algunas de ellas encontramos verdadero gran cine. Los grandes talentos narradores se imponen incluso en títulos prediseñados por las grandes marcas financieras.

Se considera, de forma casi unánime, a la mejor saga o trilogía de la la historia, la que Coppola dirigió en los años 197219741990, pero seamos francos: por mucho que yo crea que es necesario, importante y hasta crucial confrontar títulos, me parece que comparar la trilogía ‘El padrino’ con casi todo lo que vamos a comentar a continuación es algo parecido a comparar ‘El Quijote’ con algo tan chabacano y tan pueril como un Pérez-Reverte o un Muñoz Molina. Es decir, es la mejor trilogía porque se encuentran entre las mejores películas de la historia del cine, y una cosa es comparar y otra abusar, poniéndola al lado de tanto filme comercial como a continuación vamos a mencionar.

Vamos a echar un vistazo a todas las sagas que mi memoria sea capaz de recolectar sin verme obligado a acudir a la wikipedia:

Empezando por la más famosa, ‘Star Wars’: de la que diré que la primera es maravillosa y la segunda, ‘El imperio contraataca’, una obra maestra del cine de aventuras y de fantasía de todos los tiempos. A partir de ahí la cosa va cuesta abajo, con una tercera película, ‘El retorno del Jedi’, bastante decepcionante en no pocos aspectos, y una nueva trilogía algo boba, aunque eso sí, toda una gozada en comparación la que perpetró Abrams… porque aunque la segunda de la última es bastante salvable (pese a algunos aspectos cuestionables), la trilogía final es para echar a correr.

Siguiendo por otra muy famosa, la de Harry Potter: con dos primeras películas pasables y una tercera que, una vez más, es toda una obra maestra del cine de aventuras y fantasía, la inolvidable ‘Harry Potter y el prisionero de Azkabán’, una cuarta bastante sólida, una quinta sencillamente horrible, una sexta interesante, y una dupla final bastante defendible.

Otra famosa, la de ‘Star Trek’: que ya cuenta nada menos que con trece películas, aunque lo malo es que se han quedado, las del siglo pasado, muy viejas, e incluso la de 2002, ‘Star Trek: Némesis’, es bastante floja. Para mi sorpresa, las nuevas, las de Abrams, me parecen bastante sólidas y estimulantes.

Y otra muy famosa, la de James Bond: con nada menos que veinticinco títulos oficiales (si incluimos el último no estrenado aún de Cary Fukunaga), y dos títulos no oficiales y bastardos. Al igual que ‘Star Trek’, creo que las antiguas, incluso las de Connery, han envejecido muchísimo, y hoy resultan casi ridículas. En mi opinión la mejor es ‘Casino Royale’ (2006), con bastante diferencia.

Vamos con Rambo: que tiene una primera película realmente estupenda, aquí llamada ‘Acorralado’ (Ted Kotcheff, 1982), aunque su título original era ‘First Blood’, un filme muy crítico con la guerra de Vietnam y que narraba con fuerza y verdad la realidad de los veteranos de guerra, pero que tuvo una segunda parte que era un delirio belicista, fascista y absurdo, con el curioso título de ‘Rambo: First Blood II’ (1985), aunque con sensacional fotografía nada menos que de Jack Cardiff. La saga continuó de manera progresivamente deleznable con otras tres películas, a cual más olvidable.

Una muy mala, la de ‘Matrix’: con una primera película que era de una torpeza, una ramplonería notables, pero que era hasta buena teniendo en cuenta sus continuaciones. Amenazan con más partes.

Otra malísima, la de ‘Halloween’: que contó con una primera película estupenda, la del gran Carpenter, pero que luego se despeñó en casi una decena de secuelas, precuelas, reboots y la madre que lo parió, que cabe preguntarse si eran necesarios…

Una divertidísima, la de ‘Evil Dead’: con tres películas en su haber, de modo que es trilogía, con una primera muy amateur pero muy disfrutable, una segunda que es un desmadre absoluto y una tercera con momentos realmente magníficos y muchísimo humor y guiños cinéfilos. Imposible aburrirse con ninguna de las tres.

La saga ‘Alien’: que cuenta con dos películas iniciales de antología, la de Ridley Scott y sobre todo la de James Cameron, pero que no pudo mantener el listón, y que se vino abajo en una tercera parte de David Fincher defendida por muchos pero bastante floja e inane, y una cuarta que trataba de levantar el vuelo sin conseguirlo… luego, para acabar de hundir el show, ha vuelto Ridley Scott a la saga…

Pero la cosa no acaba ahí, porque se une de manera artificial a la saga ‘Predator’: con una buena película inicial de McTiernan y una segunda bastante poco interesante de un director tan mediocre como Stephen Hopkins…y luego unieron el invento con ‘Alien’, haciendo esos subproductos titulados ‘Alien vs. Predator’, y algunas secuelas más que no interesaron a nadie.

La saga ‘Die Hard’: que hasta la tercera película desde luego es una de las mejores de acción y aventuras, con una primera parte que es absolutamente magistral del primer al último frame, una segunda muy defendible, y una tercera formidable (salvo el final, un poco adocenado e insulso), que incluso en la cuarta película aguanta bien el tipo pero que se viene abajo de manera clamorosa en su quinta y deleznable parte.

Por supuesto, la saga Indiana Jones: con sus tres películas iniciales realmente estupendas, sobre todo la emocionante y por momentos muy bella tercera parte, y con una cuarta algo más desangelada pero igualmente disfrutable. Dicen que van a hacer una quinta… a ver qué hace el bueno de Harrison casi con ochenta tacos.

La de Terminator: otra que empezó de manera inmejorable, con dos películas, las de 1984 y 1991, que son sendas e incontestables obras maestras, pero la tercera fue bastante insulsa, y a partir de ahí el invento se fue al traste, con una cuarta sin interés y una quinta directamente horrible. Me he negado a ver la sexta.

Curiosa la de ‘Regreso al futuro’: una primera parte muy emocionante y una segunda bastante desmadrada, pero sin duda la reina de las tres es la tercera parte, que además es un western magnífico.

¿Más? Sí, la de ‘Arma letal’: que es algo parecido a la de ‘Rambo’, con una primera parte mucho más defendible, pese a sus excesos, que luego se despeña por derroteros absurdos, de comedia boba, casi sin acción y con Gibson haciendo el payaso. De las peores, sin duda.

Vamos con ‘Rocky’: otra estupenda primera película, con cosas muy hermosas y momentos memorables, continuada por una saga olvidable con títulos dantescos, e incluso reboots como el de ‘Creed’, que nada añaden a la primera película.

Y con ‘Mad Max’: que son absolutamente míticas, con una segunda parte que era la mejor de la trilogía original, y con una cuarta, ‘Mad Max: Fury Road’, toda una maravilla y ya sin Gibson en el papel protagonista, una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo.

Y con ‘Mission: Impossible’: con tres películas iniciales bastante irregulares, sobre todo la primera (y una segunda horrible, la de John Woo), pero que tuvo en su cuarto filme, ‘Protocolo fantasma’, la mejor película de la saga con mucha diferencia.

Y para no alargar esto mucho terminemos con dos más, la de ‘Parque Jurásico’: que desde luego no está entre lo mejor que ha dirigido Spielberg y que ni siquiera en las continuaciones ‘Jurassic World’ ha conseguido nada con un mínimo de interés….

… y con la de ‘El señor de los anillos’: que hizo de Peter Jackson una superestrella mundial, y eso que no es un director capaz de entender el universo de Tolkien, pese a que es verdad que la segunda, ‘Las dos torres’, le quedó muy bien.

Hay más sagas, como las de Marvel y las de Disney, pero me da mucha pereza comentarlas. Yo creo que con esto basta, dejando claro que la única trilogía, la que cuenta una historia de manera absolutamente convincente e insuperable a través de tres capítulos, es ‘El padrino’.

Estándar