ARTÍCULOS

Viajeros de la noche – Capítulo segundo: Hablando un rato de las películas Marvel

Pues sí. Y quien dice un rato, dice un par de horas largas. Y quien dice un par de horas largas dice cuatro horas de programa que hemos preparado para los que son seguidores acérrimos de esta interminable larguísima saga de películas protagonizadas por los superhéroes más famosos del mundo, que tanto han dado que hablar, que tanta pasta han conseguido recaudar en cines, y que para bien o para mal han dominado durante más una década larga las carteleras… pero también lo hemos hecho para los no fans, para los que tienen cosas que decir en contra de este tipo de películas, los que quieren poner los puntos sobre las íes y los que no se han dejado arrollar por este rodillo marveliano.

Hemos comentado TODAS las películas (algunas más y algunas menos) basadas en material Marvel, tanto las que pertenecen al dichoso MCU, como las que no, basándonos en cierta lista de la wikipedia que tenía ciertas lagunas que nosotros hemos intentado compensar, y que también incluía ciertos títulos de serie Z que no han visto ni siquiera Carlos o JJ. En total creo que hemos hablado de unas sesenta películas, más o menos, y en algunas nos hemos detenido porque nos parecían más convincentes, o incluso alguna que otra una verdadera maravilla, y en otras no hemos pasado más que de puntillas porque no hay por donde cogerlas.

Si el oyente se siente abrumado por cuatro horas seguidas en las que cuatro individuos no dejan de hablar de superhéroes, pueden avanzar hasta la hora, hora y media, que es cuando empieza la tralla de verdad, o si tiene un viaje muy largo que hacer, qué se yo, a Galicia o Barcelona, y no tiene ni idea de qué poner en la radio, siempre puede darnos un voto de confianza, que yo creo que no le vamos a defraudar. También puede escucharla por capítulos: un día una hora, otro día dos horas… Este es un mundo libre, o eso dicen. Nosotros nos lo hemos pasado muy bien, de modo que confiamos en que el inopinado oyente también lo haga.

Aquí el enlace directo a la casa madre Ivoox:

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Y también en espoti, claro está:

Así que ahí lo tenéis.

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ARTÍCULOS, CÓMIC, CINE

‘Zack Snyder’s Justice League’ por lo menos lo intenta, ‘Endgame’ no

Sí, estamos todos, o muchos, un poco hastiados ya de tanto superhéroe, tanta superproducción de cientos de millones de dólares, tantas pugnas por alzarse entre las películas más taquilleras, por conseguir el favor de público, tanta saga, tanta trilogía y tanta franquicia, mientras que desde luego de cine, lo que se dice de cine, se habla poquito (por no decir de literatura)… pero en fin, como he empleado cuatro horas de mi muy escaso tiempo en ver la nueva versión de aquella ‘La liga de la justicia’ que se estrenó en 2017 y que a muy pocos convenció, vamos a hablar de ella y una vez más de la última película de la franquicia Marvel, porque además la nueva versión de Zack Snyder, con sus luces y sus sombras, permite hablar acerca de unas cuantas cosas de narrativa y de estilo, que es para lo que existe principalmente esta página mía.

Desde que en 1978 se estrenara la primera película de superhéroes moderna, la fundacional ‘Superman: The Movie’, dirigida por Richard Donner, se asentaron de alguna manera muchas de las bases de este subgénero que dio bastantes quebraderos de cabeza durante un par de décadas porque la tecnología no permitía hacer según qué cosas y porque una traslación a imagen real de según qué personajes quedaba bastante ridícula. Cuarenta años después, y con decenas y decenas de películas de su clase estrenadas ya, muchas de ellas con gran éxito, las cosas parecen haber cambiado bastante… y digo parece porque a lo mejor las vemos dentro de diez o quince años y nos resultan tan ridículas como las de George Reeves… Sea como fuere, en la película de Donner veíamos los orígenes del héroe, y eramos testigos de su crecimiento y de su transformación desde un niño o chaval hasta el hombre y el icono en el que se convierte después, y esto es algo que más o menos hemos visto en todos los personajes de Marvel y de DC que han llegado a la pequeña o a la gran pantalla.

Y como desde hace unos veinte años, con las estupendas dos primeras películas de ‘Spider-Man’ de San Raimi, la cosa ha funcionado en taquilla, puede decirse que llevamos unos cuantos atiborrados de batmans, supermanes, ironmanes y un montón de «manes», y de viudas y de brujas escarlatas, y además de contarnos el origen de estos héroes y de narrar algunas aventuras, la Marvel y DC Cómics han procurado construir todo un universo cinematográfico, como si cada película fuera un capítulo dentro de una enorme estructura, como si eso fuera necesario para el espectador, hasta que ambos ciclos, el de Marvel y el de DC, han concluido en sendos finales desmesurados y colosales: los primeros con la dupla ‘Infinity War’ (2018) y ‘Endgame’ (2019), y los segundos con ‘Justice League’ (2017). Los primeros con un enorme éxito de taquilla que las ha aupado a los primeros puestos de la historia en cuanto a recaudación y con sonrojantes y a todas luces indefendibles críticas positivas, y los segundos con pésimo recibimiento de crítica y público aunque también buenas cifras de recaudación. Pero ya en esa primera versión de ‘Justice League’, bastante atropellada y torpe en algunos momentos, con un batiburrillo de secuencias y personajes a veces mal armado y organizado, se apreciaba que Zack Snyder intentaba algo más que los hermanos Russo en la deleznable ‘Endgame’.

Y ahora, en esta nueva versión de cuatro horas, titulada ‘Zack Snyder’s Justice League’ (¿de verdad es necesario poner su título en español?), le han dado la oportunidad a Snyder (que durante el rodaje de la película perdió a su hija, a la que ha dedicado este segundo corte) de proponer una nueva versión mucho más cuidada y organizada que la otra, en la que quedan más nítidas sus intenciones, en la que tiene mucho más tiempo para desarrollar el pasado y el presente de sus criaturas, y en la que no existe la sensación de atropellamiento de la otra versión, que apenas duraba la mitad que esta. Con un nuevo comienzo, mucho más sugerente, y con una ordenación de las secuencias mucho más orgánica y trabajada, se puede decir que esta versión es netamente superior a la anterior, aunque adolece de una irregularidad notable y de un exceso de autoconsciencia y de trascendencia que acaban lastrando parte de su fuerza visual y de su sentido aventurero. Snyder es todavía capaz de filmar grandes secuencias de acción y de proponer momentos de gran intensidad emocional, pero el embolado en el que se mete es demasiado grande: demasiados mundos, demasiados personajes y situaciones, demasiados tonos narrativos. Es lo bastante hábil para que no quede un batiburrillo indigesto parecido a ‘El retorno del rey’, pero a punto está muchas veces de caer en ello.

Pero él al menos lo intenta, no como en la indigesta parodia ‘Endgame’, en la que no hay acción ni aventura ni ingenio por ningún lado, en la que la desidia y lo grisáceo parecen presidir cada secuencia, y en la que es imposible creerse nada de lo que te están contando. Sigo sin entender cómo tanta gente venera esa película. Ahora bien, tampoco puedo compartir esa idea de que la nueva versión de Snyder es la ficción definitiva sobre superhéroes. En DC lo van a tener complicado para superar a ‘The Dark Knight’ (Nolan, 2008), y en Marvel es posible que la más redonda y emocionante sea ‘Guardians of the Galaxy’ (Gunn, 2014). Todo lo demás oscila entre aventuras cursis o grandilocuentes, y torpezas con muchos colorines y lucecitas y con poco cine dentro.

Y tampoco pasa nada si estamos cuatro o cinco años sin más películas de estas franquicias. Aunque me temo que eso no va a suceder…

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CINE

Este mundo estúpido en que vivimos

En una de las escenas iniciales de ‘Aliens’, la obra maestra de James Cameron de 1986, el personaje protagonista, Ellen Ripley, interpretado por Sigourney Weaver, interpelado una y otra vez por lo poco creíble de su relato, responde con una pregunta: ¿ha bajado el nivel intelectual de la gente mientras ella ha estado en el espacio? Yo me encuentro demasiadas veces recordando esta línea de diálogo, y preguntándome lo mismo a tenor de las noticias que nos llegan cada día. Con las noticias de todo tipo, pero especialmente con las noticias que tienen que ver con la cultura.

Viene todo esto por la absurda polémica, si polémica se le puede llamar, propiciada por unas declaraciones de Martin Scorsese de hace algunos días, en las que afirma que para él todo este circo mediático de las producciones de superhéroes de Marvel gira en torno a películas que no son cine, o algo por el estilo. Acto seguido, la prensa y otros medios de comunicación se han hecho eco y han empezado a llamarlo, con esa estrechez mental y tendenciosidad tan propia de estos días, «la cruzada de Scorsese contra Marvel». Y han añadido, a este relato, el de James Gunn, director de la muy estimable ‘Guardians of the Galaxy’ (para quien esto firma, aunque a nadie le importe realmente, la mejor película de Marvel de lejos), y su respuesta vía Twitter a las palabras de Scorsese. Y para rematar el asunto, las recientes palabras de Francis Ford Coppola, que respondiendo a una pregunta acerca de este tema, y sabiendo que Marty es buen amigo suyo, ha dicho que Scorsese ha sido bastante blando, y que para él esas películas de superhéroes son despreciables.

Con lo cual, como no podía ser de otra manera, «Coppola se ha unido a la cruzada de Scorsese». Yo leo estos titulares y se me quitan las ganas de leer prensa durante los próximos veinte años. Y más aún leyendo los comentarios de los anónimos o los graciosillos de turno, esos que no tienen otra cosa que hacer que meterse a comentar en blogs o en periódicos, o en cualquier medio digital que lo permita, porque creen que el mundo necesita de sus opiniones, y porque así se sienten ganando ese espacio que ellos merecen simplemente por existir. Comentarios en los que la esa gente, como si pudiesen hablar directamente con Coppola o con Scorsese, les echan en cara sus ideas y tratan de darles lecciones. Lecciones. A Scorsese y a Coppola.

Y claro, luego surge el tema de la libertad de expresión, y que todo el cine es válido, y que cada uno ve el cine que le da la gana, y una colección de obviedades parecidas a esas. Pero yo creo que merece la pena destacar que cuando sale un titular, aunque nos parezca lo contrario, no es que un señor, quien sea, se asome y diga a voces lo que piensa, sino que la mayoría de las veces es preguntado acerca de ello en alguna entrevista o conferencia. Y que del mismo modo que hay que leer todo tipo de prensa para hacerse una idea aproximada de unos hechos concretos (pues unos tiran a la izquierda y otros a la derecha, y entre ambos extremos uno puede sospechar la verdad de lo sucedido, como por ejemplo con lo que está pasando en Cataluña), hay que tener muy presente el contexto de las afirmaciones o ideas que vamos a cuestionar. Y sobre todo, y ante todo, hay que preguntarse si no es una estupidez como un piano de grande sugerir que Scorsese y Coppola, a sus años y siendo quienes son, realmente están haciendo una cruzada contra algo.

No puede sorprendernos, sin embargo, cuando los medios tienen titulares como ‘Bong Joo-ho, un coreano al mando del cine mundial’, o cuando se da voz a personajes adolescentes y semi-analfabetos (aunque tengan 40 años), que no dejan de soltar majaderías por tierra, mar y aire, como si fueran los nuevos intelectuales, o los nuevos portadores de eso tan frágil y huidizo a lo que llamamos cultura. Imbuidos de un infantil narcisismo, de unas lagunas humanísticas abismales… abrumados por las novedades literarias, cinematográficas… sin tiempo para procesar, para aprender, para reflexionar… el panorama no puede ser más desalentador.

Es de dominio público que la última película de ‘Los Vengadores’ es ya la película más taquillera de la historia del cine… sin tener en cuenta la inflación, claro, ni el precio de las entradas. Es interesante recordar que hace cuarenta y siete años, en 1972, ‘The Godfather’ se convirtió en la película más taquillera de la historia. Debería bastar con eso para que todos los defensores a ultranza del cine más comercial se miraran al espejo y se compararan con los espectadores de entonces. Pero supongo que eso es mucho pedir para toda esa élite de comentaristas estrella, tan furibundos y cargados de razón como siempre.

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