CÓMIC, MÚSICA, PODCAST

Viajeros de la noche – Capítulo decimoprimero: CANCIONES + CÓMICS

Aquí estamos de nuevo, con otro programa de nuestro podcast VIAJEROS DE LA NOCHE, pero esta vez un poco más ligero, un poco más distendido, sin proponernos dejar ideas o debates en torno a grandes sagas o a grandes franquicias de videojuegos, solamente charlando. Y como además queremos hacerlo lo más variado y prolijo posible, esta vez nada de cine, ni series, ni grandes títulos audiovisuales, esta vez sobre cómics, porque los cómics, tebeos, novelas gráficas o como diablos se quieran llamar, son algo que nos vuelve locos. Y si además las mezclamos con los temazos que más nos gustan, pues muchísimo mejor.

Tres horas y algo más, que se pasan en un verdadero suspiro (prometido, o devolvemos el dinero), en las que Juanjo, Carlos y yo proponemos cada uno tres títulos, y a esos tres títulos añadimos tres canciones que creemos que van que ni pintadas… y si no van pintadas ya las pintamos nosotros, por esas conexiones secretas y muchas veces indescifrables que tienen los recuerdos. Estas son las elegidas:

De Carlos:

David Bowie, con ‘Life on Mars’ y ‘Watchmen’, de Alan Moore
Blue Oyster Cult, con ‘Veteran of the Psychic War’ y ‘Akira’, de Katsuhiro Otomo
Motörhead, con ‘God Was Never On Your Side’ y ‘Hellblazer’, de varios autores

De Juanjo:

Medina Azahara, con ‘Palabras de libertad’ y ‘Slam Dunk’, de Takehiko Inoue
Mago de Oz, con ‘Fiesta pagana’ y ‘Death Note’, de Oba y Obata
Michael Jackson, con ‘Smooth Criminal’ y ‘Superlópez: el Infierno’, de Jan

Mías:

Extremoduro, con ‘A fuego’ y ‘Groo’, de Sergio Aragonés
Metallica, con ‘My Friend of Misery’ y ‘Torpedo 1936’, de Sánchez-Abulí y Bernet
Guns N’ Roses, con ‘Estranged’ y ‘Rip’, de Richard Corben

Así que yo creo que está la cosa bastante bien condimentada. Basta, para que se complete el conjuro, que le des al play. Y para eso lo único que tienes que hacer es llevar al cursor del ratón a este link de Ivoox:

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O bien, que lo hagas en este de espotifai:

Gracias por escucharnos y ayudarnos a llegar a más gente.

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CRÍTICA, LITERATURA, MÚSICA, TELEVISIÓN

Palabras, imágenes y sonidos: Trumbo, Johnny y Metallica

Aún recuerdo lo que me decían mis amigos de cierta canción de ‘Metallica’ de su disco ‘…And Justice For All’, de 1988. Habían pasado varios años, pero yo todavía no lo había oído. No era como ahora, que disponemos de Spotify y podemos escuchar lo que nos de la gana cuando nos de la gana. En aquella época tenías que buscar una tienda de discos de confianza, o tenías que tener la suerte de que algún amigo lo tuviera para copiarte el CD, y antes de eso incluso todavía el casete. Pero de tanto insistirme en que tenía que escucharla, yo que andaba fascinado con el ‘Black Album’, con el doble disco del famoso directo de AC/DC, con algunos álbumes de Megadeth, al final lo conseguí. No era una cinta de muy buena calidad, pero el caso es que tenía el disco, y en el cuarto corte, efectivamente, se incluía el tema, ‘One’, de siete minutos y veintiséis segundos de duración. Uno de mis amigos más puesto en heavy (y con el pelo más largo) me aseguraba que era uno de los mejores temas del género de la historia, y que era una pena que en ese álbum no se incluyera el tema ‘Master of Puppets’ para ser ya perfecto, o que en el disco ‘Master of Of Puppets’ (1986), no hubiera un tema como One. La verdad es que me pareció, y me sigue pareciendo, una idea muy acertada.

De algunos amigos, y de sus gustos, te podías (y te puedes) fiar. De otros no, claro. Recuerdo también que algunos me insistían en que esa canción que yo, fascinado, escuchaba una y otra vez era «la banda sonora de ‘Johnny cogió su fusil’, una película «de la hostia» que parecía mentira que yo no hubiera visto todavía». No es que no pudiera fiarme de los gustos de estos, es que, obviamente, One no es la banda sonora de ‘Johnny Got His Gun’ (Dalton Trumbo, 1971), por mucho que se cabrearan (qué chiquillos…) ante mis serias dudas. Bastaba ver a Jason Robards bastantes años más joven que entonces, y bastaba comprobar en alguna parte el año de producción de la película. Yo nunca he andado muy bien de matemáticas, pero sospecho que es bastante complicado que una película, del año que sea, tenga la banda sonora de una canción que se escribe y se graba 15 años después. Que igual me equivoco, ¿eh? Me equivoco todos los días con un montón de cosas, pero algo me dice que aquí no ando muy lejos de la verdad. Aunque es entendible: en el vídeo de la canción, ‘Metallica’ incluyó imágenes de esa película, y en aquellos tiempos no teníamos IMDB ni ninguna otra cosa para decirnos los años de producción de las películas. Simplemente vieron ese vídeo y se convencieron de que no podía ser de otra manera: nada menos que Metallica poniendo la música para una película de Dalton Trumbo…

Dalton Trumbo… que moría en 1976, antes incluso de que Metallica se formara como banda. Bastante teníamos en aquella época, en la que todavía flipábamos con ‘Thriller’, de Michael Jackson, el videoclip más alucinante e importante de la historia. No conocíamos a Dalton Trumbo, y habría sido bueno que lo hiciéramos. Guionista de prestigio, fue perseguido en la caza de brujas de McCarthy por su declarado comunismo, y lo pasó muy mal para sacar adelante a su familia sin dejar de escribir, aceptando encargos de lo más variopintos, y a pesar de todo consiguiendo dos Oscares escribiendo guiones firmados por otros. Escritor apasionado y magnífico, pacifista convencido, había escrito en 1939 la novela ‘Johnny cogió su fusil’, que en 1971 convirtió en película dirigida por él mismo, y ganando el premio del jurado en Cannes.

‘Johnny Got His Gun’ podría ser uno de los relatos antibelicistas más poderosos de la historia del cine. Como mucha gente sabe, narra la odisea de un soldado que tras recibir el impacto de una bomba queda horriblemente mutilado, perdiendo ambas piernas, ambos brazos, así como la cara y los oídos. Queda por tanto incapaz de moverse, de oír, de ver, de oler y de hablar. Es posible que en alguna guerra haya tenido lugar un caso como este, aunque poco probable. En realidad, la intención de Trumbo era crear una alegoría sobre el infinito horror de la guerra, y lo logró con creces. Johnny es no solamente un personaje, es una representación, un homenaje, un canto, a cualquier soldado de cualquier parte del mundo, a su capacidad de sufrimiento, y a la injusticia de ir a luchar por tu país para acabar en un estado peor que la muerte. Su visionado es obligatorio para cualquier cinéfilo de pro.

En 2015, llegó la película ‘Trumbo’, sobre la vida del gran guionista, y en cuyo tramo final hablan de la creación de esta magnífica película. Trumbo está interpretado por esa bestia parda (siempre me refiero a él con estos términos, pero es que no se me ocurren otros mejores) que siempre ha sido Bryan Cranston. Y la película es realmente estupenda, con una producción muy cuidada y una dirección más que solvente de Jay Roach, merece mucho la pena verse, porque con ella tienes la sensación de que accedes a la verdad de aquellos tumultuosos y oscuros años de represión intelectual:

Y llegamos por fin a ‘Metallica’. En mi opinión, la decisión del grupo de incluir en el vídeo bastantes imágenes de la película, muy bien montadas, por cierto, resulta en un más que digno homenaje a la película y en un apoyo notable a la letra y al tono de la propia canción, como si ambas cosas se retroalimentaran. Aún hoy, resulta un video más que interesante, y el tema, por supuesto, mantiene la vieja fuerza y su capacidad de catarsis. Y aquí termina este relato, en el que hacemos un viaje que se inicia con unos recuerdos de hace ya bastantes años, y en el que pasamos por libros, películas, videoclips y canciones, todos ellos interactuando en la psique colectiva de artistas y espectadores para crear una experiencia identitaria:

I can’t remember anything
Can’t tell if this is true or dream
Deep down inside I feel to scream
This terrible silence stops me
Now that the war is through with me
I’m waking up, I cannot see
That there is not much left of me
Nothing is real but pain now
Hold my breath as I wish for death
Oh please, God, wake me
Back to the womb, that’s much too real
In pumps life that I must feel
But can’t look forward to reveal
Look to the time when I’ll live
Fed through the tube that sticks in me
Just like a wartime novelty
Tied to machines that make me be
Cut this life off from me
Hold my breath as I wish for death
Oh please, God, wake me
Now the world is gone, I’m just one
Oh God, help me
Hold…

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MÚSICA

Metallica: Cableado para autodestruirse

¿No sucede a veces que tardas en entender una canción del mismo modo que tardas en entender una película o un libro? No te gusta, o crees que no te gusta. Te suena extraña y hasta átona a tus oídos, pero la escuchas una y otra vez. Y según la vas escuchando más te va gustando y llega un momento en que tu cerebro hace click y es entonces cuando esa canción te encanta y te acompaña durante mucho tiempo. Tanto tiempo, que realmente alguna canciones forman parte de una época de tu vida, y cuando mucho tiempo después vuelves a escucharlas, te sientes transportando a esa época con una fuerza a la que sólo te transportan algunos aromas y perfumes. Y tal cosa puede suceder con un disco entero (o con casi todo el disco). E incluso puede suceder con una banda, porque hay bandas que forman parte de nuestra vida. En la mía, una de las tres o cuatro bandas que sin duda forman parte de mis recuerdos, y de épocas de mi vida muy concretas, es sin duda la banda californiana fundada hace casi 40 años y llamada Metallica.

Por lo que no creo que hoy toque hablar tanto de cuestiones narrativas o estéticas (aunque también, por supuesto) como de visceralidades. Es la voz de James Hetfield y la batería del creído y narcisista patológico de Lars Ulrich, son las vibraciones metálicas (qué bien eligieron su nombre…) de una panda de greñudos que ya no son una banda de Heavy Metal, son la banda de Heavy Metal, le pese a quien le pese, que pese a algunos desaciertos terribles, podemos considerar ya de una vez como muy superior, en prácticamente todo, a sus más inmediatos rivales (Slayer, Megadeth, Anthrax…) pese a tener menos discos que todos ellos y a ser, por muchos aficionados, los más cuestionados en cuanto al supuesto canon del género, un canon que a Metallica en realidad siempre le ha importado muy poco. Y es que seamos claros: musicalmente están muy por encima de ellos pese al virtuosismo guitarrero de Dave Mustaine, y pese a que en efecto Anthrax redefinió el género en los ochenta, y que Slayer hizo con el ‘Reign in Blood’ uno de los discos más heavys de todos los tiempos. Pero Metallica les supera a todos porque su música es mucho más abierta, más universal, menos cerrada a una capillita de adoradores del Dios Heavy.

Tal cosa la han interpretado los más fanáticos como una concesión a la comercialidad, cuando en realidad se trata de no dejarse influir por los más fanáticos. Megadeth, Anthrax y Slayer son grandes bandas de Heavy, pero carecen de la profundida melódica y compositiva de Metallica, y sobre todo ninguno de ellos tiene la voz de James Hetfield, así de sencillo. Ni Tom Araya, ni Dave Mustaine, ni Joey Belladonna poseen el rango vocal de Hetfield, ni su riqueza expresiva. Y ninguno de ellos, como grupo, posee un directo tan increíble como el de Metallica, que es una máquina de heavy y rock duro perfectamente engrasada pese a algunos trágicos cambios en su formación. Ninguno de los tres grupos nombrados (que están considerados junto a Metallica los más grandes del Heavy Metal) posee un disco como en ‘…And Justice for All’ (1988), ni como el llamado Black Album (en realidad el ‘Metallica’) (1991), así de claro, por mucho que les duela a sus seguidores. Y aunque estoy pronto a creer que Mustaine es un genio de la guitarra muy superior a Kirk Hammet y con una voz portentosa y muy singular, e incluso con un genio compositivo indudable, ‘Megadeth’ no posee la pegada de Metallica, su grandeza, su textura, su densidad como creadora de sonidos inolvidables.

Desde luego llegaron al máximo de su estilo con el ‘Black Album’, y después de eso firmaron dos discos muy cuestionables con el ‘Load’ (1996) y el ‘Reload’ (1997), que son fácilmente lo menos interesante de su discografía. Pero volvieron por sus fueros con el crudo, áspero, árido ‘St. Anger’ (2003), uno de sus mejores trabajos. Yo creo que sus tres últimos discos son una escalada progresiva hacia una madurez total y definitiva, que les acerca, en tono y espíritu a los ‘Black Sabbath’, una banda a la que cada vez se parecen más con cada nueva canción. Y en mi opinión, tan cuestionable como cualquier otra, su mejor disco, el más equilibrado, sólido y portentoso de todos ellos es el último que han sacado de estudio (si excluimos el segundo S&M por supuesto), el ‘Hardwire…to Self-Destruct’ (2016). En el confluyen los sonidos esenciales de la banda, desde las contundentes sonoridades del Black Album, hasta la aridez del ‘St. Anger’ o la grandeza compositiva, la densidad del ‘…And Justice for All’… Puede resultar quizá escandaloso para algún fanático de la banda, pero me da lo mismo.

Yo no sé cómo esto puede ser comercial… bueno, sí, puede serlo para los que llevamos décadas escuchándoles, porque muy pocas bandas se mantienen a lo largo de tantos años. Mantenerse cinco o diez lo hacen bastantes, pero cuarenta sólo lo hacen los elegidos. Y para mí, la clave es una vez más esa bestia parda llamada James Hetfield, pues aunque Lars Ulrich comparte con él peso en la banda, es Hetfield el que le da cohesión al grupo y al sonido que producen. Nadie duda del enorme talento de Ulrich como batería, de hecho su asombrosa precisión técnica, su preponderancia en las mejores canciones, pero es la personalidad arrolladora de Hetfield, su enormidad como músico, como líder, lo que ha hecho Metallica lo que es, y no el ego desmedido de su batería, o los solos de Hammett, o la energía de Jason Newsted o Robert Trujillo.

Los cuatro de negro ya son historia del rock, y dentro de veinte o treinta años, cuando ya hayan desaparecido o se hayan retirado definitivamente, serán un referente tan importante como ahora lo es Black Sabbath, porque son sus herederos directos.

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