CINE, MÚSICA

La más bella música de cine

El cine y la música parecen entenderse bien. Son un buen maridaje, como quien dice, y el primero, el cine, se ha beneficiado, y se seguirá beneficiando durante mucho tiempo, de la música, en muchas de sus variantes, dentro de su diseño de sonido general. Con la música el cine parece otra cosa, y aunque yo soy de los que piensan que estaría bien que el cine se desligase de la música tanto como de la literatura, es cierto que en determinados momentos agradezco mucho que los cineastas hayan decidido perfeccionar o sublimar un momento, una secuencia determinada, con el empleo de un tema musical determinado.

Muchos creen que la música simplemente está ahí para «empapelar» una secuencia, hacerla más bonita o emocionante, o agradable para el espectador. Los que así piensan no tienen ni idea de lo que hablan y, en cierta medida, no tienen ni idea de lo que es el cine. Todo lo que se añada a una secuencia, ya sea un actor, una luz, una escenografía, un tema musical determinado (o un fragmento de él), es cine, es parte de la secuencia, y si es una parte orgánica de la secuencia, es tan importante como el encuadre o la planificación general. A todos los que quieran profundizar en este apasionante tema de la música de cine, siempre les exhorto a visitar la excelente web de Conrado Xalabarder, dicen que el mayor experto en música de cine del mundo, especialmente su sección en youtube de «Lecciones de la música de cine».

Ahí tienen todo lo que siempre quisieron saber de cómo emplear la música en una película, y mucho más. Yo no quiero reemplazar a Xalabarder en esa tarea, ni mucho menos. Hoy no voy a explicar cosas sobre la música en el cine. Simplemente quiero dejar aquí, gracias a la magia de lo digital, unos cuantos temas, de los más bellos que jamás escuché (y la música de cine no tiene por qué ser bella, ni mucho menos, pero estos temas, la mayoría, sí lo son, o por lo menos impresionantes en muchos aspectos…), para compartirlos con los lectores. No es en absoluto otra lista más de «las mejores BSO de todos los tiempos», de esas que elaboran personas que, permítanme que sea tan franco, no han escuchado mucha música, ni de cine ni de cualquier otra clase. No son, tampoco, por lo general, los temas más pegadizos, ni los más recordados.

Son simplemente esos temas que a mí me conmueven hasta la médula, y que cuando estoy para el arrastre, cuando no le veo sentido a nada, cuando me siento desaparecer…los pongo y revivo. Porque sin cine creo que puedo vivir, y a lo mejor sin libros, aunque eso sería mucho más difícil. Pero sin música yo no podría vivir, y uno de mis deseos es que los últimos minutos de mi vida alguien me ponga en los oídos unos buenos auriculares e irme al otro mundo, o a la nada, escuchando algunos temas como los que voy a citar a continuación (*Nota: lo mejor es abrir spotify y escuchar allí los temas enteros):

De la deleznable ‘El despertar de la fuerza’, el imprescindible John Williams dedujo el tema más exquisito de los muchos excelsos que ha compuesto para esta muy cuestionable saga. El tema del personaje Rey, de una belleza que deja sin aliento:

De otra saga famosísima, la de Harry Potter, otro tema exquisito, esta vez no de Williams, sino del gran Alexandre Desplat. El tema inicial de ‘Las reliquias de la muerte’:

De la obra maestra de Roman Polanski, ‘Chinatown’, el tema principal, de un decadentismo y una nostalgia arrasadores, del inefable genio de Jerry Goldsmith. No apto para corazones rotos, aquí con arreglos jazzisticos en su segunda mitad:

De ‘The Thin Red Line’, su magno tema ‘Journey to the Line’, de Hans Zimmer, que es ya uno de los más míticos de la historia del cine, casi un viaje espiritual mil veces imitado, incluso por el propio Zimmer:

Precisamente se autoplagió, de forma bastante sutil, en este esplendoroso tema, ‘Time’, de la muy floja película ‘Inception’. No pasa nada porque ya digo que el plagio casi no se nota, y además el tema es sensacional:

Cambiemos un poco de tercio con algunas canciones. La mayoría de las canciones escritas «ex-profeso» para una película son bastante malas, pero existen algunas que representan la excepción a la regla, como este ‘Listen to the Wind’ (con la hipnótica, impresionante voz de Hayley Westenra) de la excepcional obra maestra ‘The New World’…una canción de una belleza que me deja sin palabras:

O este otro para ‘The Girl With the Dragon Tattoo’, la obra maestra de David Fincher, llamado ‘Is Your Love Strong Enough’, que es un cover del tema escrito por Bryan Ferry, a mi juicio muy superior, llevado a cabo por How To Destroy Angels. Es realmente imponente:

O incluso este otro, el bellísimo ‘For Always’, pero la versión dueto cantada por Lara Fabian, con su subyugante voz, junto a Josh Groban, para la flojísima y muy irregular película de Spielberg ‘A.I.’:

Cambiando de tercio, a algo más contundente y hasta violento, está este espectacular, árido y brutal ‘A Guest in My House’, de Marco Beltrami, para la también árida y brutal ‘The Hurt Locker’:

Aunque para temas bestiales tenemos esta animalada de Ennio Morricone para la mítica ‘Once Upon a Time in the West’, el archifamoso ‘Man With Harmonica’…con música así está chupado hacer una película:

Aunque de Morricone tenemos un tema arrasador, de un lirismo que te destroza por dentro, y que en determinadas épocas de tu vida es mejor no escuchar, el impresionante ‘Deborah’s Theme’ para la irregular ‘Once Upon a Time in America’, aquí en versión restaurada, aún más bella:

Sigamos con temas hipnóticos: el espectacular, abrumador ‘The Mutant’, para la justita ‘Total Recall’. Jerry Goldsmith es un genio del cine, hoy ya casi olvidado:

Para ‘Lady in the Water’, la extraña y bella película de M. Night Shyamalan, el esplendoroso tema ‘The Great Atlon’, que es como una montaña rusa de emociones que te deja literalmente exhausto, obra del gran James Newton Howard:

Pero Newton Howard, que por cierto ha jurado no volver a trabajar con Shyamalan después de varias películas juntos, le regaló otra maravilla para ‘Signs’, el tema titulado ‘The Hand of Fate, part II’, que es casi catártico:

Yéndonos a otro país muy lejano tenemos esta maravilla, esta joya sonora, que es casi un lamento, que sirve para narrar una de las secuencias de combate mas bellas de la historia del cine: ‘Gone With Leaves’, de Tan Dun (y con violín nada menos que de Itzjak Perlman), para la maravilla visual de ‘Hero’, de Zhang Yimou:

Y si de batallas se trata, este increíble temazo de Basil Poledouris para la salvajada de ‘Starship Troopers’:

Más batallas, esta vez contra vampiros, en la irregular aunque disfrutable ‘Van Helsing’, con este tema alucinante, llamado ‘Attackig Brides’, que pone los pelos de punta por su fortaleza orquestal, sus coros y su contundente atmósfera casi apocalíptica:

Aunque si de vampiros se trata, muy difícil competir con este arranque:

Y yéndonos a Francia, el gran Desplat también trabajo para la notable ‘Un profeta’, y realizó este tema alucinante, que escucho una y otra vez:

Para la magnífica ‘The Constant Gardener’, con música de Alberto Iglesias, Ayub Ogada se marcó este precioso tema que te lleva a África y más lejos aún:

Y si nos vamos a televisión hay un tema obligado que marcó un antes y un después, escrito por el gran Angelo Badalamenti:

Pero claro, ahí está ‘Game of Thrones’, y mi tema predilecto de toda la serie:

Esta es una muestra de los temas y los discos que escucho habitualmente. Hay muchos más, pero no puedo ponerlos todos. Solamente quería compartir con los lectores de estas páginas unos pocos de los temas que más me gustan. Prometo que alguno de ellos me ha salvado la vida… y si no me creen no me importa.

Estándar
CINE, MÚSICA

La música de cine es cine

De los distintos departamentos que tienen lugar en la producción de una película, el de sonido es, probablemente, el menos comprendido y ninguneado (especialmente en un país como España), y más concretamente el departamento musical. No solamente por el público, sino también por los directores. Este es un tema complejo, peliagudo y apasionante, en el que algunos llevamos peleando mucho tiempo y que muchas veces parece una batalla perdida. La música de una película, ya sean canciones o una creación sinfónica compuesta para el filme, no son un añadido o un mero adorno. Cuando se hace bien, son parte sustancial de la estrategia narrativa de la película. Es, en sí misma, cine.

Porque el director no es el único cineasta de una película. Cineastas son todos los que participan, especialmente los jefes de departamento: el director de fotografía, el diseñador de producción, el jefe de sonido, el compositor de la música original… Todos ellos, en consonancia con el director, hacen cine cada vez que toman una decisión que tiene que ver con la narración de la película que intentan filmar. Pero el espectador común percibe la música como una simple herramienta empapeladora de imágenes, gracias a la cual la película se ve con mucho más agrado. Y concibe la mejor música de cine como la más bonita, la más agradable a sus oídos y por supuesto la más pegadiza y reconocible. Y no siempre la mejor música de cine es así.

La densidad de las imágenes

Este es un asunto que gente tan magnífica como Conrado Xalabarder, considerado el mayor experto en música de cine del mundo, lleva mucho tiempo explicando en sus clases y en su magnífica web Mundobso, que es de obligada lectura para todo el que quiera aprender un poco (en realidad, mucho) más sobre las bandas sonoras. No solamente tiene miles de fichas de bandas sonoras, sino que posee un canal en youtube en el que, en su imprescindible sección Lecciones de la música de cine, explica maravillosamente cómo funciona la funciona la música en una película, cuál es su verdadero significado, y hasta dónde llega su capacidad narrativa en el cine.

Y en línea de lo que proclama Xalabarder, yo creo que el cine, sin sonido ni música, es una secuencia de imágenes etéreas, sin verdadera forma ni sustancia. Sombras y fantasmas proyectadas contra una pared. La música y el sonido son las que otorgan densidad a esas imágenes, y las vuelven más reales. Por eso no me gusta hablar sólo de imágenes, sino de imágenes y sonidos, de un todo audiovisual, que es el que verdaderamente puede aspirar a ser una forma de representación artística.

Cuando muchos aficionados al cine hacen sus listas de las mejores bandas sonoras de la historia del cine, o de una década en particular, la mayoría de las veces, o siempre, eligen las de siempre: las que mejor suenan, las más fastuosas, las que podrían poner sin la película y aún así les maravillarían. Las más epatantes, en definitiva. Y no siempre es así. Y sucede lo mismo con cualquier otra disciplina cinematográfica. A menudo se considera el mejor montaje (y se le suele premiar en los Óscar) al más picado, al más espectacular, al que de pronto en un minuto tiene 15 cortes abruptos y supuestamente geniales de edición. Y con la fotografía lo mismo: la más hermosa, la que te entre por los ojos, la que contenga unos crepúsculos bellísimos o una luz increíblemente hermosa. Y en realidad, el mejor montaje y la mejor fotografía no siempre son bellos ni espectaculares, sino que ayudan inmejorablemente a la historia que el director quiere contar. Esa es la clave.

Y con la música pasa lo mismo. ¿Es bella la música de ‘Psycho’, de Bernard Herrmann, concretamente la de la ducha? Pues no. Pero es un concepto narrativo en sí misma. Sin ella, la película no sería la misma. Sería mucho menos interesante, casi seguro, y sería otra película, sin ninguna duda. Por supuesto que existen fastuosas bandas sonoras (las más reconocibles y amadas por el gran público son las de John Williams y similares), que son puro cine, pero no porque empapelen las imágenes y las hagan más bonitas, sino porque aportan algo a la película, algo a veces indefinible o inaprensible, pero rotundo. En caso contrario no deberían poner música en las películas, porque tal como decía Tarkovski (y el ruso tenía razón en todo lo que decía, el muy cabrón…) el mundo ya suena bastante bien sin música.

Sin embargo Tarkovski fue uno de los que más sabiamente emplearon la música en el cine, pues sus películas son un verdadero tratado de dónde, de por qué, de cuánto, de cuándo poner música. Y no sólo música, también sonido, que es la otra cara de la moneda.

Los grandes músicos de cine son también cineastas, y son expertos en sonido. No puede ser de otra manera. Los dos grandes dioses de la música de cine moderna, Williams y Morricone, así como otros grandes genios como Jerry Goldsmith, eran plenamente conscientes de su rol dentro de la película, y estaban ahí para aportar, para sumar, no para estorbar. Si el lector de estas líneas sabe algo de edición de sonido no hará falta explicarle lo verdaderamente complejo que puede ser mezclar un apartado sonoro con los diálogos, el sonido ambiente, los efectos sonoros, la música… Al igual que la imagen, que es uno de los dos aspectos básicos del cine, está el sonido, con sus miles de micro tuercas, con su propio laberinto estructural. En los años cuarenta y cincuenta era algo mucho menos importante. Pero ahora los verdaderos cineastas saben que no, que han de tenerlo tan presente como el director de fotografía.

Todos hemos silbado el tema de ‘El bueno, el feo y el malo’, y todos hemos escuchado mil veces el dun-dun-dun-dun de ‘Tiburón’ (o el tun-tun….tun-tun de ‘La cosa’), pero si realmente nos interesa el sonido y la música de cine, no es tan complicado profundizar en sus engranajes y sus conceptos narrativos, y la magnífica web de Xalabarder puede ser un comienzo.

Estándar