CINE

Perfil: Ridley Scott

Empecemos directamente por una valoración de toda su obra:

The Duellists (1977) 6,0
Alien (1979) 7,5
Blade Runner (1982) 6,0
Legend (1985) 3,0
Someone to Watch Over Me (1987) 6,5
Black Rain (1988) 6,0
Thelma & Louise (1991) 6,5
1492, Conquest of Paradise (1992) 4,0
White Squall (1996) 2,0
G.I. Jane (1997) 1,0
Gladiator (2000) 4,0
Hannibal (2001) 6,0
Black Hawk Dawn (2001) 4,0
Matchstick Men (2003) 5,0
Kingdom of Heaven (2005) 4,0
A Good Year (2006) 4,0
American Gangster (2007) 5,0
Body of Lies (2008) 3,0
Robin Hood (2010) 3,0
Prometheus (2012) 1,0
The Counselor (2013) 5,5
Exodus: Gods and Kings (2014) 1,0
The Martian (2015) 4,0
Alien: Covenant (2017) 4,0
All the Money in the World (2017)

Ridley Scott es ese cineasta de mirada perennemente ceñuda, muy británico y muy flemático, que por alguna razón que a algunos se nos escapa es uno de los cineastas más venerados de los últimos cuarenta años, a pesar de que película a película, década a década, resulta imposible colocarle no ya entre los más grandes, ni siquiera entre los cien más interesantes, y esto en la esfera anglosajona, pero que tuvo una grandísima suerte: ser el director elegido para ‘Alien’ (1979), uno de los filmes más famosos de la historia del cine, y un éxito sin precedentes en el ámbito del terror y la sci-fi, cuyo impacto fue tan tremendo, que se consideró que la por momentos muy fallida ‘Blade Runner’ fuera considerada eso que llaman un culto.

Desde entonces, desde ‘Alien’ y ‘Blade Runner’, valoradas por muchos como la cumbre de la sci-fi (no por todos, dicho sea de paso), Scott ha tenido incursiones en el policíaco o thriller (‘Someone to Watch Over Me’, ‘Black Rain’, ‘American Gangster’), en el épico o histórico (‘1492’, ‘Gladiator’, ‘Kingdom of Heaven’, ‘Robin Hood’ y alguna más…), en el bélico (‘G.I. Jane’, ‘Black Hawk Down’, ‘White Squall’, que tiene mucho de bélico), en el terror (‘Hannibal’), de nuevo en la sci-fi (‘Prometheus’, ‘Covenant’, ‘The Martian’)… ¡incluso en la comedia! (‘Matchstick Men’, ‘A Good Year’), y en ninguno de esos géneros, en ningún caso, ha firmado un filme de referencia, un gran filme o siquiera una película estimulante. Absolutamente ninguno, y sigue considerado, contra viento y marea, como un maestro en esto de hacer películas y casi como un genio, lo que ya de por sí es una genialidad conseguirlo dadas las circunstancias.

Orgulloso, altivo y parco en palabras (como buen caballero británico), desde el gran éxito de la floja ‘Gladiator’ no ha parado. Si antes de ese título había filmado diez películas en veintipico años, a partir de entonces ha rodado catorce películas en dieciséis, casi a una por año, incluso dos por año en algún caso, y proyectos grandes muchos de ellos, nada de películas de bajo presupuesto. Pero su carrera ya nadie puede tomársela en serio, salvo algún acierto muy parcial o algún detalle tangencial de un tipo que trabaja exclusivamente para el público, y que no tiene nada que hacer con verdaderos directores. La única gran virtud de su cine es su sentido de la atmósfera, mil veces imitada, y por eso su gran película es ‘Alien’, pero fue ampliamente superada por James Cameron y su ‘Aliens’. Así de claro.

Para terminar un repaso a sus características y técnicas com realizador:

Elige los guiones en base a su comercialidad inmediata, y para eso hay que reconocer que tiene buen olfato, si bien ha conocido fracasos en taquilla, pero sabe conectar con el público menos exigente.
Dirección de actores simple y poco profunda, consiguió maravillas de Sarandon y Davis en ‘Thelma & Louise’, pero muy pocas veces más ha conseguido grandes interpretaciones o grandes personajes.
Montador errático, extraño y poco cabal, siempre narra todo de la misma manera y lo corta igual, ya sea una de romanos o una de estafadores, con nulo sentido del ritmo y la armonía.
Realizador potente y muy vistoso, que posee una sola genialidad: su capacidad para crear atmósferas densas, irrespirables y memorables
Estilo comercial, ampuloso, fatuo y poco convincente que muchas veces queda televisivo o incluso digno de un spot comercial
Marketing absolutamente genial: no tiene nada que hacer con gente como P.T. Anderson o Jeff Nichols, pero ahí sigue, y se morirá considerado como un director de primerísimo nivel.

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CINE

Perfil: hermanos Coen

Joel David Coen y Ethan Jesse Coen, más conocidos como los hermanos Coen (y que pese a su prestigio algunos no conocen sus nombres de pila, o llegan a escribir como Cohen), son uno de los binomios más conocidos de la historia del cine, y probablemente el más brillante, por encima de los hermanos Taviani o los hermanos Dardenne, y se encuentran entre los cineastas independientes estadounidenses más importantes e influyentes de las últimas cuatro décadas, desde que debutaron con aquel desaforado y extraño ‘Sangre fácil’ (‘Blood Simple’, 1984), hasta crear una carrera bastante prolífica en títulos a pesar de que nunca han sido realizadores mainstrem ni han conocido éxitos masivos. Su carrera, irregular como casi todas, no tiene quizá una obra maestra del tamaño de las de Paul Thomas Anderson o David Fincher, pero poseen un puñadito de excelentes películas con el que sin duda pueden situarse entre los grandes de su tiempo, y una personalidad fílmica inconfundible basada en el cinismo, la malicia y el humor negro.

Y es que para los Coen todo es motivo de risión, aunque no siempre han hecho comedias, sino que han ido alternando, la mayoría de las veces, entre comedia (bufa o satírica o absurda) y filmes más serios y conceptualmente más profundos. Sólo ellos harían un número musical con el Ku Klux Klan en ‘Oh, Brother’ (2000) o propondrían una inexistente fábula judía en el inicio de ‘Un tipo serio’ (‘A Serious Man’, 2009), o directamente una crítica del colectivo judío (al que pertenecen sus propios ancestros) en ‘Barton Fink’ (1991). Y es que no son buenas personas los Coen. Pero pocos cineastas de EEUU más libres y haciendo verdadero honor a la expresión «independiente», pues siempre hacen el cine que a ellos les interesa, con total libertad creativa y con el corte final de montaje, y sin importarles las presiones de mercado, ni conceder casi nunca entrevistas, y en general no pagando los peajes de la fama ni de los premios, a pesar de que pareciera que son los niños bonitos del festival de Cannes, a donde han llevado casi toda su obra desde que con ‘Barton Fink’ ganaran los tres premios principales.

De formación autodidacta, los Coen han ido evolucionando y se han ido sofisticando, aunque ya ‘Miller’s Crossing’ (1990), de deleznable título español, era bastante sofisticada. En los últimos años, desde la excelente ‘A propósito de Llewyn Davis’ (‘Inside Llewyn Davis’, 2013), parecen haber bajado de intensidad y de ingenio, y ahora Joel anuncia el rodaje de su primera película en solitario, sin contar con su hermano Ethan, basada en el Macbeth de Shakespeare… ya veremos lo que da de sí y si la carrera de estos particulares hermanos creativos se estira con más títulos, pero aquí mi valoración de su trayectoria:

Blood Simple (1984) 6,5
Raising Arizona (1987) 6,0
Miller’s Crossing (1990) 8,5
Barton Fink (1991) 8,5
The Hudsucker Proxy (1994) 6,0
Fargo (1996) 8,5
The Big Lebowski (1998) 8,0
Oh Brother, Where Art Thou? (2000) 5,0
The Man Who Wasn’t There (2001) 5,0
Intolerable Cruelty (2003) 5,5
Ladykillers (2004) 6,0
No Country for Old Men (2007) 8,5
Burn After Reading (2008) 7,0
A Serious Man (2009) 8,0
True Grit (2010) 6,0
Inside Llewyn Davis (2013) 8,5
Hail, Caesar! (2016) 5,5
The Ballad of Buster Scruggs (2018) 5,5

Y aquí un compendio de sus habilidades y técnicas cinematográficas:

Guionistas excelentes de comedia y sorprendentes de género, siempre revitalizando y reescribiendo los códigos y buscando lo más contracultural y lo más crítico, con buenos diálogos y notables personajes
Dirección de actores brillante y astuta, capaz de trascender lo escrito en el guion para dotar a sus películas de una fauna de estúpidos, bobos o caracteres extremos muy personal e intransferible.
Montadores también brillantes, que rara vez llaman la atención sobre sí mismos y que con esta herramienta pulen aún más lo caligráfico de su puesta en escena.
Realizadores que se adaptan a cada nuevo proyecto, con mucha querencia por la comedia o el cine negro, que han sabido sacar lo mejor de sus operadores
Estilo nada comercial y siempre crítico con su propio material, que casi nunca es pretencioso ni grandilocuente, y con el que construyen una filmografía de autor nada acomodaticia
Marketing sorprendente: apenas conceden entrevistas y no son de los que van por ahí haciendo amigos, pero todo el mundo les respeta y quiere trabajar con ellos.

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LITERATURA

Perfil: Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) es a sus casi 70 años el escritor más conocido y respetado de España. Entre su masa lectora, es considerado poco menos que un maestro de las letras y una personalidad fundamental de la cultura. Sin embargo su altura literaria real dista mucho de ese aura de intocable que muchos, y sobre todo él mismo, quisieran otorgarle.

Pero hay que reconocerle que lo ha conseguido: de reportero televisivo de guerras por todo el mundo, ha pasado a ser escritor de enorme éxito, traducido a numerosos idiomas, y con ventas que se cuentan por millones. Con descaro, personalidad y trabajo duro, ha escrito una treintena de novelas en treinta y tantos años que él ha defendido que no son best-sellers (históricos o thrillers) de baja calidad como los anglosajones o estadounidenses, sino de mayor enjundia literaria, por razones que nadie entiende muy bien cuáles son.

Cada vez más escorado hacia posiciones ideológicas bastante cuestionables, y con una soberbia y una arrogancia que en lugar de enmascarar potencia siempre que puede, Pérez-Reverte es en realidad poco más que un interesante columnista, un erudito historiador, y un escritor de libros de gran impacto mediático configurados con una estética narrativa que podría considerarse de pre-galdosiana. Según él inspirado por Alejandro Dumas y por Joseph Conrad, en realidad está sobre todo inspirado por el cine americano, y es que su trayectoria parece sobre todo construida para contar historias grandilocuentes y muy poco literarias.

No es, por tanto, Pérez-Reverte, un gran novelista, ni mucho menos. Es un narrador correcto, temerariamente encumbrado por una crítica servil y falaz, incapaz de ponerle peros al macho alfa de nuestras letras. Y cada vez parece más necesitado de la polémica fácil, y de escribir textos acerca de temas espinosos de los que no sale precisamente bien parado. Sólo él sabrá por qué escribió, en un momento en que la extrema derecha está en auge en España, una trilogía sobre un mercenario que trabaja para la Falange, o por qué cuando decide escribir sobre la Guera Civil, ya sea en un libro para niños, o una extensa novela como ‘Línea de fuego’, siempre dejando claro que no hubo víctimas ni verdugos, sino que golpistas, sublevados y fascistas son lo mismo que republicanos.

Aquí mi valoración de lo que he leído de su carrera:

El húsar, 1986
El maestro de esgrima, 1988 4,0
La tabla de Flandes, 1990 4,0
El club Dumas o La sombra de Richelieu, 1993 5,5
La sombra del águila, 1993 5,5
Territorio comanche, 1994
Un asunto de honor (Cachito), 1995 5,0
La piel del tambor, 1995 4,0
El capitán Alatriste, 1996 4,0
Limpieza de sangre, 1997 4,0
El sol de Breda, 1998 3,0
El oro del rey, 2000 3,0
La carta esférica, 2000 4,0
La Reina del Sur, 2002 4,0
El caballero del jubón amarillo, 2003 3,0
Cabo Trafalgar, 2004 5,5
El pintor de batallas, 2006 4,0
Corsarios de Levante, 2006
Un día de cólera, 2007 2,0
Ojos azules, 2009
El asedio, 2010 2,0
El puente de los asesinos, 2011
El tango de la guardia vieja, 2012
El francotirador paciente, 2015 2,0
La guerra civil contada a los jóvenes, 2015 1,0
Falcó, 2018
Eva, 2018
Sabotaje, 2018
Los perros duros no bailan, 2018
Sidi, 2019 2,0
Línea de fuego, 2020

Y aquí un resumen de sus habilidades y técnicas.

Voz narradora propia de un escritor del XIX mezclado con la de un reportero. Muy poca originalidad tanto en el estilo como en su visión del mundo
Creación de personajes paupérrima: ni un solo personaje verdaderamente memorable.
Diálogos hábiles, pero muy repetitivos, incluso personajes de novelas diferentes hablan igual, y muchas veces se nota que hablan por boca del propio autor, mal enmascarado en sus caracteres.
Prosa funcionarial, con algún destello que quiere ser lírico, sin conseguirlo.
Estilo grandilocuente, épico, a veces cínico, sin nada destacable.
Marketing espectacular: se ha vendido casi como el nuevo Hemingway, autor al que por cierto él dice detestar.

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CINE

Perfil: Christopher Nolan

Es Christopher Nolan (Londres, 1970) uno de los directores más famosos y venerados de la actualidad, pero lo es por un sector muy concreto de la cinefilia o de los espectadores, no tanto por la crítica (afortunadamente), que desde el estreno de ‘El caballero oscuro’ pareciera que ven en él, y en cada nueva película que presenta, prácticamente la salvación y la razón de ser del cine contemporáneo, sin darse cuenta en realidad de que se trata simplemente de un director comercial, muy astuto y ambicioso, que pocas veces ha conseguido realmente una buena película, y que es ante todo un maestro a la hora de venderse a sí mismo.

Cuando en el año 2000 muchos vimos ‘Memento’, descubrimos (porque ‘Following’ todavía era bastante difícil de encontrar) a un director sorprendente y valiente que se atrevía a jugueteos narrativos tales como un relato con las secuencias en orden inverso al cronológico, pero al que todavía le faltaba algo para introducirse en sus personajes y para hacerlos creíbles y rotundos, y al que en la imagen y el montaje no se le encontraba mucha personalidad. Veinte años, y una decena de películas más tarde, tal sensación permanece casi intacta, salvo por ese gran triunfo que fue ‘The Dark Knight’, la que probablemente sea su mejor película hasta la fecha, y a cuyas alturas no ha vuelto a asomarse por mucho que lo ha intentado, proponiendo una y otra vez grandes blockbusters que a su vez resulten profundos y personales.

Nolan está más que dispuesto a dejar huella en todos los géneros (o subgéneros…) que toque, ya sea el de superhéroes, el de psicópatas, el bélico (Dunkirk), la Sci-fi (Interstellar), pero lo cierto es que no lo consigue salvo en lo más superficial… esto es: epatando al espectador menos exigente (que pide para él continuamente el Óscar, convencido de que sería la prueba final de su genialidad…), logrando impacto mediático pero no esa gran película del género que pretende, sino un espectáculo algo vacuo, inflado, pretencioso y gélido. Sería interesante ver a Nolan moviéndose en una película con un presupuesto inferior a los veinte millones de dólares. Cada nuevo proyecto suyo es un «más difícil todavía», un «más grande y mejor», cada vez más caro, más pendiente de la aceptación de un público entregado que de hacer verdadero gran cine. No tiene nada que hacer frente a grandes directores como Paul Thomas Anderson, Jeff Nichols, Enrique Urbizu o Kenneth Lonergan, y dudo que su fama le dure muchos años más.

Aquí mi valoración de su filmografía:

Following (1998)  5,5
Memento (2000) 6,5
Insomnia (2002) 5,0
Batman Begins (2005)  6,0
The Prestige (2006)  5,5
The Dark Knight (2008) 7,5
Inception (2010) 4,0
The Dark Knight Rises (2012)  5,5
Interstellar (2014)  5,0
Dunkirk (2017) 5,0
Tenet (2020)

Y aquí un resumen de sus talentos y habilidades:

Guionista astuto y hábil, pero a menudo mecánico y demasiado trascendente. Mucho mejor guionista con su hermano de colaborador
Dirección de actores nada importante o memorable. Consiguió un trabajo memorable con Heath Ledger, pero apenas se puede añadir algo más
Montador poco talentoso, sin duda sabe unir secuencias y construirlas de forma grandilocuente, pero su montaje es demasiado picado, poco creativo y nada personal.
Realizador epatante ya que siempre trabaja en películas de gran presupuesto, no se diferencia de ningún otro con esos altos estándares de producción.
Estilo que quiere ser comercial y al mismo tiempo personal, con lo se queda en tierra de nadie, no es un mal director, pero es un director sin estilo definido.
Marketing para quitarse el sombrero: desde que hizo la trilogía Batman, cada nuevo proyecto suyo se saluda como si fuera algo único y extraordinario que fuera a cambiar la historia del cine.

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CINE

Perfil: Enrique Urbizu

Nacido en Bilbao en 1962, Urbizu es, tal como le calificaron en el especial que le dedicaron en TCM, una rara avis, pero no solamente por su cine, sino por su personalidad artística y su profundo y agudo sentido analítico. Guionista consumado, loco por el cine desde la juventud, se gastaba el dinero que podía conseguir cuando era un melenudo en hacer cortos y locuras fílmicas con sus amigos, soñando algún día con ser cineasta. Lo consiguió de la mano de Andrés Vicente Gómez, y no ha defraudado a pesar de los altibajos de una carrera no muy larga en títulos, pero que ha ido de menos a más, aprendiendo de los errores, fraguando un estilo sin prisas pero con inteligencia y constancia, aunando un espíritu crítico y casi subversivo con una mirada maliciosa y poco acomodaticia, filmando cada película con alegría de rodar pero también con un gran sentido de la responsabilidad narrativa.

De la locura divertidísima y gamberra de ‘Tu novia está loca’ pasó a su primera película realmente personal y valiosa, ‘Todo por la pasta’, un noir bastante original y con suficiente fuerza expresiva como para empezar a hacerse un nombre en un género en el que luego reincidirá. Sin embargo se vio obligado a hacer comedias de encargo (un género que ha dicho muchas veces que le da pánico, con ‘Como ser infeliz y disfrutarlo’ y ‘Cuernos de mujer’, filmes en los que no pudo crecer como director, algo que sí pasó en la muy refrescante y libre, llena de ternura e inteligencia, ‘Cachito’, sobre el relato de Pérez-Reverte, en la que el bilbaíno pudo volver a demostrar de lo que era capaz y sobre todo pudo prepararse para una plenitud que estaba ya muy cerca de llegar.

Porque sus siguientes tres largometrajes (los últimos que ha realizado hasta la fecha), pueden considerarse una magnífica trilogía de filmes negros –siempre muy colindantes con el western, pues su mirada es la de un cineasta de relatos violentos, secos, en la frontera física y emocional– con los que ha adquirido un prestigio que no le ha regalado nadie, pues lo ha conquistado a base de coherencia, trabajo duro, coherencia conceptual y un conocimiento endiablado de los resortes narrativos del cine, sabiendo ocultar sus limitaciones y potenciando sus virtudes, indagando en el género negro con fiereza y valentía, y logrando con la tercera el Goya a mejor director y mejor película. He aquí la valoración de su trayectoria (que esperamos que pueda aumentar en unos cuantos títulos más):

Tu novia está loca (1988)  6,0
Todo por la pasta (1991) 6,5
Cómo ser infeliz y disfrutarlo (1994) 5,5
Cuernos de mujer (1995)  5,5
Cachito (1996)  6,5
La caja 507 (2002) 8,0
La vida mancha (2003) 8,0
No habrá paz para los malvados (2011)  8,0
Gigantes (2018) (TV)  7,0
Libertad (2021) (TV)

Finalmente la valoración de sus habilidades y competencias como cineasta:

Guionista de raza, que trabaja el guion hasta que queda cerrado como una piedra, muy pendiente de las motivaciones de los personajes y del entorno en que se mueven, capaz de crear tramas cerradas y al mismo tiempo sorprendentes.
Dirección de actores más que solvente, que ha ido a más, porque en su trilogía última (2002-2003-2011), sobre todo con la presencia de José Coronado, ha cuajado personajes memorables como Rafael Mazas y sobre todo Santos Trinidad, compendio de su mirada sobre el género.
Montador muy eficaz, que sabe imprimir ritmo y elegir siempre las mejores tomas con las que ayudar a sus actores/personajes, que no llama la atención sobre sí mismo y que busca la mesura y la armonía, pero también el impacto cuando hace falta.
Realizador soberbio, muy preocupado por las posibilidades del encuadre y el corte, mas pendiente del todo que de las pequeñas partes, siempre sobrio y certero, de inteligente y maliciosa mirada.
Estilo directo, descarnado a veces, con pocos pero notables diálogos, muy preocupado por el punto de vista y la altura de la mirada humana, nunca efectista o truculento, a menudo gélido y perspicaz.
Marketing regular: no es muy conocido y en sus apariciones públicas no es que sea especialmente carismático, pero es un director y pensador cinematográfico de gran personalidad.

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CINE

Perfil: Orson Welles

A pesar de firmar una obra no muy larga en títulos –aunque la lista de proyectos no realizados o a medio terminar es realmente dolorosa–, Welles se ha ganó con creces la denominación de genio universal de este extraño invento llamado cine. Los trece largometrajes dirigidos por él, de los que sólo en un caso no participa también como actor, lo acreditan como uno de los cinco más grandes que ha dado la cinematografía estadounidense, siendo además el primero de todos ellos por coordenadas históricas, y probablemente el más trágico por todo lo que significó su carrera y las dificultades a las que se enfrentó para sacarla adelante.

Su maldición fue, sin ningún género de dudas, el contrato asombroso que consiguió de la RKO: control total y montaje final de tres películas… que por supuesto al final solamente fue una –’Ciudadano Kane’–, porque la siguiente, ‘El cuarto mandamiento’, fue ya mutilada por el estudio, y la tercera nunca tuvo lugar porque la compañía le rescindió el contrato. Considerado desde entonces un director difícil y problemático, tan solo tuvo oportunidad de filmar dos trabajos más en su país natal, que no forman parte de lo mejor de su cinematografía, antes de comenzar un largo periplo que lo llevaría por varios países del mundo, convirtiéndose en uno de los pocos directores nómadas estadounidenses de la historia del cine, reuniendo con mucho esfuerzo la financiación necesaria (muchas veces, la imprescindible) para poder seguir filmando películas.

Su magnífico díptico shakesperiano de 1948-1952 demostró que podía trabajar con menos medios pero con idéntica pasión e imaginación visual, y aunque probablemente con ‘Mr. Arkadin’ filmó su película menos interesante, regresó por todo lo alto a Estados Unidos para filmar una de sus más grandes obras maestras, ‘Sed de mal’ (‘Touch of Evil’, 1958), adaptando una novelita insustancial, con el apoyo de Charlton Heston, para reincidir en sus caracteres grandiosos y en su personalísima mirada al cine estadounidense. También mutilada por el estudio, no impidieron que ‘Sed de mal’ fuese uno de sus filmes más influyentes y valorados por la crítica mundial. Pero definitivamente desencantado de aquella industria, pudo hacer ‘El proceso’ en una dificultosa coproducción de varios países europeos y filmó otra obra maestra. Pero quizá su más perdurable y genial contribución al cine fue su última película shakesperiana, la monumental ‘Campanadas a medianoche’, filmada en su mayor parte en España, con el que quizá sea su guion más perfecto y su interpretación más desgarrada.

Todo en Welles es desmesurado, gigantesco, genial, barroco, grandioso. Incluso una película tan pequeña y tan sombría como ‘F for Fake’, que esconde en sus tinieblas un entusiasmo creativo y una euforia que se le escapa por los poros de sus fotogramas, es enorme y genial por su arrolladora inventiva, por la complicidad que transmite su creador y máximo responsable, por poseer una mirada única sobre cada pequeña cosa que observa. Sólo podemos soñar imaginando lo que su carrera hubiese dado de sí de no haber perdido el apoyo de los grandes estudios, o de haber podido filmar más películas en Europa, porque es imposible no referirse a su corpus como una trayectoria frustrada.

Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941)  9,5
El cuarto mandamiento (The Magnificent Ambersons, 1942) 9,5
El extraño (The Stranger, 1942)  7,0
La dama de Shanghai (The Lady from Shanghai, 1947)  7,5
Macbeth (1948)  8,0
Othello (1952)  8,5
Mister Arkadin (1955)  6,0
Sed de mal (Touch of Evil, 1958)  10
El proceso (The Trial, 1962)  9,5
Campanadas a medianoche (Chimes at Midnight/Falstaff, 1965)  10
Una historia inmortal (The Inmortal Story, 1968)  7,0
Fraude (F for Fake, 1973)  10

Para terminar, como siempre en los perfiles, una glosa de sus habilidades y técnicas como cineasta:

Guionista genial por su profundo conocimiento del mundo del teatro y su capacidad para traducir ese conocimiento en escritura cinematográfica, pergeñando argumentos apasionantes incluso a partir de textos tan manidos como los shakesperianos, a los que sus guiones dotan de una vida inusitada.
Actor extraordinario, a veces un poco soberbio o tirando demasiado de carisma, pero capaz de crear personajes memorables incluso en filmes ajenos, por su capacidad transformadora, en lo externo y en lo interno, y por su bella y profunda voz.
Dirección de actores entre las más grandes de la historia dentro de su clase, siendo además director de teatro y actor él mismo, lo que se traduce en una riqueza actoral muy difícil de encontrar en otros cineastas, incluso en los más grandes de su tiempo
Montador genial, superlativo, capaz de maravillas a la altura de muy pocos, como la batalla de ‘Campanadas a medianoche’ o el genial ritmo interno de ‘El proceso’, y quizá si hubiera montado él mismo ‘Sed de mal’ sería una obra maestra de mayor calado aún.
Realizador entre los más grandes de la historia del cine, que ha sabido extraer lo mejor de los directores de fotografía mejores de su época, pero también de los menos dotados, dándoles la oportunidad de lucirse, como cualquier de sus jefes de departamento se luce incluso en filmes de bajo presupuesto, siendo capaz de crear ambientes, o movimientos de cámara imposibles o de construir secuencias operísticas con cuatro cuartos.
Estilo grandioso, barroco, desmedido, enamorado de las posiblidades expresivas del cine, con constantes movimientos de cámara nunca gratuitos, sino siempre narrativos, al servicio de aquello que quiere contar, con un tratamiento del blanco y negro (el 95% de sus películas) excelso, con una profundidad de campo y una presión en los límites de la planificación audiovisual. Por último glosar algo que pocas veces se comenta: su magistral empleo del sonido en todas sus películas, guinda final de un estilo mil veces imitado y nunca superado, que puso el listón demasiado alto para sus contemporáneos y que tuvo que esperar hasta los setenta para encontrar rivales a su altura.
Marketing penoso, pese a ser un actor estrella en su país, le odiaban y le despreciaban por su escasa contención verbal, por no tener pelos en la lengua y por ser un niño prodigio al que debían poner en su sitio.

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CINE

Perfil: Alejandro Amenábar

El primero de los perfiles de los muchos que tengo previsto hacer es para este oriundo de Santiago de Chile (1972), que sigue siendo hoy en día uno de los directores más valorados por el público (y por parte de la crítica), y que por tanto es uno de los que se manejan en esta industria cinematográfica (la española) con más margen de maniobra, tomándose su tiempo entre película y película, y presentando casi siempre proyectos de gran envergadura presupuestaria, con las más grandes estrellas, nacionales o internacionales, y con temas ambiciosos y trascendentes como la eutanasia, la desconocida grandeza intelectual de las mujeres de la antigüedad, los prolegómenos a una guerra civil, las snuff movies o la vida después de la muerte.

Habiendo filmado ya siete largometrajes, podemos hacer una estimación de su trayectoria, su estilo y sus intereses, así como de su calado en el arte de dirigir películas. Amenábar no solamente dirige, sino que además escribe los guiones de sus películas (en solitario o en colaboración) y crea la música de la mayoría de ellas, aunque no la escribe ni la compone, porque él es no es músico, sino que emplea músicos en la sombra que hacen realidad sus ideas musicales, con mayor o menor acierto. Amenábar tiene su gran gurú en Spielberg, y esto se ve en sus películas, en lo heterodoxo de sus temas y en su búsqueda nada disimulada de meterse al público con sus realizaciones. Por todo ello es imposible considerarle un gran director, pero antes que nada voy a hacer una valoración rápida de su carrera hasta la fecha (y si hay futuras películas actualizaré esta lista):

Tesis (1996) 6,0
Abre los ojos (1997) 5,0
Los otros (2001) 5,5
Mar adentro (2004) 1,0
Ágora (2009) 4,0
Regresión (2015) 5,0
Mientras dure la guerra (2019) 2,0

Podemos decir que Amenábar es un director más astuto que genial, más habilidoso que formidable. ‘Tesis’ supuso una refrescante sorpresa, con algunas ideas de puesta en escena inteligentes y estimulantes, pero su formidable éxito fue quizá contraproducente, porque este director enseguida se vio aupado a unos altares a los que no pertenecía, y en los que empezó a tambalearse ya en la siguiente, ‘Abre los ojos’, y sus oquedades como creador, sus limitaciones expresivas, su absoluta falta de estilo y de personalidad cinematográfica, han sido patológicamente maquillados en sus siguientes cinco películas, sin conseguirlo nada más que en momentos puntuales, abrumando al espectador con filmes que pueden considerarse casi plagios (‘Los otros’ sobre ‘Suspense’ de Jack Clayton), con melodramas lacrimógenos de una tendenciosidad insoslayable (‘Mar adentro’, ‘Mientras dure la guerra’), o con filmes internacionales de dudosa pertinencia, originalidad o valor cinematográfico (‘Ágora’, ‘Regresion’), conformando un corpus que ningún cinéfilo exigente puede calificar de importante.

Su última película, ‘Mientras dure la guerra’, por desgracia para él y para su cohorte de admiradores, le sitúa más cerca de Garci que de Spielberg, y propone un relato lastrado por su esquematismo narrativo, por su nula imaginación visual y su sonrojante ambición conceptual. Amenábar no sabe, ni probablemente sabrá nunca, quién fue Unamuno, y el esforzado Karra Elejalde poco puede hacer para sumar algo. Es un filme mal escrito, mal dirigido, mal montado y mal musicalizado, propio no de un gran cineasta, sino de un verdadero advenedizo en esto del cine. Pero para terminar con este perfil, que no se merece ser mucho más largo, haremos un compendio de su estilo y sus técnicas:

Guionista: ambicioso y siempre buscando temas importantes, pero poco cabal, con gusto por el impacto y la revelación fácil.
Dirección de actores: habilidoso y eficaz muchas veces, dentro de su estilo y con sus limitaciones, pero ni un solo personaje memorable
Montador: nada destacable
Realizador: astuto, con algunas secuencias bien armadas, pero más efectivas que emocionantes o deslumbrantes
Estilo: cercano al thriller, sin una mirada personal sobre aquello que cuenta, convenciones narrativas que funcionan pero mil veces vistas.
Marketing: magistral, sólo comparable a figuras como Shyamalan, Nolan o el propio Spielberg.

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