CINE

Rogue One y la Aventura

Creo firmemente, desde hace mucho tiempo, que la crítica «profesional» no ha reflexionado lo suficiente sobre la Aventura y que en general no sabe bien qué hacer con ella. Por otra parte estoy seguro de que no existe sub-género más maltratado en la actualidad por parte de productoras y editoriales, debido por supuesto a su carácter eminentemente comercial. Así las cosas, pasan por aventuras relatos que no lo son, y quedan como grandes exponentes del género títulos (Parque Jurásico, Interstellar, El retorno del rey…) cuyos máximos responsables ni han reflexionado lo suficiente sobre el material que tenían entre manos ni tienen el menor interés en mostrar una Aventura medianamente solvente.

Pocos han comprendido, me temo, el carácter subversivo y catártico de la Aventura, tanto en Literatura como en Cine. Para muchos no es más que una excusa para un espectáculo de efectos especiales, para epatar al espectador con escenografías grandilocuentes y para ganar dinero. Pero la Aventura es siempre, cuando es verdadera, un estudio profundo de psicologías y actitudes frente a la vida, un relato con el que tirar de lo más noble y también de lo más primitivo que alberga el espectador, y una profundización en las neurosis culturales de una generación por entero. Ahí es nada.

La catarsis de Rogue One

Puede que algún lector piense que tantos programas (van dos, falta uno…) sobre Star Wars en Viajeros de la noche, al lado de Carlos y Juanjo, me está haciendo cambiar de opinión sobre estas películas y este universo narrativo en general. Y nada más lejos. Más bien al contrario. Sigo pensando que es una franquicia artificialmente estirada y que para ver algo bueno en ella hay que tragarse mucho título mediocre (como en Obi-Wan, que para ver su magnífico episodio final tienes que ver antes cuatro capítulos muy endebles). Por otra parte, la influencia Disney es lo que le faltaba (a esta saga y a la Aventura en general) para darle la puntada final. Y sin embargo, qué sorpresa tan grata, maravillosa e inesperada este Rogue One: una historia de Star Wars. Si yo hubiera sido un enamorado de esta franquicia seguramente la sorpresa habría sido menor o ninguna en absoluto, y hasta habría pasado inadvertida. Las gemas más brillantes se encuentran, siempre lo he dicho, en el desierto más absoluto.

Rogue One (2016) es, desde su durísimo comienzo hasta su desoladora imagen final, no solamente todo lo que Star Wars debería haber sido desde la magistral The Empire Strikes Back, sino que en su núcleo y en su esencia es un regalo para todos los que vivimos por y para la Aventura, los que sabemos que es algo más, mucho más, que un sub-género palomitero. El director Gareth Edwards, los guionistas Chris Weitz y Tony Gilroy, los autores de la historia John Knoll y Gary Whitta, el director de fotografía Greig Fraser, el músico Michael Giacchino, los montadores, los diseñadores de producción… en fin todo el equipo por entero se lo toma absolutamente en serio, no como si estuvieran filmando la enésima película Star Wars, sino como si estuvieran filmando la última, o mejor aún como si reinventaran la saga por completo, ajenos a las muy problemáticas precuelas de 1999, 2002 y 2005, y aún más a las deleznables continuaciones de 2015, 2017 y 2019, con un entusiasmo y un aliento épico que es verlo para creerlo.

No existe aquí ni una sola concesión a un público infantil, ni el más mínimo ramalazo (a los que tan acostumbrados estamos) a lo sentimentaloide o zafio. Los cineastas elevan desde el comienzo el tono a una altura casi trágica, aderezado con un insuperable sentido de la aventura, y no lo sueltan hasta el final. Con un guion muy elaborado, sorprenden las noticias de rodaje y posproducción problemáticos, porque todo funciona como un reloj. Cuenta sobre todo la triste historia de una hija y un padre separados durante muchos años y que volverán a reunirse en circunstancias terribles, pero también cuenta la peripecia de una panda de perdedores, de supervivientes, que deciden llevar a cabo el que probablemente sea el primer acto altruista de sus vidas, y está todo tan bien contado, con tanta convicción, con tal capacidad persuasiva, que te lo crees en todo momento y que el filme respira con ese aura de las mejores películas de aventuras de todos los tiempos.

Hace falta mucho coraje para situarse argumentalmente detrás de la mítica película de 1977 y contar los eventos previos a aquel primer encuentro entre la princesa Leia y Darth Vader, y hacerlo de tal manera que pone en serios aprietos al seminal filme de George Lucas. Es Rogue One un relato siempre en el abismo, siempre en movimiento, que sin embargo no parece apresurado o atolondrado, sino firme, sólido y hasta reflexivo. Y para ello hace falta un dibujo de personajes lo bastante sabio como para depositar en ellos, en sus decisiones, réplicas y contrarréplicas, todo el peso del drama. Son Andor (Diego Luna) y Jyn (Felicity Jones) los dos personajes que se hallan ausentes en las precuelas de Lucas, dos caracteres extraordinarios y a la altura de Han Solo y Leia. Luna y Jones bordan sus papeles como si hubieran nacido para ellos, pues no interpretan sino que son los personajes en todo momento, otorgándoles una belleza y una verdad indescriptibles. Y no están solos: el androide K, el guerrero ciego, su acompañante, el villano de la función (el habitualmente magnífico Ben Mendelsohn), Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Riz Ahmed… todos ellos conforman un collage de rostros perfecto, que se diría forma parte del canon de Star Wars desde hace décadas, y no solamente desde hace seis años.

Y narra toda esta locura un Gareth Edwards en estado de gracia, filmando las secuencias de diálogos con gran inteligencia, las de suspense con una perspicacia poco común y las de acción con un poderío y un pulso narrativo que le ponen a la altura de un Irvin Kershner o incluso de un Steven Spielberg. Rogue One está plagada de planos pasmosos (el destructor sobre la base enemiga, la destrucción de la ciudad, el ataque bajo la lluvia, los planos subjetivos del combate final…), y de secuencias formidables, que la sitúan muy por encima de la media y que nos devuelven el sabor de la gran Aventura y le devuelven a la franquicia la dignidad y el lugar que el primer Lucas y Kershner les otorgaron más de treinta años atrás. Hasta su final sombrío y desgarrador es digno de mención. Lo tiene todo esta maravillosa película, que cuenta una vez más la lucha de los humildes, de los desamparados, contra el poder absoluto, algo que está más de actualidad quizá que nunca. La gran Aventura es siempre un relato de supervivencia, de luchar contra lo invencible, de destruir los basamentos de una sociedad hipócrita y corrupta, y eso pocos filmes lo han logrado. Rogue One es uno de ellos.

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Viajeros de la noche – Capítulo décimo: Airada discusión sobre la trilogía de precuelas de Star Wars

O eso pretendía yo, que fuera airada, como buen sith polemizador que soy, pero como Carlos y Juanjo llevan un tiempo aprendiendo el camino de los Jedi a soportarme, podemos decir que nuestra amistad sigue en pie… y lo más importante: el programa también. Así que nos hemos entretenido un buen rato a hablar de las trilogía de precuelas de ‘Star Wars’, que tanto dio que hablar hace ya la friolera de dos décadas (qué viejo me siento de pronto, joder…), y por un buen rato quiero decir tres horas (a hora por título tampoco es tanto), y además hemos introducido algunos efectos de sonido y mucha música del nunca igualado John Williams, para hablar de esos tres títulos para mí absolutamente mediocres e innecesarios que fueron ‘La amenaza fantasma’ (‘The Phantom Menace’, 1999), ‘El ataque de los clones’ (‘Attack of the Clones’, 2002) y ‘La venganza de los Sith’ (‘Revenge of the Sith’, 2005), con los que Lucas cerraba, o eso creíamos, la tan famosa saga galáctica…

Y para qué decir que tanto Juanjo como Carlos piensan no solamente que no son esas tres películas mediocres que yo veo, sino altamente defendibles y disfrutables, por lo que el debate está servido, pero creemos que por una vez hemos podido demostrar que los debates sirven para algo más que para decir paridas, para enfrentamientos de patio de colegio y para ver quién mea más lejos. Nos hemos comportado como personas civilizadas y de paso he hecho feliz a mis dos amigos, que eso también es importante (…no tanto como el enorme favor que me deben ahora, que me voy a cobrar en programas mucho más interesantes… no lo diré muy alto) así que todos contentos y felices vamos a hablar de las fenomenales escenas de amor entre Padme y Anakin, de la fabulosa conversión de Anakin al lado oscuro, y sobre todo de lo bien que se lo pasó Ewan McGregor declamando según qué frases.

Animáos y dadle al click en ivoox, que es gratis y pasaréis un rato estupendo:

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O bien ponedlo en Spotify, que es igual de gratis e igual de disfrutable:

¡Y muchas gracias a todos por escucharnos y apoyarnos a seguir creciendo!

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Viajeros de la noche: Intenso debate sobre la trilogía original de ‘Star Wars’

Quienes me conocen, aunque sea un poco, ya saben que la saga ‘Star Wars’ no es santo de mi devoción bajo ningún concepto. Como mucho, puedo aceptar un hecho: que ‘El imperio contraataca’ (‘The Empire Strikes Back’, Irvin Kershner, 1980) es una maravilla absoluta, y una certeza: que el primer, el original ‘Star Wars’, que luego se llamó ‘Una nueva esperanza’ (‘A New Hope’), es casi un milagro que resultase una película tan bien armada, porque, seamos francos, la historia de un granjero al que acompañan un anciano místico, sinvergüenza gruñón y un felpudo con patas (además de los droides de rigor), para salvar a la princesa custodiada en un castillo (la Estrella de la Muerte) de las garras del villano de la función (un tipo con casco negro y poderes mágicos) no ofrecía muchas expectativas de serlo…

A partir de ahí la tan cacareada saga, que ha dado otras siete películas del corpus central (cada una peor que la anterior, en un ‘tour de force’ admirable…), algunas más para ir aderezando los fines de semana, y muchas series, y libros, y cómics y videojuegos, ha terminado por estomagarme. Pero como en el fondo soy un blando y me gusta ver felices a mis amigos, acepté a hacer un programa sobre la trilogía original porque sé que JJ y Carlos la aman con todas sus fuerzas y porque pensé que podría dar lugar a un muy intenso e interesante debate, como finalmente ha quedado. Así que aquí van tres horas y pico de charla con la que podéis amenizar muy lindamente ese viaje al pueblo de este fin de semana, o simplemente homenajear que estamos, hoy, en el día de Star Wars (el May the 4th dichoso…). Aprovechad ahora que todavía Juanjo, Carlos y yo seguimos siendo amigos, porque me parece que la cosa va a cambiar en cuanto hagamos la siguiente parte de este programa, sobre las «maravillosas» precuelas que Lucas perpetró de 1999 a 2005… Y por cierto que el siguiente que vamos a grabar no va a ser ese, sino otro sobre cierto individuo atolondrado en cierta isla mítica en mitad del Caribe…

Sin más dilación el enlace a Ivoox:

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Y por supuesto también puede escucharse en espoti… aquí lo tenéis:

Y para cerrar esta entrada sobre el programa, quizá uno de los mejores carteles que he encontrado de ‘El imperio contraataca’:

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ARTÍCULOS, CINE

Sagas

Lo que le gusta a la gente las sagas, aunque es algo bastante lógico, ya que el espectador medio casi nunca quiere arriesgar, y si va a pagar por ver algo que más o menos ya conoce, le será mucho más fácil entrar en ese mundo y no sentirse decepcionado que si va por ejemplo a ver cine de autor, con esos «mundos interiores» que nadie comprende ni tiene por qué comprender. Las sagas, en gran medida, son el más nítido ejemplo del cine más comercial y más dedicado al público. Sin embargo en algunas de ellas encontramos verdadero gran cine. Los grandes talentos narradores se imponen incluso en títulos prediseñados por las grandes marcas financieras.

Se considera, de forma casi unánime, a la mejor saga o trilogía de la la historia, la que Coppola dirigió en los años 197219741990, pero seamos francos: por mucho que yo crea que es necesario, importante y hasta crucial confrontar títulos, me parece que comparar la trilogía ‘El padrino’ con casi todo lo que vamos a comentar a continuación es algo parecido a comparar ‘El Quijote’ con algo tan chabacano y tan pueril como un Pérez-Reverte o un Muñoz Molina. Es decir, es la mejor trilogía porque se encuentran entre las mejores películas de la historia del cine, y una cosa es comparar y otra abusar, poniéndola al lado de tanto filme comercial como a continuación vamos a mencionar.

Vamos a echar un vistazo a todas las sagas que mi memoria sea capaz de recolectar sin verme obligado a acudir a la wikipedia:

Empezando por la más famosa, ‘Star Wars’: de la que diré que la primera es maravillosa y la segunda, ‘El imperio contraataca’, una obra maestra del cine de aventuras y de fantasía de todos los tiempos. A partir de ahí la cosa va cuesta abajo, con una tercera película, ‘El retorno del Jedi’, bastante decepcionante en no pocos aspectos, y una nueva trilogía algo boba, aunque eso sí, toda una gozada en comparación la que perpetró Abrams… porque aunque la segunda de la última es bastante salvable (pese a algunos aspectos cuestionables), la trilogía final es para echar a correr.

Siguiendo por otra muy famosa, la de Harry Potter: con dos primeras películas pasables y una tercera que, una vez más, es toda una obra maestra del cine de aventuras y fantasía, la inolvidable ‘Harry Potter y el prisionero de Azkabán’, una cuarta bastante sólida, una quinta sencillamente horrible, una sexta interesante, y una dupla final bastante defendible.

Otra famosa, la de ‘Star Trek’: que ya cuenta nada menos que con trece películas, aunque lo malo es que se han quedado, las del siglo pasado, muy viejas, e incluso la de 2002, ‘Star Trek: Némesis’, es bastante floja. Para mi sorpresa, las nuevas, las de Abrams, me parecen bastante sólidas y estimulantes.

Y otra muy famosa, la de James Bond: con nada menos que veinticinco títulos oficiales (si incluimos el último no estrenado aún de Cary Fukunaga), y dos títulos no oficiales y bastardos. Al igual que ‘Star Trek’, creo que las antiguas, incluso las de Connery, han envejecido muchísimo, y hoy resultan casi ridículas. En mi opinión la mejor es ‘Casino Royale’ (2006), con bastante diferencia.

Vamos con Rambo: que tiene una primera película realmente estupenda, aquí llamada ‘Acorralado’ (Ted Kotcheff, 1982), aunque su título original era ‘First Blood’, un filme muy crítico con la guerra de Vietnam y que narraba con fuerza y verdad la realidad de los veteranos de guerra, pero que tuvo una segunda parte que era un delirio belicista, fascista y absurdo, con el curioso título de ‘Rambo: First Blood II’ (1985), aunque con sensacional fotografía nada menos que de Jack Cardiff. La saga continuó de manera progresivamente deleznable con otras tres películas, a cual más olvidable.

Una muy mala, la de ‘Matrix’: con una primera película que era de una torpeza, una ramplonería notables, pero que era hasta buena teniendo en cuenta sus continuaciones. Amenazan con más partes.

Otra malísima, la de ‘Halloween’: que contó con una primera película estupenda, la del gran Carpenter, pero que luego se despeñó en casi una decena de secuelas, precuelas, reboots y la madre que lo parió, que cabe preguntarse si eran necesarios…

Una divertidísima, la de ‘Evil Dead’: con tres películas en su haber, de modo que es trilogía, con una primera muy amateur pero muy disfrutable, una segunda que es un desmadre absoluto y una tercera con momentos realmente magníficos y muchísimo humor y guiños cinéfilos. Imposible aburrirse con ninguna de las tres.

La saga ‘Alien’: que cuenta con dos películas iniciales de antología, la de Ridley Scott y sobre todo la de James Cameron, pero que no pudo mantener el listón, y que se vino abajo en una tercera parte de David Fincher defendida por muchos pero bastante floja e inane, y una cuarta que trataba de levantar el vuelo sin conseguirlo… luego, para acabar de hundir el show, ha vuelto Ridley Scott a la saga…

Pero la cosa no acaba ahí, porque se une de manera artificial a la saga ‘Predator’: con una buena película inicial de McTiernan y una segunda bastante poco interesante de un director tan mediocre como Stephen Hopkins…y luego unieron el invento con ‘Alien’, haciendo esos subproductos titulados ‘Alien vs. Predator’, y algunas secuelas más que no interesaron a nadie.

La saga ‘Die Hard’: que hasta la tercera película desde luego es una de las mejores de acción y aventuras, con una primera parte que es absolutamente magistral del primer al último frame, una segunda muy defendible, y una tercera formidable (salvo el final, un poco adocenado e insulso), que incluso en la cuarta película aguanta bien el tipo pero que se viene abajo de manera clamorosa en su quinta y deleznable parte.

Por supuesto, la saga Indiana Jones: con sus tres películas iniciales realmente estupendas, sobre todo la emocionante y por momentos muy bella tercera parte, y con una cuarta algo más desangelada pero igualmente disfrutable. Dicen que van a hacer una quinta… a ver qué hace el bueno de Harrison casi con ochenta tacos.

La de Terminator: otra que empezó de manera inmejorable, con dos películas, las de 1984 y 1991, que son sendas e incontestables obras maestras, pero la tercera fue bastante insulsa, y a partir de ahí el invento se fue al traste, con una cuarta sin interés y una quinta directamente horrible. Me he negado a ver la sexta.

Curiosa la de ‘Regreso al futuro’: una primera parte muy emocionante y una segunda bastante desmadrada, pero sin duda la reina de las tres es la tercera parte, que además es un western magnífico.

¿Más? Sí, la de ‘Arma letal’: que es algo parecido a la de ‘Rambo’, con una primera parte mucho más defendible, pese a sus excesos, que luego se despeña por derroteros absurdos, de comedia boba, casi sin acción y con Gibson haciendo el payaso. De las peores, sin duda.

Vamos con ‘Rocky’: otra estupenda primera película, con cosas muy hermosas y momentos memorables, continuada por una saga olvidable con títulos dantescos, e incluso reboots como el de ‘Creed’, que nada añaden a la primera película.

Y con ‘Mad Max’: que son absolutamente míticas, con una segunda parte que era la mejor de la trilogía original, y con una cuarta, ‘Mad Max: Fury Road’, toda una maravilla y ya sin Gibson en el papel protagonista, una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo.

Y con ‘Mission: Impossible’: con tres películas iniciales bastante irregulares, sobre todo la primera (y una segunda horrible, la de John Woo), pero que tuvo en su cuarto filme, ‘Protocolo fantasma’, la mejor película de la saga con mucha diferencia.

Y para no alargar esto mucho terminemos con dos más, la de ‘Parque Jurásico’: que desde luego no está entre lo mejor que ha dirigido Spielberg y que ni siquiera en las continuaciones ‘Jurassic World’ ha conseguido nada con un mínimo de interés….

… y con la de ‘El señor de los anillos’: que hizo de Peter Jackson una superestrella mundial, y eso que no es un director capaz de entender el universo de Tolkien, pese a que es verdad que la segunda, ‘Las dos torres’, le quedó muy bien.

Hay más sagas, como las de Marvel y las de Disney, pero me da mucha pereza comentarlas. Yo creo que con esto basta, dejando claro que la única trilogía, la que cuenta una historia de manera absolutamente convincente e insuperable a través de tres capítulos, es ‘El padrino’.

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Sigamos con las comparaciones

Sí, sigamos, a ver si conseguimos llegar al fondo de las cosas, o al menos un poco más al fondo, porque me da la impresión de que en casi cualquier artículo las cuestiones o ideas quedan simplemente enunciadas, simplemente referidas, sin obtener ninguna conclusión final, tan solo proponiendo algunas ideas pero sin desarrollar argumentos, sin meterse en harina. Y el tema de las comparaciones a mí me parece capital y apasionante. Por lo que voy a intentar ir un poco más allá, poniendo ejemplos y tratando de explicarme mejor.

Tomemos como ejemplo, si se quiere, una de las comparaciones más habituales entre cinéfilos (…y no tan cinéfilos…): las trilogías. Eso de las trilogías tiene su aquel, porque cuando no es una sino tres películas da la sensación de ser importante (y a veces lo es), por lo que se habla de algo más que de un filme, se habla de un fenómeno social. Y en cuanto a trilogías muchos comparan la original de ‘Star Wars’ (1977-1980-1983), con una de las más prestigiosas, o la más prestigiosa de la historia del cine: ‘El padrino’ (1972-1974-1990). Arguyen, ellos, que de igual manera que la trilogía de Coppola marcó un antes un después, y se convirtió en un verdadero hito del cine de gángsters (una idea, esta última, un tanto cuestionable…), la segunda, la de Lucas (íntimo amigo de Coppola, que fue quien, de forma indirecta, pero objetiva, la hizo posible) es un hito de la «space-opera». Y, una vez más, al ser ambas trilogías, son comparables en grandeza, e importancia, dentro de la historia del cine.

Parece meridianamente claro, para los que tenemos un poco de sentido común, que tal comparación es tan odiosa como cuando se compara a Cervantes con Shakespeare. Pero este ejercicio puede servir para llegar a determinados sitios. En realidad con la que se podría comparar (en esta ocasión supongo que la de Jackson sale perdiendo) es con ‘El señor de los anillos’ (2001-2002-2003), aunque si seguimos el juego a los primeros, que en realidad lo que buscan es elevar la categoría de su «space-opera» poniéndola al lado, o muy cerca, de las que están unánimemente consideradas como una cima del cine de todos los tiempos, podemos sacar, a vuelapluma, unas cuantas conclusiones. La primera de todas ellas es que allí donde la muy exitosa creación de Lucas adolece de una falta de unidad visual y de tono, pues cada una de las películas, a pesar de no estar muy alejadas en el tiempo, está diseñada, fotografiada y dirigida de manera muy dispar a poco que se preste la debida atención, la creación de Coppola es todo lo contrario: a pesar de que su producción se extiende durante casi dos décadas, y de que en la tercera parte se perciben algunas variantes visuales, el conjunto se beneficia de una asombrosa unidad estilística y conceptual que en ningún momento se rompe.

Claro, muchos dirán que mientras la trilogía ‘El padrino’ está dirigida por el mismo realizador (y fotografiada por el mismo operador), la de ‘Star Wars’ tuvo a tres directores (y a tres operadores) diferentes. Y es cierto. Pero no dice mucho del mundo creado por Lucas, un universo supuestamente muy elaborado y cerrado en sí mismo, de los más abigarrados que se conocen, pero incluso la mitología de la serie (que se condensa de manera brillante en su extraordinaria segunda parte) parece no gozar de la necesaria fortaleza. Y la alternancia de directores y operadores (entre otros importantes jefes de departamento) tampoco me parece una excusa, pues hoy día tenemos series con numerosos directores, guionistas y operadores, y el showrunner o creador en la sombra dando unidad al conjunto. Más bien resulta una evidencia clamorosa más de que ‘Star Wars’ nunca fue planeada como una trilogía (¡y mucho menos como una trilogía de trilogías!), sino una casi improvisada sucesión de títulos, con la relación paterno filial Luke/Anakin, y la lucha contra el imperio, como eje argumental.

Y ahora se me objetará que ‘El padrino’ nunca fue pensada tampoco como trilogía, y es totalmente cierto. Pero existe una diferencia (o muchas) trascendental: y es que a la hora de enfrentarse a estos proyectos sucesivos, Coppola se propuso contar la historia de Michael Corleone hasta que se convirtió, sin quererlo, en un verdadero alter-ego, de modo que las sucesivas entregas de la trilogía tenían que ver, como si se tratase de un involuntario espejo, con su situación personal y vital, que se veía reflejada en el ascenso y caída de Michael (y esa esa una de las razones de que no hubiera más entregas: ‘El padrino’ no es otra cosa que la historia de Michael Corleone). Lo cual es irónico, porque también podría considerarse a Luke Skywalker como una suerte de alter-ego de George Lucas, pero en su caso no fue capaz, o directamente no quiso, convertirle en un reflejo de su propia vida, sino en un ideal. Michael Corleone no es un ideal, es la confesión íntima de Francis Ford Coppola.

Luego podríamos tener en cuenta otras consideraciones. Como por ejemplo la disparidad en la dirección de actores en ‘Star Wars’ (que de nuevo sólo es brillante en ‘El imperio contraataca’ y absolutamente mediocre en las otras dos…), y la inusitada perfección también en ese campo en ‘The Godfather’, o la influencia de ambas películas en sus más inmediatas predecesoras. Es indudable que ‘Star Wars’, que al igual que el primer ‘Padrino’ fue un éxito de taquilla clamoroso, incluso muy superior a la de Coppola, es un filme, y el inicio de una saga, de enorme repercusión en la industria, para bien y para mal (De Palma afirmó que era el símil, en cine, de lo que Mc Donald’s había significado en la alimentación estadounidense) pero salvo algún título aislado en su larga franquicia, se trata de un cine juvenil sin demasiada narrativa de calidad en su interior. Todo lo contrario a ‘The Godfather’, probablemente la trilogía de películas más importante del cine estadounidense en toda su historia, pero no sólo, ni mucho menos, por su alcance mediático o por su valor icónico, sino ante todo por su carácter revolucionario, por su densidad conceptual y su grandeza estética.

Quizá haya quienes piensen que no es una comparación justa, al fin y a la postre, y que se la debería comparar, a la de Coppola, con otros títulos, como ‘Érase una vez en América’ (‘Once Upon a Time in America’, Leone, 1984), o algo por el estilo, por aquello de la temática gangsteril o por su carácter de saga. Pero yo creo que estamos en la misma situación, y que comparar dos títulos simplemente por su marco genérico (aunque no realmente género, pues el de gangsters no es un género) muchas veces no es posible. Lo que sí creo que se podría hacer es comparar la creación de Coppola, que tanto y tan poco tiene que ver al mismo tiempo con el cine estadounidense, precisamente con las películas, o por lo menos con el cine, que él intenta emular, al que él intenta acercarse con su estilo: el europeo. Plagado de referencias del cine negro «clásico» de Estados Unidos, pero con una puesta en escena, con una mirada, una planificación, una densidad, más propias del cine europeo de Antonioni, Bergman, Bresson…

Al final lo de la Cinematografía Comparada (no existe tal término, creo, pero lo puedo emplear como símil de la Literatura Comparada) es una metodología muy útil para saber donde estamos, en qué lugar se incrustan las películas por derecho propio, cuáles son sus antecedentes, cuáles son sus valores reales… del mismo modo que es útil averiguar qué clase de creaciones los cinéfilos y aficionados al cine en general se empeñan en comparar, y por qué.

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La catástrofe de ‘Star Wars’

Yo creo que el mundo, o la sociedad, o la especie humana, han llegado a un callejón sin salida. Y si existe Dios, está claro que sobreestimó sus capacidades al crear al hombre y a la mujer. Porque hemos llegado a un punto en el que los abuelos votan a los que les dejan sin pensiones, los norteamericanos votan a un borracho majadero, y los españoles le ríen las gracias a un fascistoide que ayudó a arrasar a Irak, y admiran a un hombre al que echaron por tener un partido corrupto, condenado judicialmente. Pero sobre todo porque es imposible que en una saga las cosas se hagan cada vez peor, que la gente lo sepa, y que aún así sigan yendo al cine a verla. Es como ir al matadero con una sonrisa…

Qué quejica estoy últimamente, me dicen algunos… Pero no es ser quejica, es alucinar con el panorama. La cosa es la siguiente, y no me importa admitirlo: desde la grandiosa estupidez ‘Star Wars – Episodio VII – El despertar de la fuerza’, que tuve la desgracia de ver hace 4 años, me he negado a ver más productos de esta franquicia, ahora adquirida por Disney. Ya me he cansado. Cuarenta años de jedis, de la fuerza, de navecitas espaciales y de monstruitos peludos son suficientes. Otros no se cansan. Allá ellos. En mi opinión, estas películas, desde hace demasiados años, son tóxicas para el concepto auténtico de la aventura, que jamás fue infantil o infantiloide, sino espejo de los deseos y los miedos humanos más básicos, y por eso, por su capacidad para hablar de la naturaleza humana, una forma más de arte. Pero ya no hay marcha atrás.

Yo creo que parte de la culpa de que esto haya sucedido, de que el concepto de la aventura actual resida en muchos efectos visuales, y monstruitos y bichos de toda clase, y ejércitos gigantescos, también la tiene el mediocre Peter Jackson y sus fantasías de raíz tolkiana, y después la Marvel con su máquina tragaperras perfectamente engrasada, pero sobre todo Lucas con su regreso a finales del siglo XX. ¿Por qué no se quedaría en su casa, el buen hombre?

La primera trilogía Star Wars estaba bastante bien. A grandes rasgos podríamos decir que la primera, rebautizada como ‘Una nueva esperanza’, pero que siempre será ‘La guerra de las galaxias’, fue un hito fundacional, y que la segunda, la extraordinaria ‘El imperio contraataca’, fue aún mejor, contra todo pronóstico, solidificando una mitología y una forma de entender el cine y la aventura. A partir de ahí las cosas se empezaron a torcer. Porque la tercera, ‘El retorno del Jedi’, ya avisaba de que no es tan fácil hacer una trilogía compacta, y que en comparación con las otras dos era mediocre, fatua y falta de gracia. Tan solo se salvaba el pobre Mark Hamill en su emocionante enfrentamiento con su patético padre y la gárgola del emperador.

Ahora bien: la segunda trilogía, con la que Lucas quiso contar un relato anterior a la primera, es tan desastrosa que hace buena a ‘El retorno del Jedi’. La hace casi una obra maestra. A la nula capacidad de Lucas de dirigir a sus actores con un mínimo de profesionalidad (no digo de competencia o de interés, digo de profesionalidad…), se une una escritura de guiones digna de un adolescente semianalfabeto. Y si la primera, ‘La amenaza fantasma’, era tontorrona, zafia, sosa y boba, la segunda, ‘El ataque de los clones’, pese a algunos buenos momentos y a una música sublime de Williams (qué increíblemente bello, sugerente y épico es ‘Across the Stars’….), era casi ridícula, zafia, estúpida, con unos actores (Hayden Christensen, un actor no tan malo en otras películas, a la cabeza de todos ellos…) horrendos, espantosos, en una aventura sin pies ni cabeza. Y para rematar la tercera, ‘La venganza de los Sith’, defendida por muchos incautos como la mejor de la saga, que era una calamidad, con un Darth Vader de pena, con un duelo de sables final totalmente sobredimensionado y falto de épica, conectando con la primera trilogía de una forma absolutamente forzada…

¡Pero es que sucedió un milagro! La primera película de la tercera trilogía fue tan mala, tan horrenda, que hacía buenas a las peliculas de la segunda. En comparación con ‘El despertar de la fuerza’, ‘La venganza de los Sith’ parece vibrante, conmovedora. Y dicen, me cuentan, que las dos siguientes, la de hace dos años y la que se acaba de estrenar, son una catástrofe todavía mayor, que confirman que en lugar de una continuación, parecen una parodia de las películas originales.

Y eso que se supone que son filmes que nacen del respeto, de la veneración absoluta, y que son creados para continuar una tradición fílmica. Es como con ‘Terminator: Génesis’, que en realidad es una burla a las películas originales. Para esto, que no hagan nada. Es como si dentro de cinco o diez años alguien hace una película de ‘Juego de tronos’ que es como una parodia, y además recauda cientos de millones de dólares en la taquilla de todo el mundo, con la gente convencida de que va a ver una porquería pero sin poder evitar ver esa porquería. No me cabe en la cabeza. ¿Qué será lo próximo, ir a ver una parodia de ‘El padrino’ dirigida por JJ Abrams, que todo el mundo sepa que es una basura pero que recaude más que las otras tres juntas? Tiempo al tiempo.

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