Alemania y la libertad

Conviene aclarar que cuando hablo en ciertos términos sobre Alemania, o sobre Francia, o sobre Estados Unidos, lo que hago sobre todo es hablar de sus élites, no del ciudadano común. El problema, por supuesto, es que la gran mayoría de la gente, lo quiera o no, se ve arrastrada por la actuación internacional y por el pensamiento general que llevan a cabo y que sostienen esas élites…

En esa sorprendentemente intensa e inteligente película que es ‘Capitán América: El soldado de invierno’ (‘Captain America: The Winter Soldier’, hermanos Russo, 2014), por lo menos su primera mitad, tiene lugar una secuencia realmente brillante, en la que el héroe y la Viuda Negra se ven atrapados en un búnker en el que los malos (Hydra, una ficticia división nazi) han almacenado toda la sabiduría y la información que poseía en su mente el pérfido Arnim Zola de la primera película. Es su conciencia la que habla con ellos y la que les dice algo muy perturbador: “en la II Guerra Mundial comprendimos que no se puede arrebatar la libertad a la gente por la fuerza, deben entregarla de manera voluntaria”. Es aún más perturbador porque tiene mucho de verdad. Ya dijo George Carlin que Hitler fue vencido pero que los nazis triunfaron. El que crea que todo terminó en 1945 está muy equivocado.

Alemania… Alemania es junto con Francia el mascarón de proa (tanto cultural como político y económico) de Europa. Me pregunto yo por qué. Sobre Francia y su falsa supremacía cultural ya hablé en su momento, y ahora toca hablar un poco de por qué se ha decidido que sea Alemania la que lleve las riendas económicas de este pequeño y anticuado continente que tanto daño ha hecho al resto del mundo. ¿Qué ha hecho Alemania para merecerlo? ¿Cuáles son sus méritos? Vamos a verlos. Constituido en 1871 como estado moderno, es aún más joven que Estados Unidos. Claro, su verdadera nacionalidad es muy anterior. Nos estamos refiriendo desde el principio al Sacro Imperio Romano Gérmanico, que durante casi mil años fue la entidad predominante en la Europa Central, y que a su vez proviene del Imperio Carolingio, que se partió en dos en el año 843 (y cuya otra mitad se convertiría en el Reino de Francia…). Realmente Francia y Alemania son casi la misma cosa, y ambos conforman la verdadera Europa, la única Europa. En el caso del Sacro Imperio Romano Germánico, la verdadera cuna de la dinastía sajona y en el caso de ambos la cuna del más radical catolicismo que jamás ha existido.

Sorprende que sea precisamente España la que esté considerada como la de catolicismo más rancio y más fanático, cuando esa esfera, la sajona, y luego la anglosajona, fue la que protagonizó las persecuciones religiosas y las quemas de herejes más brutales y descontroladas. Es parte de la Leyenda Negra inventada en Italia que esos reinos emplearon para ocultar las barbaridades que se cometían dentro de sus fronteras. Por suerte historiadores modernos comienzan a dudar de la tan cacareada crueldad española y a llamar a las cosas por su nombre (más vale tarde que nunca), pero de aquellos barros estos lodos. Alemania se forma en 1871. Desde entonces, hasta ahora, en ciento cincuenta años, ha promovido dos guerras mundiales y en el siglo XXI ha puesto Europa patas arriba por mor de sus objetivos económicos y de la constatación de su poder. En otras palabras: está llevando a cabo lo que Arnim Zola proclama en la película que comentaba al principio de este artículo. En lugar de una guerra abierta, está llevándoselo crudo sin necesidad de ejércitos, valiéndose para ellos sólo de los bancos, de la complicidad internacional, del blanqueamiento de los medios de comunicación y de la propaganda más mentirosa y falaz que ha conocido el ser humano.

Las indemnizaciones que Alemania debía pagar tras la I Guerra Mundial se fijaron en 132.000 millones de marcos, 2,8 veces el PIB alemán de 1913. Esto no puso en aprietos a Alemania, porque no lo pagó. No podía hacerlo. Por eso recortaron la indemnización en un sesenta por ciento, y el pago anual se redujo a 2.000 millones de marcos. Tal cantidad sólo se pagó un año, porque Alemania solicitó una moratoria y una nueva renegociación. La situación en la que quedó tras la primera guerra que ellos habían desatado era insostenible, y el tratado de Versalles fue despiadado con ellos. Lo fue… pero no pagaron. A partir de 1924 tuvo lugar el Plan Dawes estadounidense: préstamos a bajo interés, ayudas a fondo perdido, inversiones a gran escala. Los 2.000 millones pasaron a ser 800 millones. En 1929 se redujo a un tercio la cantidad que debían pagar y se reflotó el Banco Central Alemán. Y siguió sin pagar. En 1932 Francia renunció al pago de compensaciones de guerra. En 1934, con la subida al poder de los nazis, se dejaron de pagar las deudas. En 1953, ocho años después del fin de la II Guerra Mundial, se hizo una nueva quita del cuarenta por ciento, y los planes a fondo perdido terminaron de reembolsarse en 1980, más de sesenta años después de la I Guerra Mundial. Su deuda soberana ha sido financiada prácticamente al cero por ciento, pero en la crisis de 2007 no pudo evitar el estancamiento. Este es el mascarón de proa económico de la Unión Europea.

Los bancos que han financiado las burbujas del sur de Europa son mayoritariamente alemanes. Como mucha gente de Portugal, España, Grecia, Italia o Irlanda (los llamados PIGS, no protestantes por cierto) no pudieron pagar sus deudas, los gobiernos, para evitar la quiebra de esos bancos, se endeudaron a su vez rescatándoles. Una forma impresionante y genial de convertir la deuda privada en deuda pública, gracias al milagro del Euro. Somos los ciudadanos los que pagamos las deudas creadas irresponsablemente por los bancos. Esto es Europa. La Europa que han creado Alemania y Francia. ¿Creen que es casualidad? Alemania y Estados Unidos (cuyos ancestros son en un setenta por ciento alemanes) son, según Bloomberg, los dos países con mayor tasa de emigrantes del mundo. ¿De nuevo casualidad? ¿Cómo es posible que un país que en menos de dos siglos ha destruido Europa tres veces, y que no ha pagado sus deudas, sea considerado el más importante y el más fiable de la Unión Europea? Alemania existe sólo porque Estados Unidos y Rusia así lo han querido y lo han financiado. En caso contrario ya habría desaparecido por guerras o por deudas. Está en el ADN de sus élites. Y las élites, si algo las caracteriza, es que no cambian nunca, así pasen trescientos años. Ellas se encargan de prevalecer, bajo diferentes formas y linajes, pero siempre perpetuándose. La libertad de Europa es la de Alemania: nazismo y bancos irresponsables que arruinan a los no protestantes para que ellos saquen dos euros de cada euro invertido.

Y la cultura alemana… Se habla de ella tanto como de la francesa. Pero siendo justos la cultura alemana no existe per se hasta 1871. Anteriormente a esa fecha hablamos de músicos del sacro imperio, como los geniales Bach (cumbre del barroco europeo) o Beethoven (puente entre el clasicismo y el romanticismo del XIX), y posteriormente a esa fecha los más importantes escritores alemanes renegaron de esa cultura y se adscribieron a un pensamiento mucho más global y humanista, tales fueron los casos de los eminentes Thomas Mann y Herman Hesse. En cuanto a la cinematografía, Alemania fue una gran referencia en sus albores, al lado de Estados Unidos, quizá porque ambos comparten ancestros y porque ningún arte ha sido tan propagandístico como el cine. Pero las bellas artes alemanas son como las francesas o las anglosajonas: no pueden compararse con la italiana y la española, bajo ningún concepto

Europa es ante todo Europa central, es decir, Alemania y Francia, con los países del norte y con Inglaterra como fenómenos adheridos a ellos. Ni Italia, ni Rusia, ni España, ni Portugal son realmente Europa. Pertenecen al mismo continente, pero no participan del mismo pensamiento, ni sus élites actúan de la misma manera, ni su historia se escribe con la misma cantidad de sangre. No es de extrañar que los países nombrados sean los que menos se identifican con la versión de la cultura y la geopolítica europeísta, a pesar de que quizá sus élites más conservadoras quisieran ser como ellos. Y es Europa, junto a Estados Unidos, el verdadero problema de gran parte del mundo, los verdaderos depredadores, los que más crímenes contra la humanidad han perpetrado y los que más y mejor controlan la propaganda de los medios de comunicación, por lo que es más improbable que algún día se escriba su verdadera historia, la que les retrataría tal como son.

5 comentarios sobre “Alemania y la libertad

  1. Los españoles no somos tan crueles como los de Europa del Norte, aquí nos matamos en el 36 y posteriores entre nosotros mismos sin molestar a otras naciones y por eso hay 100.000 cadáveres en las cunetas, para demostrar que fue una bagatela, y hoy en día somos el único estado europeo que mantiene un extraño laicismo en que la religión católica tiene convenio especial y cobra del Estado, nada que ver con esos países heréticos del norte protestantes y mucho mas industrializados que nosotros que hemos devenido reserva espiritual y turística de occidente (:-))

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